(Foto Cortesía)

La crisis entre Panamá y Venezuela no acabará pronto y estará marcada por una guerra verbal, dijeron hoy a EFE analistas locales, que criticaron la beligerancia adoptada por el Gobierno panameño en detrimento del papel conciliador que el país estaría llamado a jugar en la región.

Panamá anunció el jueves el retiro de su embajador en Venezuela, Miguel Mejía, y pidió a Caracas hacer lo mismo con el suyo en el país, Jorge Durán, quien fue llamado a consultas por el Gobierno de Nicolás Maduro.

La crisis diplomática se precipitó después de que el mismo jueves Venezuela suspendió por 90 días prorrogables las relaciones comerciales con altos funcionarios y empresas panameñas, entre ellas Copa Airlines, que se habían mantenido volando al país suramericano en medio de una estampida de aerolíneas que abandonaron la ruta por falta de pago en el marco del control cambiario vigentes desde 2003.

La medida de Maduro fue en respuesta a la publicación por parte de Panamá la semana pasada de una lista de 55 venezolanos políticamente expuestos y 16 empresas consideraras de alto riesgo de blanqueo, por lo que las autoridades pidieron a los agentes financieros extremar la supervisión de cualquier transacción vinculada con ellos.

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, dijo este viernes que la lista publicada por su Gobierno no implicaba sanción a los funcionarios y empresas venezolanas, y que las medidas de bloqueo a Copa y al comercio con empresas panameñas solo perjudica a una población venezolana urgida de alimentos, medicinas y otros enseres.

El internacionalista panameño y aspirante presidencial independiente, Miguel Antonio Bernal, dijo a EFE que no cree que en lo inmediato la crisis se resuelva, y que, por el contrario, se va a dar una guerrilla verbal entre los dos Gobiernos.

Bernal criticó con dureza lo que considera una falta de coherencia en la política exterior de Varela, porque por un lado establece relaciones con China, que sostiene al Gobierno de Maduro, y ahora rompe con el presidente venezolano.

Panamá no tiene política exterior, somos una veleta. De repente son besos y abrazos con Maduro y ahora confrontación”, manifestó Bernal.

La nueva crisis bilateral se desató después de meses de tensión en las relaciones debido a las crecientes críticas de Varela hacia el Gobierno de Maduro, una actitud opuesta a la que había mantenido desde que llegó al poder en julio de 2014.

El día que Varela asumió el Gobierno, el 1 de julio de 2014, se restablecían las relaciones bilaterales después de que Maduro las había roto unilateralmente en marzo de ese año, por considerar que Panamá incurrió en injerencia al proponer que fuera analizada en la Organización de Estados Americanos (OEA) la crisis de su país, que entonces incluía manifestaciones callejeras con decenas de muertos.

Pero ya en agosto pasado Varela expresaba su frustración porque Maduro primero había aceptado y luego ignoró su propuesta de que el Vaticano fuera mediador en el conflicto interno venezolano.

Ese mismo agosto se conformó el llamado Grupo de Lima, integrado por una docena de países que no reconocen la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), aupada por Maduro, y rechazan las elecciones presidenciales anticipadas para el próximo 20 de mayo en Venezuela.

El exembajador de Panamá en la OEA Guillermo Cochez dijo a EFE que no cree que las acciones emprendidas por Panamá, como la lista por el tema del blanqueo, busquen posicionar al país centroamericano como el nuevo líder del Grupo de Lima.

Cochez, un férreo crítico del Gobierno venezolano, cree que Varela ha adoptado una posición muy dura con Maduro porque ha entendido que Venezuela no es una democracia.

Para el internacionalista y exembajador panameño Nils Castro con el caso de VenezuelaPanamá ha perdido la oportunidad de volver a jugar el rol de facilitador del entendimiento en la región.

Castro opinó que no está justificado que Panamá se haya sumado al Grupo de Lima, y que “este es un lío en el que Panamá no gana nada, aunque a lo mejor Maduro le saca partido electoral” de cara las elecciones del 20 de mayo próximo.

“Así mismo como fui un defensor de la culminación del término presidencial del presidente Nicolás Maduro, constitucionalmente electo en su país, fui uno de los líderes que se pronunció en contra de la revocatoria de su mandato, que se le quiso hacer en un momento, ahora soy muy claro que en una elección donde no participa la oposición, sin garantías electorales, no pueden ser reconocidas por nuestro país”, sostuvo este viernes Varela.




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