"Tres fuerzas principales que gestionan el mundo y organizan la vida de la gente".
Lic. Jesús G. Maestro,
Hay tres fuerzas crueles y peligrosas que asechan siempre en contra y quien desea “liderar” no ha de valerse de ellas.
Sin llegar al cansancio, repetimos lo expresado de muchas maneras y en casi 1.290 publicaciones: “Liderar no es mandar. Es llevar por el camino deseable y cuánto más. No es gobernar ni regir ni dominar ni capitanear.
La culpa es una fuerza cuya denominación se ha metamorfoseado: hace tiempo y en nombre del sometimiento religioso-eclesiástico se le llamó “pecado” y hasta existió la inquisición, que aún existe, pero con otro apelativo; ahora, en nombre de alguna ideología: “error”, “equivocación” y hasta “delito”, cabiendo preguntar ¿quién se atreve a discutir la tiranía de la ley, de reglamentos y de normas? Esta es la base para que quien “manda” tiranice sin que se le pueda sofocar. Entender esto lleva a admitir que no se ha avanzado y por eso en donde hay quien “mande” no se avanza; a diferencia de lo que acontece donde hay quien “lidera”.
La culpa es fácil de ser vinculada. Por doquier se oye y se lee acerca de ella: se nace culpable y por ello existe el pecado venial por lo de Adán y de Eva (que causó la pérdida del paraíso): la culpa de la raza humana por el cambio climático (acaso, ¿viene cambiando el clima planetario sólo a partir de la existencia de esta raza animal o… vale considerar que la era de la glaciación aconteció antes de ésta?); la culpa de tener enfermedades por comer algunos alimentos. En fin, al humano se le hace sentir que está conexo con la culpa de algo o de todo y, con base en esto, es fácil hacerle sentir culpable y esto da el asa para manipularle a favor del interés de “quien manda”.
La mentira (el engaño que entraña una trampa) es la otra fuerza que llega a que se viva en el mundo de la ignorancia. De esto se puede añadir que quien se vale de esta fuerza está buscando crear el "mundo de la ignorancia": un concepto que se refiere a la falta de conocimiento y comprensión, tanto a nivel individual como colectivo, que se manifiesta de diversas maneras, desde la simple falta de información y de conocimiento, pasando por prejuicios, y llegar hasta la resistencia al aprendizaje que conduce hacia el cambio de quienes han de conformar un “equipo” (no un “grupo”) que acepte la realidad: todo un obstáculo para el necesario progreso de todos y del todo. Para esto basta no propiciar la educación continuada y la búsqueda del conocimiento (herramientas fundamentales para promover el desarrollo individual y de todos en la organización).
La ignorancia es peligrosa: lleva a errores, malas decisiones, conflictos y problemas a todo nivel, facilitando la manipulación del recurso humano. Desde el enfoque de quien lidera, la realidad es que la ignorancia ha de ser percibida como motor de cambio, a pesar de que lo usual es que sea vista como algo negativo, pero… entraña ser una fuerza propulsora para la búsqueda del conocimiento y el desarrollo personal, pues al reconocer las lagunas propias de conocimiento se puede abrir las puertas a nuevas ideas y perspectivas; esto se manifiesta en la sociedad actual que tiene acceso a gran cantidad de información que le posibilitan un pensamiento crítico y la dificultad para discernir entre información relevante e irrelevante. Esto es un inconveniente peligrosísimo para quien “manda” y por eso basa sus mensajes en la mentira que impide el desarrollo mental y, por ende, actitudinal que hace posible la construcción de un mundo informado, crítico y consciente. La mentira es una de las bases del sometimiento y la explotación.
Puede que un poquito de miedo sea útil para inducir un proceso reflexivo; p.ej.: decir “si seguimos por este rumbo, iremos a parar a lo indeseable”. El sexto sentido (eso que muchos denominan “intuición”) es esa peculiar capacidad de percibir, comprender o conocer algo de manera clara, inmediata y anticipadamente de lo que acontecerá sin la obligatoria intervención de un proceso reflexivo. Cuando la conclusión llega luego de un proceso reflexivo es el producto de la aplicación del método científico enunciado por Descartes (quien dijo: ”¡Si pienso: existo!): no hay espacio para el error ni la equivocación. Este procedimiento es la base de quien debe liderar; sin embargo, puede valerse de un toque de premonición para advertir y proteger de peligros y adversidades posibles (sin caer en lo ridículo): el miedo y su pareja (ansiedad) paralizan (y el pánico, causado mediante el amedrentamiento, el acoso mediático; es decir “psíquico” lo hace más intensamente y, además, oprime dentro de un confinamiento mental, pues hace sentir débiles a “los de abajo” frente al “de arriba”: ¡no hay equipo, hay “mandados impotentes” y “quien manda”! Este último personaje busca que esa situación se fosilice y por ello aterroriza para valerse de los otros (destruyéndoles insensiblemente, pues para sí son sólo unos manipulables, “esclavizables”, explotables, siendo hasta un lastre desechable).
Esto del temor está incrustado en la mente de la gente, en su paleocerebro (esa estructura cerebral que, en términos evolutivos, es más antigua que el neocórtex. En el contexto de la teoría del cerebro triuno de Paul MacLean, el paleocerebro corresponde al también conocido como cerebro emocional que juegan un papel crucial en la regulación de emociones, memoria y respuestas instintivas): ¿puede negarse el temor a los dioses de las religiones antiguas o el temor a perder la salud o el empleo y de caer en la pobreza de no tener cómo sustentar la vida?
Se oye hablar de la caja de truenos intimidatorios y amenazantes que hacen de la inseguridad algo creciente y absoluto.
La realidad muestra que está haciéndose uso de inculpar, de mentir y de atemorizar a la gente. Téngase esto bien en claro: esta realidad hará que llegue la muerte de lo emprendido.
Comprendiendo lo ofrecido en todo lo anterior, es bueno que los miembros de los bandos acá mencionados se percaten de la necesidad de tener presente dichos tres enemigos (culpa, mentira y miedo) que han existido siempre y que bien vale, en beneficio de todos, reconsiderar y reconducir dentro del paquete integral de la estrategia inteligente (que no es inédita, nueva, original) que ha de concebirse en cada organización dentro de la cual impere esta tríada de enemigos o dos o uno solo de ellos; todas las tácticas han asumirse e implementarse porque urge evitarlos.
Es verdad: sin culpa, mentira y miedo no hay “amo” que controle a sus “subordinados”, pero lo irónico es que dichos enemigos están tan enraizados en el humano que hacen que se preste para su aprovechamiento descarado.
El humano debe ser despertado para que deje de prestarse a ello, siendo de menester hacerle saber al “amo” que hasta ahora… en la historia… todos los “amos” han terminado mal, muy mal: acaso, ¿hay uno que sea la excepción? Si alguien se atreve a pensar y/o mencionar a alguno, es bueno que vaya a la óptica más cercana y compre unos lentes nuevos que le permitan mirar la realidad con claridad para que tenga buenas motivaciones para pensar y actuar mejor.
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