Centro de Diagnóstico Integral (CDI) 18 de Octubre, ubicado en San Joaquín
Centro de Diagnóstico Integral (CDI) 18 de Octubre, ubicado en San Joaquín. Foto: Cortesía

Lisbeth Márquez solo denunció una realidad. Ella era la administradora del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) 18 de Octubre, ubicado en San Joaquín, pero fue destituida por alertar que en el lugar no había ni oxígeno.

Como doctora sabe la gravedad de esa situación. Se trata del único centinela de ese municipio del oriente de Carabobo y por las deficiencias “murieron muchas personas y yo debía decirlo, pero eso le molestó a las autoridades municipales”, aseguró.

Pero eso no es todo. El personal no cuenta con insumos de bioseguridad, solo con tapabocas reusables que ellos mismos lavan. No tienen gorros, guantes ni trajes especiales.

A esto se suma que los pacientes que llegan con afecciones como hipertensión, diabetes, niños que deben ser nebulizados y hasta mujeres embarazadas y ancianos, conviven con quienes tienen coronavirus en una sala sin aire acondicionado.

Esto ocurre porque son los médicos cubanos los encargados del área COVID-19, “pero nos mandan a nosotros, los venezolanos, a los que tienen coronavirus para que les pasemos tratamiento o simplemente porque no los quieren atender, y ahí estamos con el resto de los pacientes y eso se está convirtiendo en un foco activo para que todo San Joaquín se contagie”.

Lo mismo sucedió durante el mes y medio que estuvo cerrada el área COVID-19 por los trabajos de acondicionamiento que se realizaron, pero que no resolvieron los problemas que enfrentan a diario.

Problemas con los médicos cubanos

La relación entre el personal médico cubano y el venezolano no ha sido la mejor en el lugar. Márquez señaló que cuando llega una persona que requiere su atención es complicado conseguirlos.

Hay que buscarlos por todos lados, gritarles, porque nunca sabemos dónde están, aunque la mayoría de las veces están acostados en la residencia sin hacer nada”.

Advirtió que tampoco cumplían con sus horarios ni guardias completas y que, recientemente, se reportaron como contagiados de COVID-19 y fueron reemplazados por otros cubanos de diferentes municipios.

Atención en riesgo

La destitución también afectó a Moisés Requena, quien desde finales de abril era el coordinador del CDI en San Joaquín. A él lo que más le preocupa es que la atención de los habitantes de esta localidad esté en riesgo.

Ellos tenían varios planes desde ese centro de salud. “Nosotros teníamos un programa de entrega de medicamentos a los pacientes y desde el lunes no los han dado, no se sabe si se harán los operativos médicos que teníamos planificados y tenemos a cargo coordinación docente y no sabemos si continuará

La nueva directiva que llegó es del municipio Diego Ibarra, y por los severos problemas que existen en la entidad con el transporte público no puede cumplir su horario completo. “No están aquí ni siquiera tres horas porque deben irse”.

El personal sanitario también está preocupado. Ellos aseguran que antes de la llegada de quienes fueron destituidos el CDI en San Joaquín prácticamente se estaba cayendo y acudían a sus labores solo por amor a su profesión.

Ahorita no tenemos buenos sueldos ni seguro médico, pero al menos las cosas estaban funcionando para los pacientes y eso nos motivaba. En este momento, con los nuevos coordinadores, tenemos mucha incertidumbre”, dijo una de las doctoras.




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