Para el diputado de la Asamblea Nacional (AN), Marco Bozo, la importación de autobuses escolares usados, denominados “TransDrácula”, no es más que una estrategia alocada del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, que no representa una solución real a la aguda crisis de transporte que afecta a los 14 municipios de la entidad.

Pese a que el oficialismo predica que la producción nacional debe predominar sobre las importaciones, no fue eso lo ocurrió en este intento de Lacava por solventar el problema. Según Bozo, es irónico que se hayan importado esas unidades cuando en el estado hay una planta de Encava para la fabricación y ensamblaje de autobuses.

Bozo fue enfático al señalar la necesidad de que sea implementada una política integral que permita ofrecer un servicio digno para los ciudadanos: Desde la construcción de una red ferroviaria y la culminación del metro de Valencia, hasta garantizarle a los transportistas los repuestos, cauchos y el resto de los consumibles necesarios.

Durante el foro “Propuestas para Venezuela”, que se realizó este viernes en Valencia, el parlamentario además hizo referencia a las graves fallas en otros servicios fundamentales en la vida cotidiana de los carabobeños, como el agua. “En Carabobo no solo existen problemas con el suministro, sino también con la calidad. Llega demasiado contaminada”.
A su juicio, el alto índice de nacimientos de niños con autismo que se ha registrado en la entidad durante los últimos años está estrechamente vinculado con el líquido que reciben las personas a través de las tuberías, porque contiene una alta cantidad de minerales pesados, dañinos para el organismo”.

Su propuesta para hacer frente a esta situación es abierta y dirigida no solo al Ejecutivo, sino también a Lacava: “Si realmente quiere solucionar el problema del agua, pida un crédito a la AN, que a través de la Confederación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), serán aprobados los recursos”.

Presentes en el encuentro de diputados de Primero Justicia (PJ) con la sociedad civil carabobeña estuvieron Miguel Pizarro, Carlos Paparoni, Ángel Medina, Juan Miguel Matheus y el presidente de la Comisión Permanente de Desarrollo Social de la AN, José Manuel Olivares, quien actualizó las cifras sobre la crisis de salud.

Son números alarmantes: Hay 85% de escasez de medicamentos en los hospitales, 90% de los tomógrafos está inoperativo y 90% de los laboratorios no está en funcionamiento. Además, ocho de cada diez mujeres en Venezuela no tienen acceso a los insumos necesarios para realizarse algún tratamiento oncológico.

El también médico resaltó que más allá de las gráficas en rojo, se trata de la vida de millones de venezolanos. “Hablamos de que aquellos que no tienen plata para pagar una tomografía pierden su vida; o del padre que no tiene para realizarle exámenes a un hijo y debe ver como se deteriora”.

Pizarro, por su parte, denunció que el régimen de Nicolás Maduro invierte únicamente 100 bolívares, “ese billete marrón que es como Terminator”, por cada plato de comida que ofrecen en los programas de alimentación escolar. Esto ha generado que 40% de la matrícula estudiantil haya desertado.

Según sus datos, solo dos de cada diez escuelas públicas tienen un programa de alimentación que funciona como debería. “Un chamo que está ocho horas en una escuela no se puede comer únicamente un bollito. Les dan harina con harina y nada más”.

 

 




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