“El sueño del que debemos despertar está constituido por la indiferencia, por la vanidad, por la incapacidad de instaurar relaciones genuinamente humanas, de hacerse cargo del hermano solo, abandonado o enfermo”,  Papa Francisco

La Iglesia Católica propone antes del 25 de diciembre, fiesta de Navidad, un tiempo de preparación espiritual que abarca cuatro domingos. A este tiempo se le llama Adviento, que quiere decir “venida”. Durante este tiempo litúrgico nos unimos a la Santísima Virgen María en su espera de su Hijo Jesús, que ya lleva en su seno.

Comenzado el tiempo de Adviento, el Papa Francisco invitó a “ponerse en camino”, para lo que propuso 3 actitudes en su homilía en la Misa de la Casa Santa Marta.

“Es un tiempo para caminar e ir al encuentro del Señor, es decir, un tiempo para no estar parado”, explicó.

Pero, “¿cuáles son las actitudes que debo tener para encontrar al Señor? ¿Cómo debo preparar mi corazón para encontrar al Señor?”.

“En la oración al inicio de la Misa la liturgia nos señala 3 actitudes: vigilantes en la oración, trabajadores en la caridad y exultantes en la bendición. Es decir, debo orar, con vigilancia; debo ser trabajador en la caridad –la caridad fraterna: no solo dar una limosna, no; también tolerar a la gente que me molesta, tolerar en casa a los niños cuando hacen demasiado ruido, o al marido o a la mujer cuando están en dificultad, o a la suegra”.

“Tolerar, siempre con la caridad pero activa”, y también “la alegría de bendecir al Señor”. “Así debemos vivir este camino, esta voluntad de encontrar al Señor”, afirmó.

Pero, ¿cuándo inicia y cuándo termina el Adviento 2020? Este año 2020, el tiempo de Adviento va desde este domingo 29 de noviembre al jueves 24 de diciembre, en la víspera de Navidad.

La Corona de Adviento acompaña durante este tiempo, pues cada domingo se enciende una de sus cuatro velas. La primera (color morado) se enciende el 1º Domingo de Adviento, que este año es el 29 de noviembre. La segunda (color morada) se enciende el 2º Domingo de Adviento, que este año es el 6 de diciembre. La tercera (color rosa) se enciende el 3º Domingo de Adviento, que este año es el 13 de diciembre. Y la cuarta (color morado) se enciende el 4º Domingo de Adviento, que este año es el 20 de diciembre. El 24 de diciembre, por la tarde-noche, se enciende el cirio que se encuentra en el centro de la Corona de Adviento.

El término adviento viene del latín “adventus”, que significa venida. El adviento es un tiempo de alegría y agradecimiento por el advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Es una fiesta que se añadió tardíamente después de la de Pascua dentro del calendario litúrgico. Estas cuatro semanas que preceden a la Navidad son una oportunidad para prepararse en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

Hay una pequeña tradición de adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

En la Santa Misa de cada uno de los domingos de Adviento, el contenido de las lecturas ayudan a prepararse para la gran solemnidad de la Navidad. Estas son las lecturas del Evangelio correspondientes a cada uno de los domingos de Adviento 2020.

1º Domingo de Adviento: 29 de noviembre.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Miren, vigilen: pues no saben cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes lo digo a todos: ¡Velen!”. Palabra del Señor.

2º Domingo de Adviento: 6 de diciembre.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8): Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: ‘Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos’”.

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.” Palabra del Señor.

3º Domingo de Adviento: 13 de diciembre. Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28): Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: ‘¿Tú quién eres?’. Él confesó sin reservas: ‘Yo no soy el Mesías’. Le preguntaron: ‘¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?’. El dijo: ‘No lo soy’. ‘¿Eres tú el Profeta?’. Respondió: ‘No’. Y le dijeron: ‘¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?’. Él contestó: ‘Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías’.

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: ‘Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?’. Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua; en medio de ustedes hay uno que no conocen, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia’. Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Palabra del Señor.

4º Domingo de Adviento: 20 de diciembre. Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38): En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin’.

Y María dijo al ángel: ‘¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?’. El ángel le contestó: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.’. María contestó: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y la dejó el ángel. Palabra del Señor

El adviento es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos anteriores a la fiesta de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.




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