Nos apropiamos de los pensamientos que
germinan y que dejamos en nuestra mente.
Éstos se adueñan de nosotros y… de nuestro proceder.

E. Arenas P.

Las organizaciones son conglomerados de recursos (materiales, inmateriales y humanos) cuyo cometido es alcanzar su objetivo (propósito específico) que es logrado mediante la realización de su misión (la tarea a desempeñar), la cual se cumple mediante los procesos que hallan vida en ellas; de aqui que se diga que son «vivientes» (entes con vida) que pueden crecer y desarrollarse o fracasar y extinguirse.

Actualmente, hay muchas clasificaciones para etiquetar las organizaciones ( familia, industriales, profesionales, deportivas, religiosas, entre otras), existiendo cuatro grandes clases poco nombradas, según su tipo de vida; a saber: las competitivas, las cambiantes, las cuestionadas, y las problemáticas. El etiquetado suele depender de la conducción que haga(n) su(s) líder(es), siendo oportuno saber que liderar no es mandar.

«Líder» (castellanización de la voz anglosajona «leader» que significa «dirigente»; es decir: la persona que dirige, conduce y enrumba, señalando la dirección por la cual conviene andar en el camino) es quien tiene «seguidores o partidarios»; no es quien manda y ordena a otros que deben obedecerle y hacer.

La dirección del movimiento que señala quien(es) lidera(n) puede llevar a la organización hacia rumbos distintos (atrás o adelante, por el canal de alta o el de baja velocidad) o hacer que se estanque y no avance. Todo dependerá no sólo del territorio o ecosistema en el cual se decide que haga vida la organización, sino de los pensamientos que tenga(n) en su mente quien(es) lidera(n). Si, conviene que sea visto así, como el enrumbamiento de un buen equipo de béisbol que tiene una junta directiva, un gerente general y otro de relaciones públicas y noticias, un mánager, “coaches” (asesores de lanzadores, de corredores, de táctica operacional, de «bulpén», etc.), un capitán del equipo, jugadores, un «recoge-bates», gente que hace mantenimiento, que atiende «la cueva o “dogout», fanaticada, una «barra» (alegre, bulliciosa y aupante, que también tiene su director), y más… ¡todos alineados para ganar! bajo una misma idea; p.ej: ¡Magallanes (con sus 104 años: felicitaciones) será campeón y este año les ganará, la gente que va al estadium entona esta canción..!

En la mente de quien(es) lidera(n) pueden haber brotado pensamientos que han surgido de su esencia personal, de su formación y más, desechándose unos y enraizándose otros, pero también puede que hayan sido sembrados por otros ideólogos a los que se ha acogido, compartiendo sus tendencias, adoptando sus pensamientos como que si fueran propios. Indiferentemente del origen… ¡marcan la manera de proceder!

Las organizaciones competitivas son aquéllas en las que reina la necesidad imperiosa del aggiornamento, ésas en donde la incertidumbre, la necesidad de resultados favorables y el proceso decisorio entraña altos riesgos.

Otras son las organizaciones cambiantes (que deben evolucionar al compás del progreso socioeconómico, que siguen y/o provocan el avance cultural), siendo tributarias del rediseño, tanto de la organización propiamente dicha (su arquitectura y estructura), como de lo que produce. En su ámbito
es donde se han de concebir, adoptar e implementar decisiones bajo presiones de diversa índole, admitiendo la incertidumbre y sus riesgos.

También hay organizaciones cuestionadas que tienen problemas de calidad y -por ende- gran necesidad de cambiar y de mejorar sus resultados. Para que un producto (bien o servicio) tenga buena calidad debe cumplir dos condiciones: 1- poseer todos los requisitos especificados y 2- satisfacer la necesidad del cliente (no lo querido, sino lo necesitado); de aquí que se tenga que establecer lineamientos estándares altos de calidad muy claramente definidos, basados en procesos mercadotécnicos de investigación y análisis minuciosos, pues el mercado actual es sumamente competitivo, por lo cual es propicio desplegar una cultura de trabajo por metas y objetivo (propósito) para el cumplimiento de la misión.

Y hay organizaciones problemáticas en las que impera el caos, la entropía, no sólo en lo referente a la calidad de lo que producen, sino en su arquitectura, estructura, procedimientos y recursos tangibles.

Es que admitir que hay dirigentes que pueden causar problemas en el escenario laboral y destruir la organización; siendo gente que supone ser líderes cuando que la verdad es que son dictadores tiránicos que han enrumbado mal el diseño e implementación de los procesos, lo relativo a los recursos tangibles y tratan a las personas como piezas intercambiables, enfocándose en puntos importantes que desajustan lo organizacional y matan a los equipos; p.ej: en el círculo vicioso del fracaso (las horas extras con sobrecarga de trabajo, los problemas de comunicación, la falta de motivación, establecer metas inalcanzables, la supervisión excesiva y el control estricto de actores, no valorar la experiencia, impedir la autonomía y que no se experimente, y demás prácticas contraproducentes que lastiman a las personas, causando desencanto, estrés laboral, problemas de salud, desgaste mental, agotando la energía física y emocional, socavando la motivación y minando el desempeño).

El enrumbamiento de quien(es) marca(n) la dirección a seguir ha de partir del ecosistema en donde hace vida la organización y de la realidad circunstancial de ésta.

Quien(es) lidera(n) ha(n) de saber inspirar a sus seguidores, siendo excelente(s) comunicador(es), establecedor(es) de relaciones interpersonales magníficas y tener una creatividad muy versátil y ágil, con gran despliegue de capacidades (técnicas, profesionales, antropológicas, sociológicas, psicológicas y más) adquiridas en el quehacer y en la actualización de cada día mediante estudio académico formal y aprendizaje informal (auto-ayuda), un gran abanico de redes de contactos y alianzas, demostrando un comportamiento estratégico con una inclinación importante hacia el logro de un trabajo de calidad desde el primer intento, motivando la confianza y la lealtad, teniendo sentido de urgencia y saber manejar muy bien a las personas que constituyen los equipos de trabajo colaborativo de interactuantes que se encuentran bajo presión constante.

Actualmente, se necesita de conductores ambivalentes (rigurosos y flexibles, según la circunstancia existente en la realidad), que favorezcan la cercanía y la valoración justa, sabiendo que en el presente no reina lo tradicional ni lo rígido, sino lo inestable y fluido (ahora, todo cambia mucho en muy poco tiempo), todo lo cual pide tácticas dirigidas a mantener unida estratégicamente a la estructura informal de la organización en pro de su desarrollo a través de acciones motivacionales que no deben surgir del ensayo y error, sino de la recopilación de lo acontecido y detectado en el mundo real, aprovechando el saber (conceptos, vivencias, etc.) y los utensilios metodológicos procedimentales logrados (técnicas y facilidades).

Una clave de éxito es poner siempre al factor humano por encima de todo, pues son las que hacen la magia de crear y producir. Para eso hay que incidir en aspectos tributarios del sentido común: en la carrera laboral, dando oportunidades de mejorar dentro del puesto de trabajo, propiciando la optimización de la capacidad de desempeño competitivo, induciendo un accionar grato, haciendo sentir seguridad, felicidad y tranquilidad en el trabajo.

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