Más allá de la alegría, la fe y la esperanza que los caracteriza, los venezolanos enfrentan
una dura realidad sin oportunidades de empleo y con mayor desigualdad en el acceso a la
educación. Sobreviven con “bonos politizados” y algunas “remesas familiares”
R. A. Pérez

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2021) presentó su última investigación este 29 de septiembre, en nombre de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas. Las cifras ratifican lo que ciudadanos como Jesús María González, de 45 años, resume con una palabra de su día a día en Venezuela: sobrevivir.

Junto a la esposa y dos hijos menores, Jesús María forma un núcleo familiar promedio que retrata lo que se vive en la Venezuela de estos tiempos: desempleo, falta de medicamentos y servicios óptimos en los centros médicos, niños sin estudios, falta de dinero para comprar los alimentos básicos. Un futuro feliz, todavía no parece cerca.

A pocos meses de declararse la pandemia en marzo de 2020, González perdió su empleo de obrero en una fábrica. En este caso un sitio de embutidos en Los Valles del Tuy. Desde entonces vende “bolsitas de aliño” para poder comer. “A veces camino hasta cinco veces de arriba a abajo por la avenida Baralt, sin vender un solo combo de tomates, cebollas y hojas de aliño”, dijo frente al Mercado de “Quinta Crespo”, en Caracas.

Este hombre no sabe nada de encuestas, pero su vida es parecida a la de millones de compatriotas. Es decir, ENCOVI lo refleja claramente como parte de la Venezuela actual.

La investigación fue realizada entre febrero y marzo de 2021, con cobertura de 22 estados y alcance de 17.402 hogares. El resultado es demoledor: en el último año la pobreza extrema subió más de 8 por ciento; el empleo formal se redujo en 1,3 millones de puestos de trabajo; y la cobertura educativa cayó 5 por ciento.

Además, un alto porcentaje de la población depende de los bonos que otorga el gobierno. Esto a través del politizado “Sistema Patria” con nombres como “Bono de la guerra económica”, “Máxima eficiencia” y otros según el estado de ánimo del Presidente. Otra parte, sobrevive gracias a las remesas de familiares que salieron huyendo del país.

El estudio revela que la pobreza en Venezuela se mantiene en “niveles máximos posibles de 94,5 por ciento”. Entretanto, la pobreza extrema sigue creciendo y abarca dos tercios de los hogares del país, con un 76,6 por ciento. Ello significa un alza de 8,9 puntos, desde los 67,7 por ciento en que se ubicaba el año 2020, conoció Aleteia de la investigación. Ni más ni menos, allí están Jesús María y millones como él.

La “pobreza general” toca techo, la “extrema” crece…

Luis Pedro España explicó que los factores que más han afectado la calidad de vida de los venezolanos en el último año ha sido la crisis de combustible. También las medidas preventivas contra la COVID-19 (ambas retroalimentándose). Dijo: “La mitad de los venezolanos en edad productiva han sido lanzados a la inactividad y los que siguen trabajando lo hacen en condiciones mucho más precarias que en años anteriores”.

La pobreza de ingresos “tocó techo” y alcanzó el 94,5% de la población. “No es posible que esta cifra suba más allá, porque hay un 5% de la población que puede indexar sus ingresos para hacer frente a la inflación”, dijo España. Además, resaltó que el incremento de la pobreza extrema, esa que supone la incapacidad para comprar los alimentos básicos, subió de 67,7% en 2019-2020 a 76,6%. Es decir, 8,9 puntos porcentuales.

“La pobreza extrema de ingresos sigue abarcando a dos tercios de los hogares del país”, mencionó el experto durante la exposición. “Las transferencias directas fueron 20% mayores para el 10% más pobre en 2019-20 que en 2021”, informó en la ponencia.

Menos de 5 dólares mensuales para vivir

Expresó que el promedio de los bonos que entrega el gobierno es menor a 3 dólares y en promedio al mes, son 4,5 dólares. “Si comparamos el valor de estos bonos -más la transferencia implícita que está asociada a las bolsas CLAP- con lo que necesitaría de ingresos un hogar en pobreza extrema para pasar a pobreza no extrema, estos bonos tendrían que ser 30 veces superiores a lo que se entrega en la actualidad”, indicó España.

La dimensión de la crisis es de tal magnitud que, entre 2014 y 2021, el empleo formal se redujo en 4,4 millones de puestos de trabajo. De los empleos que desaparecieron 70% eran del sector público; el restante 30% del sector privado. Solamente en el año 2021 en comparación con el período 2019-20, la disminución del empleo formal (tanto público como privado) fue de 1,3 millones de puestos de trabajo.

“Además, solamente 40% de los ocupados están en el sector formal de la economía”, agrega la nota de la UCAB recibida por Aleteia. “Hoy uno de cada dos trabajadores está autoempleado y 57% trabaja en condiciones precarias”, dijo Pedro Luis España.

Como consecuencia, sigue aumentando la dependencia de los ingresos no laborales, es decir, de los bonos del gobierno, pensiones o remesas.

“Esta ENCOVI revela que los ingresos no laborales representan casi 38% del ingreso de todos los hogares. En los hogares en pobreza suponen el 43% del ingreso total, mientras en los no pobres implican más de 20%. Los primeros dependen de las transferencias públicas. Los segundos, de las remesas y las transferencias privadas internas”.

El investigador destacó que el gobierno abandonó las misiones sociales y se concentró en las transferencias directas y las cajas CLAP. Casi 80% de los hogares tienen carnet de la patria y por lo tanto son potencialmente beneficiarios de los bonos gubernamentales.

“En 2021 más de la mitad de la población mayor de 15 años ha recibido algún bono del gobierno”, precisó España. Sin embargo, advierte que “estas transferencias son insuficientes para cubrir las necesidades de la gente y ayudarlos a salir de la pobreza”.

Más desigualdad en el acceso a la educación

Por su parte, Anitza Freitez, coordinadora del Proyecto ENCOVI, explicó las consecuencias del cierre de los centros educativos, a causa de la pandemia por la COVID-19. “Se ha reducido el acceso a la educación inicial, con las implicaciones que eso tiene para la formación elemental de los niños en esas edades. Los estamos excluyendo de reducir el apresto inicial que todo joven necesita”, dijo en la exposición.

“Registramos niveles de exclusión importantes desde 2017. Apenas el 17% de la población de 18 a 24 años todavía permanece dentro del sistema educativo. Hemos visto con la nueva edición de ENCOVI que hay una importante movilidad desde la educación privada a la educación pública, imposible de atender por las instituciones estatales”.

¿Qué consecuencia trajo esto?, se preguntaban los más de 600 conectados a YouTube y Zoom. “Hay un número importante de jóvenes que han quedado en un limbo, porque no tienen posibilidades de estudiar y tampoco tienen oportunidades para incorporarse en el mercado de trabajo con un empleo de calidad”, expresó Freitez.

¿Quién les presta atención a estas cifras?

Francisco José Virtuoso, sacerdote jesuita y rector de la UCAB, manifestó preocupación porque el Estado y los sectores políticos prestan poca atención a estos estudios. Y los invitó a tomar esta referencia ahora que están en una mesa de negociación política.

“Tampoco vemos que los organismos internacionales de cooperación, más allá de su interés por conocer estas cifras se tomen el trabajo de aprovechar este insumo (…) No quiero pensar que la polarización que existe en el país sea tan grave que obligue a muchos, nacionales y extranjeros, a guardar silencio”, advirtió.

Virtuoso, en un contexto en el que está prevista la realización de elecciones regionales y municipales, el próximo 21 de noviembre, espera que la data de ENCOVI sea evaluada por los candidatos. Esto para que revisen sus planes de acción, aunque también hizo un llamado a los ciudadanos organizados a conocer esta información y hacer uso de ella.

“Esperamos también que los votantes exijan a quienes se proponen como candidatos lineamientos frente a los graves desafíos que se presentan en este estudio”.

Aseguró que la UCAB ha realizado y seguirá realizando un esfuerzo sostenido para dar a conocer las cifras de la encuesta entre las organizaciones de la sociedad civil. “Para que puedan utilizar estos resultados en sus múltiples esfuerzos de intervención”, se indicó.

Los datos consolidados, el informe técnico y el informe narrativo de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2021 están disponibles, para descarga gratuita, en el portal del Proyecto Encovi. La presentación completa está disponible en YouTube.

(*) El autor de este escrito es Ramón Antonio Pérez – Aleteia Venezuela – publicado el 01/10/21

Chichí Páez
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@genaccio




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