«Un verdadero padre líder logra ganarse el corazón de sus hij@s y despertar voluntades en ell@s para el cumplimiento de sus obligaciones” M. Chirinos

Se parte de la idea de que la familia es una empresa en la que el padre y la madre ejercen la dirección. En este trabajo compartido son los dos los que, como entidad directiva, tienen la responsabilidad de que la empresa funcione bien. Esto requiere una buena comunicación, planificación, organización, coordinación, liderazgo, control y capacidad de corregirse cada uno, y, sobre todo, no hay que olvidarse de cultivar el arte de delegar, motivar, inspirar y ¡confiar!

La persona, tanto si se trata de la empresa familiar como de la empresa comercial, tiene una posición central en la gestión de la misma. Sobre los hombros del director de cualquiera de estas empresas recae siempre una tarea especial. Si quiere que todas las fases en la gestión de la misma se desarrollen con éxito, de la manera prevista, este líder tiene que reunir ciertas características.

El concepto de padre es tan único y maravilloso que con palabras resulta un tanto complicado describir; sin embargo, revisando lo que de la Biblia se interpreta al respecto, se puede ver cómo emplea la expresión “cariño natural” para describir el vínculo que impulsa a los padres a cuidar de sus hij@s y a ést@s apegarse a sus padres. Cariño natural que permite el cumplimiento de la tarea principal de un padre que es levantar y criar a sus hij@s con verdadera responsabilidad y compromiso.

Entonces, se puede inferir que ser líder es lo más parecido a ser padre, que disciplina y premia a sus hij@s.

Ahora bien, otro concepto bastante empleado en estos tiempos es el de influenciador (del francés: influencer): persona que se destaca y se expresa -verbalmente y/o de otra manera- sobre algo e influye sobre las ideas y comportamiento de muchas personas que le siguen), que, siempre supone la existencia de un liderazgo (sembrado intencionalmente o atribuido), debe lograr un punto de encuentro importante en el rol de padre.

Ambas acepciones: influenciador y líder. Representan la dupla ideal dentro de la aspiración que todo padre debe tener de convertirse en el mejor referente para sus hij@s, tomando los valores y principios como ejes fundamentales del verdadero liderazgo, desde donde destaca la integridad y la coherencia como elementos clave en el proceso de conducción del líder, y capacidad para influenciar positivamente en sus hij@s.

Un verdadero padre líder logra ganarse el corazón de sus hij@s y despertar voluntades en ellos para el cumplimiento de tareas específicas. Entre las características de todo padre líder están:

• Dar el buen ejemplo.
• Mantener una comunicación efectiva.
• Mantener la honestidad y la claridad en sus acciones.
• Cumplir con las premisas de ser (valores y atributos), saber (habilidades) y hacer.

La primera característica nos sirve para llamar a la reflexión sobre la importancia de considerar como verdaderos influenciadores de vida a quienes con el buen ejemplo dan forma a sus hij@s.

Otro de los aspectos importantes para ejercer el papel de padre es la comunicación efectiva para transmitirles seguridad, obediencia, y trascender en su mensaje.

Un padre líder es un ser cercano, honesto e íntegro, amoroso y accesible sin dejar de ser riguroso. Es aquél que practica la coherencia entre lo que piensa y hace, transparente y agradablemente, que genera confianza y despierta respeto y no miedo. Es una figura tierna y enérgica a la vez, que demuestra una gran eficacia en sus acciones:

• Manifiesta amor.
• Brinda apoyo sin hacerles dependientes de él. Fomenta en l@s hij@s el valor de la autodependencia.
• Fija límites.
• Enseña responsabilidad.
• Demuestra respeto por los gustos, ideas y pensamientos de sus hij@s.
• Hace el mejor esfuerzo por ser justo y equitativo.
• Es empático.
• Brinda confianza… Pero son humanos y se debe entender que al no existir “el manual del buen padre” pueden equivocarse una y otra vez. Al igual que sucede a l@s hij@s, todas las situaciones que se le presentan como padre son nuevas, y -muchas veces- puede reaccionar de manera errada.

Se finaliza este escrito con dos puntos que no se quieren dejar por fuera:

1.- Destacando la sinergia que para la buena crianza debe existir entre la autoridad y la voluntad, pues sin una, la otra queda sin efecto.

2.- Haciendo una interesante referencia a la famosa canción de Rubén Blades “Amor y Control”, donde se expresa la clara misión de un padre (y madre) de ser los primeros educadores en valores con amor y rigor; y la fortaleza que se ha de tener frente a las dificultades en familia: “El amor de padre y madre no se cansa de entregar…”

Y aún no se ha hablado de nosotros mismos, como directivos de esa empresa familiar. Se quiere hacer tantas cosas y se tiene siempre tan buenas intenciones. Fácilmente, se olvidan que hay cosas en el carácter individual que pueden dificultar el trabajo en equipo y ser la causa de un mayor costo de energía.

Gracias a todos los padres y las “madres-padres” que ejercen el liderazgo e influencia positiva en sus hij@s con verdadero “amor y control”. No olvidemos que no es igual: ¡SER UN PADRE BUENO, QUE SER UN BUEN PADRE!.

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