“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquél que pide, recibe y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Mateo 7:7-8

Ya se está muy cerca de terminar el año 2020. Un año definitivamente peculiar. “Año bisiesto: año siniestro”, vox populi.

Como es habitual, el equipo humano productor de este espacio acostumbra -en su último escrito del año- realizar un proceso de reflexión, aprovechando estos bellos tiempos de navidad; es decir, de la conmemoración del nacimiento del mejor líder que ha tenido el mundo: JESUCRISTO, “LUZ DEL MUNDO”.

En la navidad se recuerda que Dios se hizo hombre y un gran número de personas aprovecha recordar este magnífico acontecimiento para justipreciar los estilos actitudinales personales, alcanzando un serio compromiso de rectificarlos y renovar el deber de cada día ser más y mejor gente.

En ese proceso de reflexión e indagación interior es importante vigilar cada sentimiento negativo que ha ocurrido o que pueda surgir y hay que tener toda la intención de desecharlos para siempre: las oportunidades se disfrazan de problemas. Para vivir en plenitud, hay que realizar un proceso de transformación total y absoluta. Para percibir cuál es el nivel de transformación se debe recordar cómo han sido los pensamientos y las palabras en el pasado y cómo deben ser de ahora en adelante.

Mientras, la humanidad parece esperar un positivo año 2021. Aunque la pandemia del coronavirus está lejos de terminar y los gobiernos toman medidas para evitar una tercera ola, los más optimistas empiezan a ver la luz al final del túnel tras el anuncio de vacunas potencialmente seguras y efectivas. Se ha Entendido, durante esta tragedia, la necesidad de cuidar la salud, mental y física, como máximo tesoro del colectivo.

2020, año inolvidable y excepcional: ha mostrado de todo en el orbe, Venezuela no es la excepción: aquí -en un país con crisis multidimensional (social, política, económica, sanitaria, ética y moral, entre otras)- hay un paralelismo (cénit y nadir: “C/N”) para todo: un dólar paralelo, tres asambleas paralelas, un Tribunal Supremo de Justicia (“TSJ”) paralelo, dos fiscales generales paralelos y un presidente paralelo.

Para esta última edición del año, se ha escogido entre una cronología de sucesos en Venezuela y lo resaltante; se decidió por lo último. Tres asuntos destacan, cada uno exhibe la dupla “C/N”: 1- la pandemia; 2- la escasez de combustibles; y 3- la “elección” parlamentaria.

1- En marzo, los primeros casos de ECovi-19; se declaró “cuarentena preventiva” de viajeros y luego “cuarentena radical”; ésta debió llamarse “aislamiento poblacional”.

El status quo regente (totalitario) se reservó -(con Prohibición de Contraloría Sanitaria: “PCS”) y de modo centralizado, en jornadas de despistaje en sospechos@s y retornantes- las pruebas laboratoriales del virus (PDR y PCR, ésta con resultado tardío que impide el manejo epidemiológico correcto porque los datos dichos cada día son del momento de la toma de la muestra: 3 semanas atrás) y gente sintomática que pedía le hicieran esas pruebas fue rechazada en CDI, ambulatorios y hospitales centinelas porque -según decían allí- no había con qué hacerlas. Ergo, las cifras reseñadas no representan la realidad.

Una cosa es la imagen falsa de capacidad (cénit) que emite la gestión oficial de lo pandémico y otra es la verdad que acontece y su desenlace (nadir), teniendo el detalle que desde el 30N se flexibilizó la cuarentena durante un mes… ¡¿para pescar el virus por doquier?! y se re-radicalizará en enero, ¿cuál científico en salud pública validó eso? Ya veremos lo que vendrá: un tsunami.

2- Por la falta de mantenimiento de refinerías y la destrucción de la industria petrolera, luego de tener el complejo refinador más grande del mundo y ser el primer exportador de petróleo (cénit), el país llegó a sólo ser minero de petróleo (nadir): sin disponibilidad de combustibles y deben traerse -a escondidas- desde otro continente para paliar su necesidad.

Reabastecer en una gasolinería, un suplicio: hacer cola kilométrica durante días a la intemperie, hambre y sed, vaciando los emuntorios… ¡por ahí!, y a merced del hampa: teniendo que pagar en “USD” el derecho a puesto. El mercado paralelo de “bachaquer@s” (particulares, policías y militares) es igual al de las pruebas del SARS-CoV-2: con “USD” y disponibilidad inmediata.

El gas doméstico se paga anticipadamente, pasan 7 o más meses para que avisen la reposición de las bombonas que deben ser desacopladas de la tubería casera por los clientes para llevarlas al sitio donde hay que esperar durante horas su recogida por la gente del camión y luego buscarlas cuando las traigan rellenas, oyendo a alguien gritar ¡El camión del gas, vecinos, el camión! (casi las palabras de Tatú, personaje de la serie televisiva “La isla de la fantasía”, al avistar la ansiada llegada: “¡El avión jefe, el avión!”).

3- La “elección” parlamentaria del pasado 6D, que fue una “votación” llena de ilícitos (al máximo: cénit) con escasísima respuesta a la convocatoria (al mínimo histórico: nadir).

¿Porqué “votación” y no “elección”? L@s candidat@s que ocuparán las curules del Palacio Legislativo Nacional ya estaban elect@s por el status quo regente; sus nombres no importan: son politiquer@s titiriter@s y títeres.

A capitalizar el mal estado de salud del status quo: el objetivo de la nación debe ser salir del nadir, volver a lo normal y subir al cénit de lo bueno: un anatema para el status quo regente.

Se Inicia este 2021 en un mundo distinto del que se vivió al iniciar 2020, por lo que si cree que lo sabe todo sobre la nueva realidad de esta aldea planetaria, piense de nuevo. Se está formando un mundo totalmente diferente al que se estaba acostumbrado, el cual reclama un proceso de reaprendizaje mundial diferente.

Como siempre, el equipo humano de Gerencia en Acción desea una muy feliz navidad y un muy buen año 2021.

Chichí Páez
gerenciaenacciónve@gmail.com
@genaccion




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