«Los once hijos del Gral. Rafael Urdaneta»

María Dolores Vargas, nació en Bogotá en 1800, hija del prócer Ignacio Vargas y de Ignacia París Ricaurte, tía del inmolado paladín, Antonio Ricaurte.

Luego de la magistral Campaña de la Nueva Granada y del triunfo en Boyacá el 7 de agosto de 1819, cuando Bolívar llegó a Bogotá, el 10 de agosto, María Dolores, al frente de veinte damas, tuvo el honor de colocarle al Libertador, una corona de laureles y pronunciar el discurso de agradecimiento.

El general Rafael Urdaneta, denominado por Bolívar “El Brillante”, “el más sereno y constante oficial del Ejército” y «El eje sobre el cual gira está máquina de Colombia».

Durante el proceso emancipador, antes de iniciarse la Campaña Admirable en 1813, ante la negativa de algunos oficiales neogranadinos, de ingresar al territorio venezolano, Urdaneta en señal de lealtad, le dijo a Bolívar:
«Mi general, si con hombres bastan para emancipar la Patria, estoy listo para acompañarlo»

el Siempre Leal», recibió en marzo de 1814, la orden del Libertador:
«General Urdaneta, defenderéis a Valencia hasta morir, porque de perderse Valencia, se perdería la República».

Cuando el jefe realista José Ceballos, con superioridad en efectivos y armas, propuso la rendición; Urdaneta contestó:
«La boca de mis cañones llevarán la respuesta».

Orden espartana de quien enviaba la orden y Urdaneta al cumplirla, escribió una de las páginas más gloriosas de la lucha emancipadora.

El ilustre prócer marabino, contrajo matrimonio el 31 de agosto de 1822, con María Dolores, en la Catedral de Bogotá”.

Allá nació en 1823, Rafael Guillermo, futuro general de la Federación, quien falleció combatiendo en Barbacoas, en el estado Aragua, cuya población es capital del municipio Urdaneta, en honor a este hijo del ilustre prócer zuliano

Luciano, nació en Maracaibo en 1825, ingeniero y arquitecto, realizo estudios en la Academia de Matemáticas de Caracas, dirigida por Cagigal, igualmente se capacitó en puentes en Francia.

Regresó a Venezuela como docente, igualmente construyó el Palacio Federal, sede actual de la Asamblea Nacional, el acueducto de El Calvario, Baños en Macuto, el Teatro Juárez de Barquisimeto

Junto con Luis Muñoz Tébar, realizó el proyecto no ejecutado de la Biblioteca Nacional de Caracas, y un puente colgante sobre el río Guaire.

Rafael y Luciano acompañaban a su padre al momento de fallecer en Paris el 23 de agosto del 1845, recibieron la orden de devolver el dinero de la comisión que no se utilizaría,

El presidente Soublette, dispuso ese dinero para becas en Francia.

En 1826, nació en Maracaibo Octaviano.

En Bogotá nació Amenodoro en 1829, escritor.

En la misma ciudad en 1830, nació Adolfo.

En Curazao la familia, soportó dignamente, durante quince meses, la precarias situación económica; teniendo que vender con sus hijos mayores, peinetas, allí nació Rosa Margarita en 1831.

A finales de 1831, se instalaron cerca de Pueblo Cumarebo, en el hato Turupìa, propiedad del general Rafael Hermoso, donde nacieron: Susana y María Dolores.

Mudados a Caracas nacieron:
Eleazar en 1839, general, quien comandó varias acciones del Ejército Federal en occidente y centro del país.
Neptalí en 1841, militar y Rodolfo en 1843.

El Congreso venezolano le asignó a Doña María Dolores, una merecida pensión, la historia y tradición, registran que, cuando el presidente Antonio Guzmán Blanco, inauguraba en Caracas el ecuestre del Libertador en la Plaza Bolívar, el 7 de noviembre de 1874, al ver a Doña Dolores, la buscó y tomándola del brazo, ante los asistentes expresó:
“Sin la presencia de esta dama faltaría el calor que ha de dársele a este acto de justicia”

Esta digna matrona, que con esmero atendió a su esposo, inválido a causa de las fatigas de la guerra, y levantar a su numerosa descendencia, falleció en Caracas el 22 de octubre de 1878.

Sus restos reposan en el Cementerio General del Sur.

Una lección de honestidad del general en jefe Rafael José Urdaneta Faria, al dictar su testamento en el lecho de enfermo en París:

«Dejó una viuda y once hijos en la más completa miseria».

Eumenes Fuguet Borregales.
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