“Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien”
Antonio Machado.
Tras un mes de la catástrofe de un doblete sísmico que asoló a la República presenciamos con horror las cifras sesgadas oficiales, las cuales no se corresponden con la magnitud de la tragedia y el estado de devastación de Vargas y Caracas. La cifra oficial da cuenta de 5.278 fallecidos, 17.907 damnificados, 16.740 heridos, 26.403 afectados. Esto se adiciona a la ya complicada situación que atraviesa el país desde hace años.
El abandono institucional que nos afecta desde el 2013, se conjunta con la catástrofe natural que asoló al país hace un mes, siempre en cifras hiperbólicas de horror, esta catástrofe es la más lesiva en una centuria y desde luego se eclosiona con un Estado ausente, burocrático, ineficiente y enorme que es imposible de ofrecer soluciones efectivas y eficientes, para una población profundamente afectada.
Tras las cifras hay historias de ineficiencia, años de abandono gubernamental, burocracia en un Estado hipertrofiado, corruptela y fragilidad institucional, que no se revierte con el acompañamiento de los Estados Unidos, se agrava pues no se termina de proporcionar una solución tangible al efecto de estos dos sismos, cuyas estadísticas no se corresponden con la magnitud de la devastación y destrucción en Vargas, aun no somos conscientes del tamaño de esta tragedia, de los años que supondrán la reconstrucción, de los gastos asociados a la atención de heridos, damnificados y afectados, del monto imposible de comprender en magnitud que oscila entre los 22.000 a 25.000 millones de dólares, en un país arrasado tras veintisiete años de latrocinio y corrupción, sin paliativos.
Venezuela, presenta hoy mismo la peor catástrofe natural del continente en lo que va de este primer cuarto de siglo XXI, hasta en la administración del desastre hemos visto asimetrías en la claridad de las ayudas, deseos por ocultar una situación preexistente de vicios de asociación con el régimen interino, una escinción del régimen depuesto, pues la estructura del poder quedó indemne, caracterizada por la misma indolencia, ausencia de planificación, carencia de otredad y valoración del debate. En medio de esta situación sólo la población civil ayudo a sus pares, cavaron y cavan en los escombros, hacen túneles para llegar a los cadáveres que aun se corrompen tras el colapso de estructuras, mientras el interinato permanece ausente en una burbuja de reuniones sin sentido, en promesas fantásticas y en el levantamiento del espectáculo como política de Estado en la asignación de unos supuestos apartamentos usados por 200 diputados, los cuales eran un secreto para la colectividad.
El espectáculo como política de Estado. Teatro del Horror
Las posturas del interinato, parecen dictadas por la pluma de Antonin Artaud, una suerte de reedición de Heliogábalo el Anarquista Coronado, “provenimos de Roma y de Grecia y creemos que los cultos y listos son una élite el resto es la barbarie” (Artaud, A, 1972), este interinato creé, asume y confirma que somos una pléyade de ignorantes e idiotas, capaces de ser engañados por quienes ejercen el poder, anárquicamente coronados, en ese orden de ideas, usan nuestras vulnerabilidades para engañarnos, para burlarnos y para aterrarnos. Ahora renace la idea manoseada de la ayuda oportuna y desprendida de doscientos (200) apartamentos ocupados por diputados para paliar una crisis de diecisiete mil novecientos siete damnificados (17.907). No conforme con la insuficiencia abyecta por opaca de la ayuda, entonces preparan un espectáculo para su entrega, adjudicándole a funcionarios del chavismo estos apartamentos, para quedar descubiertos por las redes sociales, aun siendo falso que los dos únicos vídeos de estas entregas no se hayan repartido entre funcionarios del régimen, la ayuda de los doscientos apartamentos (200) abarca el 1,1% de los damnificados, no hay que ser un erudito el políticas públicas para determinar la insuficiencia y burla de esta solución.
Poses ensayadas, abrazos fingidos, nombres falsos, uso de menores de edad, falsas alegrías, testimonios manidos, dan cuenta de que la crueldad es afín a esta heredad del interinato, el engaño los sostiene y la simulación de una supuesta responsabilidad es un ademán forzado, no hicieron nada en las setenta y dos horas claves para el rescate, no lo harán ahora, mientras ellos se muestran en estas representaciones pseudo teatrales, la sociedad huérfana de Estado de auxilia a sí misma, el pueblo salva al pueblo, nunca antes esta frase de Antonio Machado, tuvo tanta resonancia, es el pueblo salvándose a sí mismo, aunque hayan perdido todo, no es menester romantizar la indolencia del Estado, la orfandad oficial, pero es justo reconocer la heroicidad del pueblo.
Finalmente, esta calamidad nos ocurre en medio de la ausencia total de estado de derecho, en medio de una emergencia humanitaria compleja, en una fase de convulsa de la transición que se adiciona a la incertidumbre que nos consume a diario la vida, usando un tropo literario el país navegaba antes de este doblete sísmico entre Escila y Caribdis, el evento natural acentuará las dificultades, deja sin vigencia las estimaciones reales y monetarias del país y supone gastos de reconstrucción inicial cercanos a 9% del producto interior bruto, los gastos totales de reconstrucción en un lapso de treinta y seis meses, supondrían montos de 22.000 millones de dólares aproximadamente 14,67% del producto interno bruto, con severas afecciones en comercio exterior, en importaciones y exportaciones, pues en el Estado Vargas se ubica el segundo puerto del país y el principal aeropuerto internacional del país. Esto retrasaría las importaciones y aunado al efecto de las transferencias del tipo de cambio, causaría efectos indeseables en abastecimiento e inflación, en fin, requerimos seriedad, competencia, prudencia, honestidad, provisión oportuna de políticas públicas y un giro necesario en la conducción del país.
Referencias:
Artaud, A (1972) Editorial Fundamentos Heliogábalo o el anarquista coronado Buenos Aires Argentina.
@carlosnanezr.
@nanezc.




