Foto: AFP

Prensa LVBP

Eran las 2:00 am cuando recibió la buena noticia, cuando el lanzador José Gregorio Castillo se enteró que iba a convertirse en un nuevo venezolano en Grandes Ligas, tras recibir el llamado de Padres de San Diego desde su filial en Triple A.

“Me siento contento, eran las 2 de la mañana cuando el manager (el ex grandeliga Rod Barajas) me llamó. Pensé que algo había pasado, pero me dijo que me habían subido, no pude dormir mucho arreglando las maletas, llamando a la familia. Todos alegres y contentos, mi mamá llorando. Sin duda alguna, una experiencia inolvidable”, comentó Castillo, que se encontraba con El Paso Chihuahuas, en la Liga de la Costa del Pacífico.

Castillo, de 22 años de edad, forma parte del roster de 40 de los religiosos y el 11 de marzo, en medio de los Entrenamientos Primaverales fue enviado a Ligas Menores. Hasta el sábado por la tarde, San Diego no ha anunciado el movimiento oficial para abrirle un cupo en la nómina activa al tirador novato.

“Gracias a Dios, cumplí la meta que me propuse para este año. Se cumple esta primera meta, ahora vamos por más, no cambiar la ética de trabajo, tratar de hacer lo mismo, sin esforzarme. La idea es tratar de mantenerme todo lo que queda de año arriba en Grandes Ligas para ya ir haciendo nombre, sorprender en cada salida”, destacó Castillo, quien estará en San Diego por lo que resta de la serie contra los Rojos de Cincinnati.

Para el nativo de Camaguán, estado Guárico, su misión era acercarse a las Mayores con cada salida en las filiales de San Diego.

“El hecho de estar en roster de 40 me motivó mucho más, cada salida trataba de dar lo mejor de mí, trataba de ponchar a los tres para sacar el inning”, confesó el relevista, que entre Doble A y Triple A acumula 35 abanicados en 23.1 innings de labor.

Castillo fue una de las principales firmas del país en el proceso del 2 de julio de 2012. Ese año recibió un bono de 1,55 millones de dólares de los Rays de Tampa Bay y era proyectado como un posible abridor élite, pero el 14 de junio de 2015 fue cambiado a los Padres, como parte de una transacción que también involucró a los Nacionales de Washington.

El zurdo siguió creciendo con los Padres y hace tres años fue pasado al bullpen, algo que al principio incomodó al lanzador.

“Pienso que fue una decisión correcta de la organización cambiarme al relevo, pude desarrollarme más rápido que como abridor. Ahora el objetivo es ayudar al equipo como pueda, después vemos cual será el rol que me pondrán ellos más adelante”, indicó Castillo.

Castillo, que se formó en el programa de desarrollo de talentos OL Baseball Group, agradeció a todas las personas que lo ha apoyado a lo largo de su carrera.

“Primero que nada quiero agradecerle a Dios que me dio el talento, esa constancia, la sabiduría, tener la mente abierta a todos los consejos que me daban. A mi familia, a mis padres que desde pequeño me han apoyado. A mi tío Chucho Tovar que me inculcó la pelota desde niño, mis amigos, hermanos, primos. A toda mi gente de Camaguán, que siempre han estado conmigo, a mi agente Félix Olivo por todos sus consejos que me han servido de bastante”.

Castillo es reserva de los Navegantes del Magallanes en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y en 2017 formó parte del equipo de Venezuela que intervino en la cuarta edición del Clásico Mundial de Beisbol.




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