Nada nuevo agregamos, al afirmar que las ideas mueven a la especie (humana), con mañas y bondades, desde tiempos que hoy yacen semi escondidos en la historia. Pero, impresiona el avance panorámico necesitado en complejas movilizaciones, para que, desarrollados como grupos humanos, durante millones de años sobre nuestro planeta, hayamos llegado a alcanzar el impactante poder personal y colectivo, que hoy avanza nuestro sofisticado sistema de sentimientos, en cualquier lugar donde un ser humano ponga la planta de sus pies, y active su ya ilustrado cerebro.

Eso significó asentamiento de sociedades, culturas y tecnología, en la historia que hoy nos ha traído hasta donde estamos; no sin antes hacernos sobrepasar una variedad de grandes formas en nuestros sentimientos, temores, miedos, ansiedades, vergüenzas, desvergüenzas, poderes (llegados o idos), creencias (que brotan o mueren), entre tantas sofisticaciones y creatividad.

Pero como comentara la una actriz de cine, Elizabeth Taylor (USA 1932-2011), “nada tiene más fuerza, que una idea a la que le ha llegado su momento”. En todo esto están presentes los sentimientos (vivencias), mediante los cuales la persona está consciente (en acceso) de su propio estado anímico (mental), que captan los sentidos afectados en toda una gama. Si creemos en sentimientos justos y beneficiosos, debemos sostener grandes luchas, porque ningún sentimiento solitario gana “batallas, con gente indispuesta o sin orientación.

Si no se soporta un temor o miedo, por indeseable, humillante y doloroso, puede abrirse contra ellos la idea o fuerza de voluntad que cuando se activa equivale a una combinación de motivación con abierta energía. Esa es la fuerza de una idea a la que ya le ha llegado su momento de liberación. Pero, temores y miedos no se eliminan fácilmente, a gusto o por voluntad. Al contrario, se refuerzan más cuando tratamos de evitarlos.

¿Cómo deshacernos de tantas “duras” emociones? Una forma eficaz es tratando de comprenderlo todo, en lugar de oponernos tratando de erradicarles a diestra y siniestra.

Hernani Zambrano Giménez

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