People march against President Nicolas Maduro in San Cristobal, Tachira State, Venezuela, on May 20, 2017. Venezuelan protesters and supporters of embattled President Nicolas Maduro take to the streets Saturday as a deadly political crisis plays out in a divided country on the verge of paralysis. / AFP PHOTO / LUIS ROBAYO
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Ni la oposición ni el gobierno de Nicolás Maduro capitulan y vuelven esta semana a medir sus fuerzas en las calles de Venezuela, tras más de 51 días de violentas protestas, que dejan 48 muertos y centenares de heridos.

La Federación Médica Venezolana (FMV) se dirigirá este lunes al Ministerio de Salud en apoyo a la oposición en Caracas, y al día siguiente el presidente Maduro convocó a una Marcha por la paz.

“Hay que ir escalando la presión producto de lo que es la respuesta del gobierno”, señaló el domingo el líder opositor Henrique Capriles.

Pese a los gases lacrimógenos y la violencia, las protestas de la oposición no cejan, en medio de un colapso económico que genera una severa escasez de alimentos y medicinas, y una inflación que según el FMI escalará a 720% este año, además de una criminalidad rampante.

“Apenas tenemos 3% de insumos. Es una situación caótica. Marcharemos por el hambre que hay, por la carencia de medicamentos, ese holocausto de la salud que ha impuesto el gobierno”, dijo a la AFP Douglas León Natera, presidente de la FMV.

Queremos que “doten los hospitales como debe ser”, añadió.

Por falta de insumos, equipamiento y medicamentos, la situación de los hospitales en Venezuela -que cuenta con las reservas de petróleo más grandes del mundo-  es “catastrófica” según los médicos.

Opositores continúan en las calles –
La oposición tiene el desafío de atraer manifestantes pese no sólo a la violencia, sino a una vida cotidiana que en muchos casos puede ser insoportable, con colas interminables para conseguir alimentos o con el tránsito paralizado por las protestas.

“El hecho de que la oposición continúe con la movilización en las calles, y la comunidad internacional continúe su presión sobre Venezuela, podría generar divisiones en el gobierno o dentro de las Fuerzas Armadas”, señaló a la AFP David Smilde, asesor principal de WOLA (Washington Office on Latin America), con especialización en Venezuela.

El sábado más de 160.000 personas -según los organizadores- se congregaron en la principal autopista de Caracas e intentaron caminar hacia el ministerio del Interior en el centro de la capital.
Fueron dispersados con gases lacrimógenos, a lo que los manifestantes respondieron con piedras y cócteles molotov.

Además, más de 40.000 personas (según cálculos de AFP) protestaron en la ciudad de San Cristóbal, en el estado de Táchira, fronterizo con Colombia, hacia donde Maduro ordenó el envío de 2.600 militares tras disturbios y saqueos la semana pasada.

 “Marcha por la paz”-
Maduro denunció este domingo que manifestantes golpearon, apuñalaron y prendieron fuego a un joven durante la protesta en Caracas por creer “que era chavista”.

“Nunca habíamos visto aquí que una persona fuera incendiada como hacen terroristas del Estado Islámico”, denunció Maduro en su programa de televisión semanal, en el que convocó para una marcha “por la paz” este próximo martes.

La Fiscalía afirmó este domingo que ya inició la investigación sobre lo ocurrido.

Según Maduro, en la oposición se gesta una “corriente nazi-fascista” de persecución a personas por sus ideales políticos, sobre todo chavistas, detrás de la cual -aseguró- está la mano del presidente estadounidense, Donald Trump.

“Donald Trump tiene sus manos infectadas y metidas a fondo en esta conspiración”, dijo.

Gobierno y oposición se acusan mutuamente de la violencia en las protestas.

– “Sí a la Constituyente” –

Las divisiones entre gobierno y oposición se agudizaron tras la convocatoria de Maduro a una Asamblea Constituyente “popular”, en la cual la mitad de sus integrantes serían elegidos en sectores afines al gobierno.

El presidente insiste que el “Sí a la Constituyente” es el único camino “hacia la paz”.

La oposición rechaza la propuesta de plano por considerar que no son más que un intento del mandatario para mantenerse aferrado al poder, evitando las elecciones presidenciales de 2018.

“Pretenden redactar una Constitución sin llevarla a referéndum. Si hubiera referéndum, nosotros lo liquidamos con el voto”, señaló Capriles el domingo en Persicope.

Maduro enfrenta el rechazo de siete de cada diez venezolanos, según sondeos privados.
La propuesta también fue rechazada por la fiscal general, Luisa Ortega, conocida chavista. No fue la primera vez que Ortega puso a prueba al gobierno.

Cuando el Tribunal Supremo de Justicia, acusado de servir al gobierno, intentó apropiarse de las funciones de la Asamblea Nacional, Ortega denunció una “ruptura del orden constitucional”.

El principal apoyo del gobierno siguen siendo las Fuerzas Armadas, con enorme poder político.

Maduro insiste en que él ha propuesto en varias ocasiones a los líderes opositores -a los que fustiga e insulta a diario- iniciar una mesa de diálogo para superar las diferencias.




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