“Si no tenemos real no nos dejan pasar”.  Son muchas las denuncias que se tejen en torno a la venta de la gasolina en distintas bombas de la entidad. Los hastiados conductores, funcionarios o particulares, que acumulan días a la espera de poder obtener, aunque sea, 20 litros para sus secos tanques, las conocen todas. Y las dicen. La crisis de la gasolina, ocasionada por la destrucción de las refinerías y de la industria petrolera en general, tiene los ánimos caldeados.

El abuso de autoridad es la más reiterativa. Eso es palpable, visible. “Bueno, ahora tu no echas gasolina, retírenlo” son frases comunes, “Este no, que se salga de la cola”. O la más actual. “Me rompieron el salvoconducto en la cara, con eso no pasas, me dijeron”.

No todos los militares son déspotas. Algunos se toman el tiempo de explicar lo que sucede, basados en las órdenes que reciben. Otros se esmeran en demostrar que tienen poder, gritando, burlándose o amenazando. Todos alegan que no pueden ayudar porque la orden es que la gasolina es solo para sectores priorizados.

El supuesto cobro en dólares

Pero una denuncia toma cuerpo. No es demostrable a simple vista, porque no deja rastro. El cobro en dólares para pasar a una cola sin mayor tiempo de espera, ha sido negada por las autoridades militares y civiles. Pero los denunciantes insisten: “Le pagas al funcionario y al bombero. Con suerte te puedan llenar el tanque si la propina es buena, de más de un dólar”.

Pero de acuerdo con las denuncias, que se multiplican como la plaga en las redes sociales, el monto a pagar por pasar a la cola que realmente lo llevará a la estación de combustible asignada ya subió. La hiperinflación la habría llevado de 20$ a 50$. Todos lo aseguran con convicción, pero a la hora de pedir denuncias concretas nadie se atreve, por temor a represalias: “Meterse con un militar o con un policía es un problema seguro”. Para drenar, lo que hacen los afectados es retuitear o darle like a las denuncias que en las redes sociales aparecen con el nombre de los funcionarios señalados.

Hoy esta denuncia revivió con fuerza, pese a que hace dos días, el jefe del estado mayor para el suministro del combustible en Carabobo, José Parada, aseguró que funcionario que descubran cobrando por el suministro de gasolina será puesto a la orden del Ministerio Público.

Parada reconoció en declaraciones dadas a algunos medios que ha recibido varias denuncias de usuarios. A ellos les informó que están haciendo un trabajo de investigación, con inteligencia, para atrapar a quienes violen la ley. En simultáneo, pidió a los afectados por esos cobros que realicen la denuncia ante los organismos competentes, con nombre, apellidos y pruebas, para poder actuar contra ellos.

Hoy, en declaraciones a El Carabobeño, Parada lo ratificó: “Si no hay denuncias no se podrán procesar. El año pasado recibimos denuncias y fueron procesadas”

El funcionario invitó a la gente a que no tenga temor: “La denuncia tiene carácter de confidencialidad”.

Estalló protesta en gasolinera El Gran Chaparral por falta de despacho
En la estación de servicio Chaparral, recientemente hubo protestas por la falta de gasolina/ Foto: Cortesía

“He aquí el problema”. Conductores que esperan desde hace tres, cuatro y hasta ocho días en una cola para surtir gasolina en cualquiera de las estaciones de servicio, le respondieron a Parada, y también al gobernador Lacava, quien reconoció que algún funcionario inescrupuloso podría estar incurriendo en esas prácticas- “Antes de pedir a los afectados que se arriesguen, por qué no investigan?. Si quieren parar esto tienen como hacerlo“.

Por seis superduty, que pasaron el domingo, luego el martes y el jueves, sabemos que pagaron 140 dólares por cada uno, dijo una persona que espera desde hace días para surtir. Nos lo dijeron los conductores cuando les reclamamos porque se estaban coleando. Yo lo sé porque tengo nueve días en esta cola y los he visto, dijo un hombre visiblemente molesto. “Yo no he podido ir a mi casa ni a cambiarme la ropa, lo que como por lo general es un pedazo de pan, para no moverme y perder mi puesto”.

El no ha logrado pasar. Pacientemente espera que al día de despacho siguiente le llegue el turno, aún no lo ha logrado. Sabe que si no pone gasolina un día, tiene que esperar otros dos más en la cola, porque en Carabobo es está surtiendo  un día si y otro no, en las estaciones de servicio seleccionadas por municipio.

Mi carro, mi casa

Hay quienes han hecho de su carro su hogar. Almohadas, cobijas, envases plásticos con restos de comida y otros dispuestos para sus necesidades se aprecian dentro de los vehículos. Esto afecta tanto a funcionarios como a particulares.

Foto cortesía Elíterse Hernández

El funcionario también hace la cola, al menos el que no tiene ningún contacto. “Yo tengo tres días en cola”. Anteayer me iba a tocar, pero se acabó la gasolina, quedé de primero. Espero mañana poder surtir, contó un funcionario de la fiscalía, en la esquina de El Carabobeño, una calle que se convirtió en su hogar durante las últimas 48 horas.

En esta vía se ubican filas de funcionarios de un lado y de particulares del otro. La primera se mueve más que la segunda, unos 10 carros pasan cada hora o más. La otra ve avanzar cinco puestos cada vez que un militar se conduele de ellos, según testimonian.

Hoy en la esquina de Freemarket

Los familiares de los enfermos, el señor que tiene que dializarse, la mamá del niño con una colostomía que debe ir al hospital periódicamente, coinciden en esta cola. Ellos no han tenido suerte. Los informes médicos que presentan no les han servido.

Foto cortesía Elíterse Hernández

Durante días han aguardado infructuosamente para surtir gasolina. Muchos se quedan en sus carros esperando una solución, ellos ya no quieren hablar con los militares porque aseguran que saben que les mentirán.

Pero hoy otros decidieron ir a conversar con el jefe encargado y debieron sortear la barrera de funcionarios militares, muchas mujeres entre ellos, que les exigían hablar en voz baja y no armar alboroto, porque se quedarían sin gasolina.

Unas 30 personas de ambas filas se atrevieron a llegar hasta la entrada de la bomba, tres cuadras más allá de donde dejaron estacionados sus carros. La esquina de Freemarket los vio pelear, exigir sus derechos y obtener una promesa del encargado, el general Corona.

Foto cortesía Elíterse Hernández

En eso estaban cuando dieron la orden de que pasara otro lote de vehículos en la cola. Esto caldeó los ánimos y decidieron atravesarse, pero los dueños de vehículos tenían otra intención. Una mujer estuvo a punto de ser atropellada.  

Mientras esto ocurría, un soldado grababa a los presentes. Pero a los que hacían sus reclamos no los dejaban grabar, ni tomar una foto.  A algunos reporteros gráficos los amenazaron con detenerlos e iniciarles una averiguación si no borraban las fotos.

“Devuélvanse que los vamos a asistir, pero no hagan alboroto aquí”. Algunos más crédulos que otros decidieron desandar las cuadras que los llevarían a sus carros, en la esquina de El Carabobeño, confiando en la palabra del encargado, el general Corona.

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Foto Francisco Figuera

Menos de una hora después llegó la respuesta: Se acabó la gasolina. “El general Corona nos mintió”.

Me rompieron el salvoconducto en la cara

“Ni con salvoconducto podemos pasar, ellos no lo dejan a uno pasar. Tengo impotencia. Mi mamá tiene 82 años y tengo que dializarla , pero no la he podido llevar, mi carro lo estoy jalando con un mecate y nadie me ayuda. Yo he hablado todo eso, pero nadie me para. Lo que hicieron fue romperme el salvoconducto en la cara”, dijo una mujer que lloraba de rabia y de frustración, tras la reunión con el general Corona.

La diálisis de su madre ha debido prorrogarse. El carro ya no tiene gasolina, lo están empujando con un mecate. Foto Elíterse Hernández

Sobre este caso, José Parada reconoció que algo así no ha debido ocurrir. “Debe denunciar al funcionario, si lo hace yo me encargo, porque él no ha debido romperle su salvoconducto”.

Parada también aseguró que las personas que se encuentren en situaciones especiales, como la mamá del niño con colostomía, los pacientes renales y otros casos de gravedad, pueden acudir a la Zona de Defensa Integral de Carabobo (ZODI), en la vía a la Isabelica, a tramitar sus respectivos salvoconductos, lo cual podrán hacer con un informe médico certificado.

Se acabó temprano

Este sábado el combustible se consumió más rápido de lo habitual. A la 1:30 ya no había, según la versión oficial de uno de los funcionarios de menor rango, que por lo general son los que están dando la cara. El general Corona ya no estaba allí.

Serán dos noches más en una cola, la de este sábado y la del domingo, porque la gasolina la vuelven a despachar el lunes.

Mientras tanto, a la esquina de Freemarket, frente a la E/S Paramacay, llegó una nueva caravana. Decían ser de la vicepresidencia de la República. Eran casi las 2:00 de la tarde.

¿Por qué si son de la vicepresidencia vienen a poner gasolina en Naguanagua?

-Porque estamos en un operativo. Trajimos a médicos cubanos a descartar casos sospechosos de coronavirus, que finalmente no eran tal. “Si no ponemos gasolina no regresamos a la capital“, dijo un hombre un poco molesto por las preguntas periodísticas.

Pero la verdadera caravana de la vicepresidencia llegó por otro lado, pasó frente al centro comercial La Granja. La del funcionario malencarado pertenecía a la Alcaldía de Naguanagua. Se dijo que eran los vehículos que mueven al alcalde Gustavo Gutiérrez, durante la supervisión que hace por el municipio.

Según funcionarios militares, como estos son los vehículos que  mucha gente ve en las tardes y en las noches surtiendo gasolina en Paramacay. “No son carros particulares, son vehículos oficiales necesarios para desempeñar labores de Estado”.

Los de Corpoelec

Pero de día son muchos los vehículos rotulados con nombres de entes gubernamentales que están en colas especialmente dispuestas para ellos. Aunque se han visto carros de Cantv, ambulancias, camiones cisterna, patrullas de cuerpos policiales, los más asiduos visitantes son los de Corpoelec.

Los ven quienes pernoctan en las calles de la urbanización La Granja. Lo ven los periodistas y todos los que transitan por allí. “Nunca había visto tantos carros de Corpoelec, no creo que tengan tantos, creo más bien que son los mismos que vienen y vuelven a venir. Además, cuando uno llama para reportar una avería la respuesta es que no pueden moverse porque no tienen vehículos y, últimamente, alegan que no tienen gasolina”, dijo una molesta ciudadana que espera por su turno desde hace cuatro días.

En un solo día pasaron 23 carros de Corpoelec. Todos cargaron gasolina. Cuando se pregunta a los militares por esta situación responden que esa empresa es uno de los sectores priorizados. “Nosotros recibimos una lista de los vehículos que vendrán a cargar y todos tienen que pasar”.

Se supo que los vehículos de Corpoelec ya no cargan en Paramacay. Los mandaron a otra estación de servicio. Las quejas fueron múltiples, pero la solución no resolvió nada. Igual cargarán combustible en otra estación, en las mismas condiciones.

Sigue la pernocta, no hay más remedio

El viernes en la noche, pese al decreto del alcalde Gustavo Gutiérrez que prohíbe la pernocta en las adyacencias de las estaciones de servicio, la gente durmió en la calle de El Carabobeño. “Armamos plan A y plan B por si acaso venía la policía, pero si nos vamos perdemos el puesto en la cola y los días que tenemos aquí esperando”.

Las noches del sábado y el domingo lo volverán a hacer. Hoy tampoco pudieron cargar gasolina. El que tiene ocho días esperando sumará los 10, pues será el lunes cuando la estación de servicio vuelva a abrir a un público cada vez más reducido. Cada día son más los que deben dormir en la calle o regresar a sus casas golpeados por una crisis de gasolina derivada del mal manejo de Pdvsa, la empresa que fue orgullo nacional, una de las primeras del mundo.

 




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