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Ahora resulta que las elecciones regionales –las mismas que llevan un año de atraso, porque al CNE no le dio la gana de convocarlas en la fecha prevista- son un espacio más en el que hay que retratarse. Buena parte del liderazgo opositor, siguiendo la estrategia del “palo a todo mogote”, decidió que a pesar del mandato de 7 millones de venezolanos para renovar los poderes públicos, y por encima de los fallecidos durante más de 100 días de protesta, las regionales se convirtieron en parte de la agenda de la MUD.

Como si los recursos fueran infinitos, hay una matriz de opinión que por años ha insistido en que no se pueden dejar espacios desatendidos, así haya que gastar energía y quitarle el foco a lo realmente importante para buscar, por ejemplo, unas gobernaciones y alcaldías que –más que probado- tienen un impacto muy limitado en la reconstrucción del país; un impacto que además no dura porque el régimen tiene todos los resortes para neutralizar, inutilizar o encarcelar a cualquier autoridad electa que le moleste: muestra reciente son los alcaldes presos, las inhabilitaciones y la prohibición a la MUD de participar en las elecciones de 7 estados, con el respaldo bizarro de los juicios que sirvieron para cancelar el revocatorio y que ahora –con mucha eficiencia- se usan para evitar las candidaturas unitarias.

En diciembre de 2013, poco después de las elecciones en las que el chavismo ganó 71% de las alcaldías con 48% de los votos, escribí que “el espacio que importa, desde donde se invaden fincas y edificios, se maneja el dólar de Cadivi, se mete en la cárcel a inocentes y se deja en libertad a los malandros …desde donde se entrega el Esequibo y se endeuda a la República, y se le regalan dólares y soberanía a los cubanos y a los chinos …ese espacio sigue en las mismas manos, por muchos alcaldes que tenga la oposición”. Viendo el fraude constituyente y la disolución de la AN, está muy claro que a estas alturas hay un solo espacio que cuenta, dividido en unos pocos compartimientos o subespacios. El resto son pasapalos.

Cualquier rookie debería saber que no se puede hacer de todo. Que la estrategia es el arte de dedicar los limitados recursos a lo que resulte más rentable. Que, como dice Kenny Rogers en su canción “The Gambler”, las cartas que se botan son tan importantes como las que se guarda el jugador. Que los espacios se escogen con cuidado y análisis; no se embisten cada vez que el contrario saca un trapo rojo.




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