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Foto Referencia

Carlos Suárez (21) murió el lunes en el calabozo número 1 del comando policial de la Policía Nacional Bolivariana ubicada en San Agustín del Sur, y sus familiares presumen que no le dieron atención médica oportuna.

Suárez tenía 40 días de haber sido detenido por el FAES en el centro de Caracas y acusado de tenencia de droga. Su familia cree que “lo sembraron”.

El domingo 14 de octubre su madre Maritza Navarro lo visitó en el retén policial. Estaba en mal estado, decía que sentía débil, había perdido mucho peso, apenas podía sostenerse, la mujer pidió que lo llevaran a un hospital y los funcionarios alegaron que debía llevar una orden de la Fiscalía.

De acuerdo con lo que los familiares habían escuchado, Suárez estaba muy delgado por falta de alimento y estaba desnutrido ya que no llegaba a sus manos la comida que le llevaban. Cuando lo visitaron dijo que tenía tres días sin tomar agua.

El lunes cuando su madre volvió al comando policial, le notificaron que había sido trasladado al hospital Pérez Carreño, donde murió. Ellos creen que lo llevaron muerto.

El protocolo de autopsia indica que murió por edema pulmonar severo. Con Suárez suman dos presos fallecidos este año en el mismo comando policial.

El 16 de julio reportaron la muerte de Carlos Francisco Rangel Novais (27), y a los familiares les dijeron que sufrió lesiones durante una riña con otros presos.

Rangel estaba detenido desde el 10 de julio, luego de un procedimiento realizado por la PNB en Gramoven, Catia. Ese día murió su hermano Julio César Rangel Novais (24) en un presunto enfrentamiento con los policías. A Carlos Francisco se lo llevaron preso, lo recluyeron en el puesto policial de El Amparo, y luego de presentarlo en tribunales lo ingresaron al comando policial de San Agustín del Sur.

Cuando un familiar fue a visitarlo, estaba sumamente golpeado, con hematomas en rostro y otras partes del cuerpo.

Otros dos presos murieron en el comando policial de la PNB en Boleíta, antigua Zona 7 de la Policía Metropolitana. Un centro de reclusión preventiva que se ha convertido en otra cárcel.

El 28 de abril mataron a Carlos Enrique Pérez Gómez, un hombre de 21 años.

No hubo versión oficial, pero dijeron que lo ahorcaron otros presos indignados porque había defecado dentro del calabozo.

El 7 de agosto hallaron muerto en la celda 3 del mismo centro policial, a Ronald Daniel Subero Alcalá. A sus familiares no les dieron explicaciones sobre los responsables del homicidio.




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