La desvinculación que la población tiene de la política es, en parte, fruto de que los electores no se sienten representados ni identificados con ella, según explicó en una entrevista con Efe Gabriela Cuevas Barron, primera mujer elegida presidenta de la Unión Interparlamentaria (UIP).

“Si pensamos por qué la política parece estar divorciada de la gente pues ahí están las respuestas: más de la mitad de la población somos mujeres, más de la mitad de la población tienen menos de 30 años y únicamente el 1,9 % de los parlamentarios del mundo tiene menos de 39 años”, afirmó Cuevas en la 138 Asamblea de la UIP que tiene lugar esta semana en Ginebra.

Cuevas, una parlamentaria mexicana de 38 años, se convirtió el pasado octubre en la primera mujer elegida presidenta de un organismo que federa a los cuerpos legislativos de 178 países.

Los datos sobre la participación de la mujer en los parlamentos del mundo son delicados: de 2016 a 2017 únicamente se incrementó en un 0,1% la participación femenina en los mismos, “esto quiere decir que si esperamos a tener paridad (…) tardaríamos 250 años y claramente no podemos darnos ese lujo”, afirmó.

“Es urgente incrementar el número de parlamentarias en el mundo”, reiteró.

El pasado marzo, la UIP publicó un informe que revela que las mujeres ocupaban el año pasado un 23,4 % de los escaños en el mundo y, a pesar de tener una participación récord en elecciones, la diferencia entre la llegada y la partida de legisladoras no permitió que al final hubiese más parlamentarias en funciones.

Según la UIP, el aumento en el número de parlamentarias electas se debió esencialmente a la aplicación del sistema de cuotas electorales, dado que en los veinte países que las utilizan, las mujeres ganaron un 30 % de escaños.

Una estrategia que Cuevas asume como una iniciativa positiva.

“Estamos hablando con los distintos gobiernos para que se promuevan acciones afirmativas, como cuotas para las mujeres”, indicó, y subrayó que la agenda de incrementar la participación femenina en los parlamentos “es fundamental, y también la asumiremos por los jóvenes”.

La presidenta explicó que el 75 % de los parlamentos no permiten candidaturas de personas de menos de 30 años, cuando más de la mitad de la población mundial tiene menos de esa edad.

“Esto debe cambiar”, puntualizó, y subrayó que el hecho de que ella haya asumido el cargo con el 80 % de los votos ya es en si mismo un cambio, no solo porque es una mujer, sino porque tiene menos de cuarenta años.

“Hasta que fui elegida, la media de edad de los presidentes de la UIP era 60 años”.

Asumió que ha encontrado “algunas resistencias” de personas que la perciben como demasiado joven para el cargo, algo que ella refuta.

“He sido diputada durante 18 años, la primera vez que fui elegida tenía 21 años, con lo que no soy nueva, tengo más experiencia que muchos de mis colegas”, aseguró.

Lo que sí quiere aprovechar de su edad es el espíritu de cambio que quiere implementar en la organización, haciéndola más práctica “con menos conferencias y más talleres” y hacerla más “política”, más involucrada en la resolución de conflictos.

En ese sentido, dijo que era “indispensable” relanzar la misión a Venezuela para evaluar el estado y las circunstancias en las que se encuentran los parlamentarios venezolanos.

“La misión a Venezuela no va a ser sencilla pero la primera apuesta debe ser por el diálogo”, indicó, y explicó que como presidenta de la UIP estará obligada a ir a Venezuela y a oír a todas las partes, algo que ya está preparando esta semana con reuniones con las delegaciones de la oposición y la oficialista.

“Hay que buscar que existan las condiciones para que pueda funcionar de una manera más incluyente, plural y democrática la vida parlamentaria en Venezuela”, recalcó.

Consultada sobre si confía que obtendrá el visto bueno de las autoridades venezolanas para visitar el país, dado que con anterioridad no se concedió ese permiso a una misión de la UIP, ni tampoco a una parecida de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), respondió afirmativamente.

“Yo creo que sí, que va a haber condiciones para ello”, respondió.

Explicó que su agenda estará llena hasta el 1 de julio a causa de las elecciones en México, pero que tras esa cita electoral, pretende entablar “tres visitas obligadas”, y citó a Venezuela, Bangladesh y Birmania e Israel y Palestina. EFE




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