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Cuentan que el apóstol San Pedro, mientras estaba predicando en Roma, fué amenzado de muerte por los pretorianos de Nerón y que por eso decidió ponerse en salvo e irse para Jerusalén. Durante el camino de regreso, en la famosa vía Apia que une Roma con Brindisis, de repente Pedro vió que en el horizonte el sol bajaba deslumbrante y majestuoso  avanzando sorpresivamente hacia donde él estaba. El apóstol cayó de rodillas y levantando los brazos hacia  el cielo   lleno   de júbilo  gritó: – Jesús, Jesús, ¿quo vadis Domine? (donde vas Señor?).Y en medio del silencio de la tarde, Cristo contestó: – Voy a Roma para que me vuelvan a crucifijar.-   Pedro quedó inmóvil  y luego, conciente del mensaje percibido, emprendió el camino del regreso hacia la ciudad de Roma donde, al igual que su maestro, a los pocos días, murió colgado de una cruz.

Ahora bien, parafraseando la angustiosa pregunta del apóstol San Pedro, yo creo que Venezuela entera, con excepción de algunos fanáticos condicionados por un incisivo lavado cerebral y carentes de la suficiente hombría como para reconocer su error, hoy día se ponen con angustia esa misma pregunta: – ¿Quo vadis Venezuela? (¿Dónde vas Venezuela?) y la pregunta es pertinente porque la amenaza de la creación de un Estado absoluto, tipo Cuba para entendernos, con todas las consecuencias dramáticas que eso conlleva en el cual el gobierno, además del control de todos los poderes institucionales pretenda adquirir tambien el de la sociedad a traves de sus actividades económicas, educativas, culturales etc, existe y es cada día mas concreta. Con la creación de la nueva Asamblea Constituyente el camino está trazado y la idea del presidente Maduro de convetir a Venezuela en una república socialista tipo Cuba me da la impresión de que sea irreversibile, con todas las consecuencias dramáticas que eso conlleva.

Sin embargo, la impresión que percibo desde lejos es que este gobierno esté desesperado considerando además que sus últimas acciones políticas han miserablemente fracasado y, por lo tanto, haya tomado conciencia de que el mundo entero ya no pueda quedar pasivo frente a lo que está sucediendo en Venezuela. El país está viviendo y desde hace varios años, una crisis sin precedentes, una crisis política, una crisis institucional, una crisis social, una crisis económica y una crisis umanitaria y este gobierno, en vez de escuchar a su pueblo, ha violando el sagrado principio de la separación de poderes, reforzando  su régimen autoritario. ¿Donde iremos a parar? La  respuesta está en las manos de Dios!

Desde Italia 




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