Sí, como lo escuchan: afirmativamente hablando, apreciados y estimados lectores de nuestra querida opinión dominical del diario El Carabobeño. Los voceros y opinión en los contactos selectos de todos los días domingo, hoy nos centraremos en nosotros mismos, y no lo haremos con redundancia, ni arrogancia, ni cosa parecida.

Sencillamente, les decimos que el tema será: ¡rescatarnos está en nosotros! Centrados un poco más en nosotros mismos es como hemos rotulado el asunto u opinión a tratar. “Rescatarnos está en nosotros, es lo que les traemos como estímulo y refrescante anímico, psíquico, intelectual, entre otras tantas contemplaciones.

¡Entendednos como reto y reacción! ¡Y que así mismo seamos entendidos!

Muchas cosas y acciones sencillas, pero de trascendencia, nos ubican en esta visión que les vamos a proponer. Rescatar la amistad y los amigos es una que es común olvidar. ¡No olvidemos más a los amigos, entonces, aunque un sencillo saludo rinda beneficios!

¡Cuán grande es contar con la presencia anímica y amistad de amigos y amigas; de muchos amigos! Y ver cómo ellos y ellas, mediante un efecto multiplicador, tengan a la vez muchos amigos más. Ya se ha hecho parte de una rutina escuchar el comentario del lenguaje de la calle, con el que se dice que “los amigos de mis amigos son mis amigos”.

¡Roguemos que así sea; no al revés! En las mejores condiciones mucho tiempo!

Aunque sea un solo amigo por el momento, ese único es buena y confortable manera de comenzar. Hoy, cuando ya tomaba la consciencia de que despertaba ante un nuevo día, también sentía que ganaba y ganaba: ¡Era beneficiario de lo mejor de los tiempos, poder escuchar cómo habla y cambia la gente!

Que para cada amanecer estemos ante la posibilidad de reescribir lo sublime. Pero tengamos cautela y mucho cuidado, y no pidamos auxilio a los ansiosos; a quienes quizás, en peores condiciones, andan buscando claridad en sus propios recuerdos, cargados con irrealidades, ¡con depresiones y angustias.

¡Sólo nosotros sabemos a dónde ir para iluminarnos, para ganar confianza; para optimizar el potencial de búsqueda y no caer cansados ni rendidos en el intento!

Procura, preciado amigo, trabajar siempre en equipo, en pareja o con un amigo (a), de quien recibas seguridad, conocimientos y afecto. Eso se siente y nos fortalece con facilidad, porque nos ayuda a respirar mejor y relajados.

Los egoístas, los soberbios, y quienes se apartan excluyendo para querer hacerlo todo, muy pronto pueden caer agotados en el fracaso de la búsqueda. ¡No han entendido que el trabajo exitoso y ganancioso es mejor acompañado, como obra de todos y disfrute de muchos aportes sumados!

¡Recordemos que la realidad supera a la fantasía, por más disfraces que haya en esa fantasía! La realidad tiene la ventaja de ser palpable y estar ante nosotros; podemos tocarla, sentirla, manipularla, y es lo único que realmente tenemos garantizado, inclusive como garantía para nosotros mismos.

Alejémonos cautelosos de los súper poderes humanos, que hablan para sí mismos; los pantalleros exhibicionistas de glamuroso hablar y escribir, que sólo nos dejan huellas, miedos, esperanzas, fragilidad, quebradizas adicciones y vicios.

Nada de esos residuos engañosos serán garantías de futuro, y menos aún de presente. ¡Cuidado con ellos! ¡Son unos cuantos, quizás con gran necesidad de hacer daño!

¡El mayor y más efectivo poder está en nosotros; somos nosotros! Pero, no exageremos ni abultemos la situación, al creer que somos indispensables y a nadie necesitamos. ¡Cuidado con caer en el terrible descrédito y desgracia del narcicismo!

“Hoy es el mañana del ayer”, escuché que nos dijera alguien en una ocasión. ¡Qué belleza de forma de hablar, fue lo primero que pensamos, sorprendidos! Si nos dedicamos a analizar que quiso decirnos, quizás podemos llegar a encontrarlo. Por qué tanto esfuerzo. ¿Pero, quien puede garantizarlo?  ¿Y encontrar qué?

“Hoy es el mañana del ayer”, es afirmación tan ambigua, como confusa y difusa. Es posible que diga algo, inclusive verdadero, serio y respetable. Todavía hoy estoy tratando de entender si lo que yo entendí es lo que quiso decime quien me lo dijo. ¿Por qué no cambiar esos enredos del habla?

¿Cuál es la intención oculta (si la hay) de hablar de esa manera? ¿Anda por ahí un narcisista? ¡Dejémosle tranquilo, no es molestia!

Todos cambiamos y en grado amplio nos transformamos, sin notarlo ni saberlo, y por eso es que la humanidad ha avanzado y evolucionado hasta las formas y niveles de complejidad que hoy tenemos. La gente somos complejos y confusos.

No hay una mala intención en todo lo que hacemos. ¿Es cuestión de la postura analítica? Muchos se marchan y otro tanto regresan, pero también se dice que “el que se va no regresa, aunque le veamos que vuelva “arrepentido”. ¿Lo dejamos así? ¿Por qué no? ¡Siempre puede haber una útil y noble rectificación! ¡No todo está perdido! ¡La idea es ganar!

Les deseo un gran día, en medio de un sólido abrazo…

Hernani Zambrano Giménez, PHD.

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