El flujo vaginal es una secreción que se produce en el cuello uterino y la vagina,
que tiene varias funciones importantes para la salud femenina. Suele ser transparente,
blanquecino o de color pálido; tiene una consistencia relativamente delgada y no tiene
mal olor.

La cantidad promedio de flujo puede ser de una cucharadita por día, pero esto
puede variar en cada mujer y en cada momento del ciclo menstrual. Este se puede ver afectado por las hormonas femeninas estrógeno y progesterona, que cambian su aspecto y su función a lo largo del mes.

Por ejemplo, durante la ovulación el flujo vaginal se vuelve más abundante, transparente y elástico como la clara de huevo; esto favorece el paso de los espermatozoides hacia el óvulo. Después de la ovulación, el
flujo se vuelve más escaso, blanco y espeso; esto impide que los microbios asciendan al
útero.

Dentro de las funciones que tiene el flujo, destacan:
 Limpiar la vagina y el cuello uterino, eliminando las células muertas y las bacterias
que puedan ocasionar infecciones.
 Lubricar la vagina y facilitar las relaciones sexuales.
 Mantener el pH ácido de la vagina, que previene el crecimiento de los
microorganismos nocivos.
 Indicar los días fértiles de la mujer, según los cambios en la cantidad, el color, la
consistencia y el olor del flujo.
 Alertar sobre posibles problemas de salud como infecciones de transmisión sexual,
vaginosis bacteriana, candidiasis vaginal, cervicitis, cáncer de cuello uterino o de
vagina entre otros.

El flujo vaginal es un fenómeno natural y beneficioso para las mujeres, pero también
requiere de una buena higiene intima para evitar infecciones o irritaciones. Por lo que te
dejo algunas recomendaciones para cuidarlo:

1. Usar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas o sintéticas.
2. Cambiar con frecuencia las toallas sanitarias, tampones o copa menstrual durante
el período menstrual.
3. Evitar los lavados vaginales o el uso de productos perfumados o irritantes en la
zona íntima.
4. Limpiar la zona genital con agua y jabón neutro, de adelante hacia atrás.
5. Orinar después de tener relaciones sexuales para eliminar posibles bacterias.
6. Usar preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual.

Si notas cambios anormales en tu flujo vaginal, como un aumento o disminución
excesiva, un color amarillo, verde o marrón, consistencia grumosa o espumosa, un olor
fétido o desagradable, o si sientes picazón, ardor o dolor al orinar o al tener relaciones sexuales debes consultar con tu médico ginecólogo lo antes posible, ya que estos síntomas pueden indicar una infección o una inflamación que necesite tratamiento.

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