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Dayrí Blanco / @Dayríblanco07

Suena el timbre pero Augusto Linares no lo escucha. Tampoco lo hace el resto de sus compañeros del cuarto grado. Son las 9:30 a.m. Es la hora del recreo y todos prefieren quedarse dentro el salón, afuera el olor y el ruido de los camiones es más fuerte. “Otra vez el bote está colapsado”, le dice un niño a otro y Augusto asiente aunque no entiende muy bien ese término. Es una de tantas cosas que le cuesta comprender. Tiene nueve años y aún no lee con soltura, tampoco le va bien con la escritura ni con asignaturas como geografía, ciencias o historia, para él todas son lo mismo. Tiene dificultades severas con el aprendizaje asociadas a los altos niveles de plomo en sangre que le detectaron hace un año. La causa aún está en estudio, pero ya algunos especialistas lo han sugerido, otros lo confirmaron: se contaminó por estar expuesto a los agentes tóxicos de La Guásima.

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