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Médicos sin Fronteras (MSF) advirtió hoy que la violencia en las localidades de Buenaventura y Tumaco, en el suroeste de Colombia, “sigue activa” pese al fin del conflicto con las FARC, y denunció un aumento en la presencia de otros grupos armados y la afectación en la salud de la población.

En su informe “A la sombra del proceso. Impacto de las otras violencias en la salud de la población colombiana”, la ONG indicó que las situaciones de violencia “tienen un claro impacto en la salud física y mental de la población de los municipios de Buenaventura y Tumaco”.

Buenaventura, describe el informe, “acoge el puerto marítimo más importante del Pacífico colombiano”, “se encuentra en pleno corredor del narcotráfico hacia Centroamérica y Norteamérica”, y cerca de un 65 % de su población “vive en condiciones extremas de pobreza y sin servicios básicos”.

A su vez, Tumaco, en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, albergó en 2015 “la mayor superficie de cultivo de coca de Colombia”, estimada en “16.960 hectáreas (el 18 % de los cultivos de coca del país)”, señala el documento, que cita datos de las Naciones Unidas y del Gobierno.

“En estas zonas se observa un incremento de la presencia e influencia de organizaciones criminales y otros grupos armados”, precisó el estudio.

Detalló que “en las comunidades se están internalizando Otras Situaciones de Violencia (OSV), como amenazas, homicidios selectivos, secuestros, desapariciones, hostigamientos, extorsiones y confinamientos”.

MSF alertó, en ese contexto, sobre “los altos niveles de violencia de los que han sido testigos los equipos de la organización en Buenaventura y Tumaco”, y reclamó “un aumento de los recursos para atender a las necesidades en salud mental derivadas” de esta situación y para atender a las víctimas de violencia sexual.

La ONG consideró que la “presencia cada vez mayor y la influencia de las organizaciones criminales y de otros grupos armados provocan un gran número de amenazas, homicidios selectivos, secuestros, desapariciones, acoso, extorsión y restricción de movimientos”.

El estudio reunió datos médicos recogidos entre 2015 y 2016 en Buenaventura y Tumaco, según los cuales “la exposición a eventos violentos y factores de riesgo provocó depresión (25 %), ansiedad (13 %), trastornos mentales (11 %) y estrés postraumático (8 %) a buena parte de la población”.

Y aunque el jefe de misión de MSF en Colombia, Juan Matías Gil, aclaró que las “situaciones y necesidades de los pacientes vistos por MSF en estas ciudades no pueden ser extrapoladas directamente al resto del país”, opinó que sí “pueden ser consideradas como una aproximación plausible de la realidad en áreas urbanas y rurales de muchas provincias” en el país. 




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