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En el centro de Valencia, domigos y lunes cierra la mayoría de los negocios. (Foto Kevin Barrios)

Dayrí Blanco

Para muchas familias, los domingos solían ser sinónimo de compras y esparcimiento en cualquiera de los centros comerciales de la ciudad. Pero ahora es una opción descartada. Las santamarías de algunos locales cerradas le han quitado ese atractivo. Sus dueños han tomado la decisión de no abrir ese día para cumplir con la normativa jurídica que establece los días de descanso para los trabajadores. Sus ventas han caído en 70%, y la colectividad no cuenta con la oferta acostumbrada de bienes y servicios.

La reducción de la jornada laboral a un máximo de 40 horas a la semana, y la compensación de dos días libres por cada fin de semana trabajado, supone la obligación de implementar un tercer turno, según la reforma que se hizo en 2012 a la Ley Orgánica del Trabajo. Pero la crisis económica que atraviesa el país imposibilita que las empresas contraten personal adicional para cumplir con esas exigencias. Esto ha afectado en gran medida la prestación de servicio al cliente.

El sector comercial ha optado por reducir horarios y cerrar dos días a la semana para cumplir con las jornadas de descanso de sus trabajadores, sin que suponga costos adicionales.

En el centro de Valencia los consumidores han visto reducidas sus posibilidades de compra los domingos y lunes. Estos días han sido tomados por la mayoría de los comerciantes de la zona como los de descanso de su personal.

Restaurantes y demás locales de expendio de comida han preferido cerrar sus puertas al público lunes y martes. Han hecho el sacrificio de pagar más en nómina, según lo establece cada domingo trabajado, por ser el día con mayor facturación.

Negocios de repuestos y multiservicios automotores, desde la aprobación de la reforma legal, no prestan sus servicios los fines de semana. Esto ha implicado una significativa caída en sus ingresos, debido a que los sábados son por tradición, el día destinado para hacer ajustes mecánicos.

El presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, Gustavo Sosa Izaguirre, señaló que el sector advirtió al Ejecutivo que las modificaciones a la Ley del Trabajo, causarían un impacto sobre la prestación del servicio que repercutiría directamente sobre el consumidor.

Esta dificultad que deben sortear los comerciantes se suma a la intervención directa del Estado sobre la economía a través de controles de precios, cambio y ganancias, que violenta lo establecido en el artículo 112 de la Constitución que prevé la libertad de industria, de comercio y de trabajo.

La escasez de divisas que ha imposibilitado la reposición de los inventarios en los cuatro últimos trimestres y la inseguridad ciudadana, también han arremetido contra el sector comercial.




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