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Alfredo Fermín

Se conmemora el Día del Maestro. Muchos educadores coinciden en que la mejor manera de celebrar esta fecha sería que se decrete un buen sueldo como el mayor incentivo al apostolado que representa la educación y para que quienes lo ejercen puedan vivir con dignidad. 

“Si el maestro tiene un buen sueldo no andará de trabajo en trabajo, incluso hasta de bachaquero, y podría tener una formación continua, distinta a lo que sucede actualmente, cuando no tienen ni siquiera con qué comprar el periódico. A estas alturas son muchos los maestros que no tienen un computador para ampliar sus conocimientos a través de Internet”, afirma la educadora María Teresa Escovar de Pulgar. 

Egresada de la facultad de Ciencias de la Educación mención Orientación Vocacional de la Universidad de Carabobo hace 38 años, ha dado clases en planteles públicos y privados sin pensar en jubilarse, porque actualmente tiene la misión de ayudar a la convivencia de niños especiales en el Colegio Nectario María que fundó hace 20 años con Deyanira Sampedro y Nilda de Lárez. 

Consultada sobre la situación cuando los maestros celebran su día dijo que hay problemas porque la política ingresó a las aulas, porque los recursos son desviados a otros objetivos y hay demasiada deserción escolar. “La educación, en general, se ha llenado de antivalores por lo cual buena parte de los muchachos no tiene interés en aprender sino en egresar rápido. Esto lo  favorece la disposición de que todo alumno que asista a clases debe ser promovido al grado inmediato superior, sin aprender bien. 

Es algo muy lamentable porque no se puede impartir una educación completa, como hasta no hace muchos años. 

Sin embargo, siempre hay estudiantes muy buenos que cuando llegan a la universidad logran una formación excelente, por lo cual el interés de ellos es irse al exterior, donde son contratados de inmediato. Es una lástima porque el Estado venezolano invierte buena parte del presupuesto en educación  y estamos perdiendo a los mejores profesionales. 

Educar es una vocación, un sacerdocio. Aseguró que antes le desagradaba cuando entrevistaba educadores que solicitaban trabajo y lo primero que preguntaban era ‘¿cuánto me van a pagar?’. Hoy los justifico porque los sueldos son de los más bajos que existen en el país”. 

Como directora de una de las pocas instituciones en el país para atender niños discapacitados resaltó que en el colegio Nectario María tienen maestras “de las de antes”, dedicadas, con vocación, que trabajan con niños con deficiencias intelectuales, motoras, con las cuales han aprendido a darles un poco de calidad de vida integrándolos al medio ambiente con niños regulares. 

Es una especialidad que requiere gran inversión para los tratamientos, pero no tienen ninguna ayuda gubernamental y los padres tienen que hacer sacrificios  buscando mejorar la calidad de vida de sus hijos. 




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