Foto Archivo El Carabobeñp
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Fabio Solano | solanofabio@hotmail.com

Sr. director general:

“Tal como ha ordenado, consigno este informe ante su despacho, advirtiendo que a pocos días de los hechos y con la situación bajo control, las causas siguen latentes. Los resultados iniciales son: 276 civiles fallecidos en Caracas, que podrían llegar a mil. Del interior, en Valencia se contaron 9 muertos en un día, pero pueden ser más. Comercios destruidos o saqueados, en Caracas tenemos 1994. En Valencia atacaron 40 establecimientos propiedad de ciudadanos chinos, destruidos totalmente. Pasada una semana, la gente dio en llamar “Sacudón” o “Caracazo” a la violencia desatada. Este informe tiene por fin establecer qué causó esta asonada y quiénes la dirigieron.
“La causa directa fue el aumento de la gasolina ordenado por el Presidente, efectivo a partir del sábado 25 de febrero. Con ese incremento del 30% del combustible se autorizó un aumento del pasaje, en la misma proporción. Es notable que para el lunes, cuando se producen los hechos, todos los cuerpos de seguridad estaban sin alerta ninguna. Sólo la policía caraqueña esperaba una nueva arremetida de agitadores en la UCV (Tres Gracias y Plaza Venezuela), encapuchados del “Movimiento 80”, de la juventud de la Liga Socialista. Nada fuera de lo normal. El lunes por la mañana los usuarios del transporte interurbano de Guarenas-Caracas fueron sorprendidos por el aumento del pasaje. Hubo protestas y un mal manejo de la policía. Ante la actitud policial, de pacíficos pasaron a violentos, atacando las unidades de transporte y el terminal. De ahí fueron a un centro comercial cercano, iniciando los saqueos. Ese fue el detonante. La policía pidió refuerzos a la Metropolitana y se enviaron, pero fueron sobre pasados. Luego llegaron los efectivos de la GN. Por todo el país se vieron imágenes de gente saqueando, robando televisores, reses descuartizadas, cajas de cerveza, todo cuanto encontraran. 
“En la tarde de ese 27F, Caracas estaba sin protección alguna. Los vecinos de los barrios populares bajaron de los cerros. Ya en horas de la noche la anarquía reinaba en la capital. El Presidente, quien visitaba Barquisimeto, sólo captó la realidad cuando regresó, y tuvo que viajar en su carro de Maiquetía a Miraflores. La reacción del gobierno fue tardía. Nadie entendía por qué se había desatado aquella ola de violencia. Apenas el dirigente comunista Radamés Larrazábal tuvo una declaración, publicada en El Nacional, advirtiendo la posibilidad de un estallido social, pero nadie hizo caso. A la una y media de la madrugada del 28, Carlos Andrés Pérez, se reunió con el ministro del Interior y evaluó la situación. A sugerencia del ministro de la Defensa, general Ítalo del Valle Alliegro, ordenó el Plan Ávila. Llamó a los políticos a Miraflores para informarles, pues el Congreso debía autorizar la suspensión de las garantías constitucionales. Pero se perdió mucho tiempo y fue a las 4 p.m., del 28, cuando apareció en cadena nacional el ministro Izaguirre para anunciar la medida. (Le dio un bajón de tensión en plena alocución. Eso dio lugar a rumores sobre la renuncia del Presidente o un golpe). 
“El peor día fue el 28, pues la violencia se extendió a Valencia, Barquisimeto, Mérida, Barquisimeto, Ciudad Guayana. El Plan Ávila envió el ejército a la calle, y actuaron para lo que están entrenados: Para atacar. Por eso hay tantos muertos. Los economistas han declarado que todo esto viene incubándose desde hace varios años, por la política errada del gobierno en cuanto al control cambiario y control de precios. No conocemos la materia. Lo único cierto es que tanto el gobierno como los subversivos fueron tomados de sorpresa. Esta asonada, que se ha dado en llamar “Sacudón” o “Caracazo”, no fue preconcebida ni organizada por nadie. Fue la reacción del pueblo ante la debacle económica que el gobierno no valoró, ni vio venir. Se puede volver a repetir. Suscrito por el subinspector PR. 



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