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Ana Isabel Laguna || @anaisabellaguna

alaguna@el-carabobeno.com

Después de las respiratorias, las infecciones urinarias son la segunda causa de consulta en el área pediátrica. Y aunque factores congénitos pudieran generarlas, en la actualidad la precocidad sexual en las jovencitas; el “aguantar” las ganas de orinar que se les impone a los escolares, hasta la colocación innecesaria de sondas en niños hospitalizados, están influyendo en las altas de incidencia de estos casos, que pueden derivar en insuficiencia renal.

Las infecciones urinarias consisten en la colonización y posterior invasión de microorganismos en la uretra, vejiga, uréter y riñón, lo cual produce inflamación y cicatrización en esta área. Lo que a futuro podría generar hipertensión arterial, pérdida de proteínas a través de la orina y daños multiorgánicos, alertó el jefe del servicio de urología infantil de la Cruz Roja de Valencia, doctor Ronald Guia.

Aun así, se suelen banalizar, cuando pudieran prevenirse hasta si son detectados desde el vientre.Y es que  la mayoría de los casos terminales que se reciben en las consultas, pudieron haberse evitado, y terminan requiriendo trasplante o cirugías, reveló Guia.

Hoy día, explicó el especialista, gracias al advenimiento de las ecosonografías en tercera y cuarta dimensión no solo se determinan anomalías del sistema nervioso central, y de otros órganos del feto, también del tracto urinario. “Cada vez son más frecuentes las detecciones de problemas renales en útero”. La proporción es de 1 por cada 500 embarazos.

Hay particularidades que pueden ameritar una intervención en útero, en que se puncionan los riñones para drenarlos o se colocan catéteres dentro de la vejiga –lo que se llama una “comunicación vesico-amniótica”- para que drene la orina hacia la cavidad del útero. Una vez que nazca, se procede con un urólogo pediatra, un neonatólogo y un equipo multidisciplinario abocarse a la salud de ese bebé.

Y cuando una infección urinaria se presenta en un niño ya nacido, debe ser evaluado concienzudamente porque 50% de ellos tienen reflujo vesicorenal, la orina una vez que llega a la vejiga se regresa a los riñones. Esta eentualidad se ubica como la tercera causa de insuficiencia renal en los niños.

“Aguantar las ganas”

Los casos más frecuentes de infecciones urinarias se presentan en niños menores de 4 años, porque están en la etapa en que –por instinto- se tocan constantemente los genitales, ya que los microorganismos –pueden ser hongos, virus o bacterias- entran de forma ascendente por la uretra e invaden posteriormente el tracto urinario. Más susceptibles aún si tienen algún problema neurológico (que les impide que la vejiga se vacíe completa) o de estreñimiento;alguna cardiopatía o sino recibieron  leche materna. Hasta aguantar” las ganas de orinar que muchas veces se condiciona en salones de clases también las favorecen.

Signos de alertas

Niños con fiebres, que no crecen, llanto débil, bajo peso; que manifiesten dolor o que van constantemente a orinar o muy poco; recién nacidos que se observen “amarillos” (hictericia), con abdomen distendido, irritables o soñolientos. También estar muy atentos, con niños que han tenido hermanitos o padres con problemas renales. Insistió el doctor Guía en la importancia que en el control sano se les hagan sus muestras de orina para detectar anomalías tempranas.




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