Peatones caminan con tranquilidad por el centro de Valencia. (Foto Leonardo Ortega)
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Las aceras de las calles y avenidas del casco central de la ciudad, permanecen libres de buhoneros. Son para uso exclusivo de los peatones, como debe ser. Eso permite que los potenciales clientes de los diferentes negocios, puedan caminar de un sitio a otro y ver las exhibiciones sin ningún tipo de inconvenientes.

El centro se aprecia despejado, en cuanto a comercio informal se refiere, lo cual es bien recibido por los ciudadanos porque incluso en automóvil se puede hacer recorridos, sin tener que invertir más de una hora para pasar de un sector a otro.

al fín se le puedeN ver fachadaS DE LOS negocio

El alcalde Miguel Cocchiola emitió un decreto que prohíbe el comercio informal en el casco central de la ciudad, para permitir puedan caminar libremente por las aceras, el cual se está respetando.

Desde primeras horas de la mañana efectivos de la Policía Municipal de Valencia recorren las distintas calles y avenidas del centro, para impedir que alguien monte tarantines, que a la larga impedirán el libre tránsito automotor y peatonal.

Bajo la administración del ex alcalde Edgardo Parra, al presidente de Induval, Marcos Meléndez, se le ocurrió poner una gigantesca pancarta frente a la plaza Bolívar, donde los ciudadanos podían decir cuál era el principal problema que querían que fuera resuelto. La consulta arrojó que la mayoría de los ciudadanos quería que sacaran a los buhoneros del centro. Por eso se implementó lo de los dos días de parada del comercio informal, que bajo la administración de Cocchiola, se extendió a decreto que prohíbe la permanencia de estos comerciantes, todo el día.

Nicola Duarte, tiene una tienda por departamentos en la calle Comercio y está muy contento por el retiro de los buhoneros, porque al fín se le puede ver la fachada a su negocio. Comentó que ha pasado mucho trabajo en años anteriores, porque los comerciantes informales instalaban tarantines gigantescos que tapaba toda su tienda. Por su puesto las ventas eran bajas y ahora esperan que suban, pese a la actual crisis.

Antonieta Rivero, propietaria de una tienda de telas, comentó que lo que más le molesta de los buhoneros es que no tienen ningún tipo de higiene, al punto de que comían y los desperdicios lo echaban a un lado del puesto. Ahora esto se acabó lo cual le agrada.

El bulevar Constitución se aprecia repleto de personas de punta a punta y en todo momento. Si bien es cierto allí no hay puestos, uno que otro osado comerciante aprovecha el descuido de los uniformados para ofrecer mercancía, pero en forma ambulante.

 




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