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Acción Democrática cumple este 13 de septiembre de 2017 setenta y seis años de lucha y trabajo por Venezuela, aunque nunca imaginamos que en pleno siglo XXI estuviésemos, en una voltereta histórica, exigiendo la más elemental reivindicación de los demócratas de todo el mundo, en épocas tan pretéritas, como al principio del siglo pasado: el voto universal, directo y secreto.

Dicho con palabras de Domingo Alberto Rangel, pronunciadas el siglo XX: “cuando los ejércitos aliados columbraban ya las riberas del Rhin o avanzaban por Pomerania, el pueblo venezolano no tenía aún derecho al sufragio. Fue necesario llegar al Río Elba, pasar por debajo de la puerta de Brandeburgo y derramar ejércitos victoriosos por todos los ámbitos de Europa con el nazismo alemán destrozado a sus pies, para que las leyes de Venezuela permitieran a la gente ejercer el añoso, tradicional y manoseado derecho a votar.

Para mediados de 1945, con los rusos y los norteamericanos dándose las manos o anudando sus corazones de vencedores, en Venezuela apenas podían votar los varones mayores de 21 años que supiesen leer y escribir. Una minoría de príncipes o de caballeros privilegiados investía ese derecho. No votaban las mujeres, no votaban aquellas personas cuya edad oscilase entre los 18 y los 21 años y peor  todavía, no votaba el 90% de la población aún analfabeta. (…) Hasta el 18 de octubre de 1945, vencido el militarismo japonés, aplastado el nazismo alemán y evaporado el fascismo italiano, en nuestra singular República votaba solo el 10% de los ciudadanos, solamente para elegir Concejales y diputados a las Asambleas Legislativas de los estados. Los Concejales elegían, reunidos en cónclave regional, a los Diputados al Congreso, las Asambleas Legislativas designaban en su turno a los Senadores y las dos Cámaras del Congreso escogían al Presidente de la República.

En realidad el 18 de octubre de 1945 fue derrocado Juan Vicente Gómez quien, con aquel sistema principesco (después de muerto) seguía rigiendo la Nación. Con la Asamblea Constituyente en octubre de 1946, el pueblo venezolano entró al siglo XX”. (Rangel 2003). Obviamente, todo ello, gracias a la determinación del partido del pueblo venezolano Acción Democrática.

Hoy día, 70 años después de que Acción Democrática le entregó por vez primera al pueblo su soberanía, para que la ejerciera a través del sufragio, resulta inconcebible que vayamos hacia una regresión histórica tan disparatada. Es increíble que cuando el mundo ha entrado a la sociedad del conocimiento, sigamos siendo gobernados por una élite tan atrasada que  crea viable un sistema fracasado en todas partes donde se implantó, es decir, el régimen comunista centralizado y estatista que aún cree necesaria una lucha sin cuartel contra enemigos, ciertos o imaginarios, de nuestras materias primas, en vez de buscar aliados para explotar los valores intangibles de la educación, la técnica y la cultura.

No es posible que sigamos poniendo nuestras energías en ampliar el negocio de nuestras materias primas latinoamericanas –en el caso venezolano, el petróleo- que representan el 4 por ciento de la economía mundial, en vez de reunir todos nuestras fuerzas públicas y privadas en una sinergia que nos permita aumentar la competitividad de nuestras industrias para entrar en la economía del conocimiento del siglo XXI. Estamos en una sociedad globalmente competitiva, pero para poder salir de este estado de postración ante el mundo se requiere con urgencia un cambio de gobierno, para poder iniciar la transformación de nuestro país. Aún la patria de Bolívar no ingresa al siglo XXI porque a estas alturas estamos luchando por hacer triunfar derechos elementales que habíamos conquistado el siglo XX.

Acción Democrática, consciente de su papel histórico, asumió el reto de romper con quienes se empeñan en hacerle el juego al gobierno con actitudes anti electorales, quienes ven la política a través del lente del cortoplacismo, el voluntarismo y el golpismo militarista. Vamos a estas elecciones de gobernadores de estado conscientes de todos los obstáculos y trapisondas de un gobierno que no quiere consultarle más al pueblo, porque perdió el favor de las mayorías nacionales desilusionadas con su régimen fracasado. Seguiremos adelante, vamos a ganar todas las gobernaciones, luego presionaremos, junto a la sociedad civil democrática, para que se realicen las elecciones municipales, finalmente las presidenciales y poder entrar al siglo XXI como lo hicimos el siglo pasado, con años de atraso, pero con la convicción de que el pueblo venezolano tiene las reservas morales para salir de este presente de pesadilla.

Acción Democrática al cumplir 76 años de vida, lucha y construcción de Venezuela, vuelve a pedirle al pueblo su confianza para que juntos volvamos a votar, con la tarjeta blanca, para reconstruir juntos a esta gran nación en el siglo XXI. Ese voto blanco es el que más le duele a los “mujiquitas” retrógrados de la Venezuela de esta nueva decadencia. No tenemos dudas que de nuevo Santos Luzardo va a triunfar sobre Doña Bárbara en esta nueva centuria.

Sí hay futuro, porque hicimos historia y la continuamos ¡votando blanco!

 

 




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