Foto: @Nationals

El abridor venezolano Aníbal Sánchez volvió a protagonizar otra salida histórica en los playoffs después de quedarse de nuevo a las puertas de un sin hit tras llegar al octavo episodio del partido que su equipo, los Nacionales de Washington ganaron por 2-0 a los Cardenales de San Luis en el primero de la Serie de Campeonato del Viejo Circuito.

A pesar que Sánchez no acabó la temporada regular con marca ganadora ni tiene el cartel de estrella de los abridores Stephen Strasburg, Max Scherzer y Patrick Corbin, sus compañeros con los Nacionales, la joya de pelota que lanzó esta noche, sin lugar a dudas, ha sido la mejor y más dominante.

Gracias a ella, los Nacionales conseguían la victoria frente a una ofensiva que el pasado miércoles pegaba 11 imparables y anotaba 13 carreras ante los Bravos de Atlanta en el decisivo quinto partido de la Serie Divisional que ganaron por 13-1.

Nada de eso le preocupó a Sánchez, quien por segunda vez en su carrera en la postemporada llegaba por lo menos al sexto episodio con un no-hitter en su haber, después de que ya hizo lo propio en el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana del 2013 con los Tigres de Detroit contra los Medias Rojas de Boston.

Esta vez, Sánchez fue aun más lejos, hasta el octavo episodio en el que sacó los dos primeros “outs” sin que le hubiesen pegado de hit, pero al final sería su compatriota José “Cafecito” Martínez, quien le conectó una línea suave que cayó en el jardín central para ponerle fin al sin hit ni carrera. Ahí terminó la labor de Sánchez.

“No importa que haya sido un venezolano o no, pero siempre mi respeto para Cafecito”, declaró Sánchez. “Es un gran bateador y nadie mejor que él para hacer eso”.

Al final, Sánchez terminó su presentación de siete episodios y dos tercios con un solo hit permitido, dos bateadores golpeados, una base por bolas y cinco ponches, después de realizar 103 pitcheos, de los cuales 67 fueron strikes.

“Al principio del juego estaba un poco ansioso, especialmente por el equipo al que iba a enfrentarme”, declaró Sánchez, quien venía de permitir una sola vuelta en 5,0 entradas en el Juego 3 de la Serie Divisional contra los Dodgers el domingo pasado.

El abridor venezolano dijo que tras superar los primeros momentos ya no hubo problemas.

“Tras superar el inicio, cuando todo estaba bajo control, quería mantener el score como estaba, ya que no era mucha la diferencia. Ejecutar los pitcheos para mí era lo más importante, tratar de seguir con el plan que había trazado con (el receptor brasileño Yan) Gomes”, explicó Sánchez.

El abridor venezolano utilizó todo el gran repertorio que tiene en su haber, con la mezcla de su recta cortada y el sinker, la recta de cuatro costuras y hasta su lenta “mariposa”; silenció a la ofensiva de los Cardenales hasta el punto de que hubo un solo batazo de más de 95 millas por hora, un elevado a la zona de seguridad del jardín central de parte del dominicano Marcell Ozuna.

Ésa fue la fórmula ganadora para Sánchez durante la temporada regular, cuando el veterano fue líder de la Liga Nacional en tasa de contacto duro permitido.

“Aníbal ha sido gran parte del porqué estamos aquí”, admitió el manejador puertorriqueño de los Nacionales, Dave Martínez. “Es una gran parte de nuestro éxito y nos da una oportunidad de ganar cada vez que sale a lanzar”.

Después de ganar tres de sus últimas cuatro aperturas de la campaña regular, con efectividad de 2.42, Sánchez ha permitido una sola anotación en 12,2 entradas de esta postemporada, con 14 ponches.

“Me preparo muy bien y trato de no inventar”, explicó Sánchez acerca de sus éxitos en los playoffs. “Trato de quedarme con el plan que realizo antes del juego. La comunicación con el cátcher es bastante importante. Ahí es que me mantengo y gracias a Dios, han sido buenos los resultados en estos momentos”.

Con su excelente trabajo monticular del viernes, Sánchez inscribió su nombre en los libros de la historia del béisbol después que se convirtió en el primer lanzador en pasar de 7,0 entradas con un no-hitter en postemporada desde que Michael Wacha llegó a 7.1 en el Juego 4 de la Serie Divisional del 2013 por los Cardenales frente a los Piratas de Pittsburgh.

Las 7,2 entradas sin permitir imparables son la mejor marca de un lanzador que no haya completado el no-hitter desde que Jim Lonborg también tiró 7,2 antes de conceder su primer indiscutible en el Juego 2 de la Serie Mundial de 1967, por los Medias Rojas contra los Cardenales.

Sánchez es ahora el primer lanzador en la historia de Series de Campeonato en lanzar al menos 7,2 entradas sin permitir más de un hit y conceder más de una base por bolas, además de ser también el único en la historia de la postemporada con dos partidos en los que llegó a 6,0 capítulos sin permitir imparables, lo hizo por primera vez en el 2013 con los Tigres de Detroit ante los Medias Rojas.

El abridor venezolano tiene en su haber un no-hitter como profesional, el que logró el 6 de septiembre del 2006 cuando jugaba con los Marlins de Florida y se enfrentaron a los Diamondbacks de Arizona.




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