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“Si te caes siete veces, levántate ocho», reza un antiguo proverbio chino, y “sólo se ha perdido cuando se deja de luchar”, señala otra perla de la sabiduría ancestral.

Se atraviesan las tinieblas y la oscuridad, pero se mira de nuevo la luz

Los tiempos de crisis y de cambio histórico (en la sociedad o en la vida personal) son lapsos de sufrimiento, de conflicto y de lucha. No hay que asustarse por ello; es parte de la vida y del crecimiento, como el dolor es parte del proceso de dar a luz una nueva vida. Dolor habrá, pero no será el fin, más bien se tiene la esperanza que, como le sucede a la mujer pariendo, también se ve una nueva vida. Se atraviesan las tinieblas y la oscuridad, pero se mira de nuevo la luz.

Según el relato del apóstol Lucas, los tiempos difíciles no han de ser épocas de lamentos y desaliento. Tampoco es la hora de la resignación o la huida. La idea de Jesús es otra. Precisamente, en tiempos de crisis “tendréis ocasión de dar testimonio”. Es entonces cuando se ofrece la mejor ocasión de dar demostración de la adhesión a Jesús y a su proyecto.

El soberano venezolano lleva dieciocho años sufriendo una crisis que está golpeando duramente a un porcentaje muy significativo de la población. Lo sucedido en este tiempo permite conocer ya con realismo el daño social y el sufrimiento que está generándose: incluso con muertes entre quienes manifiestan su desacuerdo con lo actual y cabe preguntarse: acaso, ¿ha llegado el momento de plantearse cómo se está reaccionando? ¿cómo es el comportamiento actual del venezolano?

Tal vez, lo primero es revisar la actitud individual y colectiva de fondo: los líderes sociales-políticos-religiosos, ¿se han posicionado de manera adecuada, despertando en la comunidad un sentido básico de solidaridad?, o ¿está viviendo una mayoría de ellos de espaldas a todo lo que puede turbar la paz social? ¿qué se está haciendo desde los grupos y comunidades? o ¿se ha marcado una línea de actuación al margen de lo que está sucediendo?

La crisis está abriendo una fractura social injusta entre quienes pueden vivir sin miedo al futuro y aquéllos que están quedando excluidos de la sociedad y privados de una salida digna. ¿Se siente la llamada a introducir algunos “recortes” en la vida personal para poder vivir los próximos años de manera más sobria y solidaria?

Poco a poco, se va conociendo más de cerca a quienes se van quedando más indefensos y sin recursos. Familias sin ingreso alguno cada día hay más desempleados (por el cierre o expropiación de un alto porcentaje de los centros empleadores), personas (niños, adolescentes, adultos y de la tercera edad)  enfermos… sin posibilidad de adquirir los alimentos ni los medicamentos en un tiempo perentorio.

La crisis indica falta, carencia, escasez y conflicto, involucrando la necesidad de concebir y adoptar decisiones que puedan cambiar el curso de los acontecimientos, pero el estado de ignorancia e indecisión dificultan optar por cual camino seguir. La crisis se produce cuando se derrumba una situación habitual personal, familiar y/o grupal, se desbarata lo que se considera normal y sobreviene un sentimiento de estar a la deriva, de incertidumbre y desconcierto.

La salida de la crisis involucra la implementación de diferentes estrategias de afrontamiento, con todas las tácticas debidas. Estas fluctúan entre la evitación y la adaptación al cambio a través de la acción. No es la pasividad lo que ayuda a afrontar la crisis.

Los profesionales sociales estudiosos de estos fenómenos reafirman, en cuanto las estrategias de resolución de la crisis, que el denominador común es la acción persistente: de ¡la perseverancia! en las acciones resulta el afrontamiento más eficaz, aunque la vivencia de transitar por una crisis constante lleva a la idea de la necesidad de variar los mecanismos para encararlos con el fin de optimizar su resolución.

El psicólogo y psicopedagogo Bernabé Tierno, autor del libro “Sabiduría Esencia”l, reflexiona en lo siguiente: “En los tiempos que corren, hablar de éxito parece un contrasentido o una broma pesada, ¿cómo vamos a hablar de éxito cuando las expectativas a corto y mediano plazo parecen ser tan desalentadoras?”.

Si obstinarse en conseguir las metas y los objetivos es importante a lo largo de toda la vida y sobre todo en los momentos de crisis y para algunos es la virtud que hace dar fruto al resto de ellas, mantenerse perseverante en la prosecución de lo comenzado es todavía más decisivo en los tiempos difíciles, cuando la constancia puede convertirse en la llave del éxito.

Así, se ha comprobado que “quienes practican la tenacidad inteligente y mantienen la esperanza activa y el optimismo vital a toda costa terminan, más pronto o más tarde, en lograr su objetivo”.

Los tratadistas del comportamiento humano aseveran que para tener éxito, aún en tiempos difíciles, hay que “ser tenaz, optimista y persistente y decidir que nunca se dará paso al desaliento, la queja y el lamento. Todas las energías físicas y mentales estarán a la disposición en cada momento para seguir buscando oportunidades y trabajo en cualquier cosa digna que puedan ofrecer”.

Mantener una actitud constructiva a toda prueba, mucho más cuando arrecian los problemas y adversidades, es otro de los ingredientes de la tenacidad inteligente. Para lograrlo, los profesionales de esta área del conocimiento sugieren: “potenciar la capacidad de resistir sin romperse y resurgir de las cenizas, aprendiendo del junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”.

No se debe olvidar que la crisis no sólo crea empobrecimiento material. Genera, además, inseguridad, miedo, impotencia y experiencia de fracaso. Rompe proyectos, hunde familias, destruye la esperanza. ¿Hay que recuperar la importancia de la ayuda entre familiares, el apoyo entre vecinos, la acogida y el acompañamiento desde la comunidad religiosa …? Pocas cosas pueden ser más nobles en estos momentos que el aprender a cuidarnos mutuamente.

Los especialistas aconsejan, “¡mantener una digna y sana ambición!”, porque sólo con ganas, pasión, ilusión y tenacidad para conseguir lo que se desea, se activarán todas las potencialidades. Y si se quiere lograr algo diferente, se tiene  que actuar de manera distinta y cambiar lo que haya que cambiar.

 

 




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