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Entre la Venezuela que Hugo Chávez encontró, vale decir, que “asaltó”, y la que dejó, y que hoy tenemos, hay una abismal diferencia. Comencemos por decir que, terminada la Segunda Guerra, llamada “Mundial” en 1945, cada semana llegaba a Puerto Cabello, un barco cargado de inmigrantes que alegres de hacer de éste país su nueva patria, sembraron sus raíces en esta tierra, donde el Imperio colonial que fundaron en América los Austria y los Borbones comenzó a desmembrarse. Aquí nacieron Bolívar, Páez, Sucre y una larga lista de héroes civiles y militares, que llevaron la antorcha de la libertad a otros cuatro países: Colombia, antes conocida como el Virreinato de la Nueva Granada, al que Bolívar en justiciero gesto que lo enaltece, dio el nombre de “Colombia” en merecido homenaje al descubridor de América: Cristóbal Colon; Ecuador, cuyo héroe nacional es el cumanés Antonio José de Sucre, cuyos restos reposan en su gélida capital, Quito; Perú, la más rica capital de aquel entonces vasto Imperio, y Bolivia, antes llamada “Alto Perú”, y que después de fallecido, en homenaje a su fundador, Bolívar, se le dió tal nombre. S

Sí, Chávez y el llamado chavismo, lo hemos dicho muchas veces encontraron un país cuya economía crecía cada día, hoy despedazada por la mala administración que es más bien, apropiación indebida, cuyos capitostes, conscientes que más temprano que tarde saldrán aventados a algún país donde permitan a los “narcotraficantes”, disfrutar de lo que aquí han robado, pero el hecho de que los venezolanos atravesemos una grave crisis y que ellos digan se debe a la “guerra mediática”, desatada en su contra por el “Imperio” no le da derecho a quien tiene una cosa bajo su guarda a devolverla convertida en un estercolero, y en eso, un estercolero es en lo que este grupete de “vivianes” han convertido a esta patria por la que tantos hombres y mujeres, nacidos o no aquí, han ofrendado sus vidas.

Pero este régimen desprecia la opinión del pueblo, pues dueño del poder, desconocedor de que el Estado de Derecho consta de tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se apoya en el engaño y en el “Caballo de Troya” que son los cubanos que Fidel Castro ofreció a Chávez a cambio de miles de millones de dólares y de barriles de petróleo que por 17 años le hemos regalado a la “Isla cárcel” y que el Pro-Cónsul que hoy ejerce la presidencia de la Republica continua enviándoles con el sacrificio del pueblo venezolano que cada día desfallece por el hambre y la inseguridad que nunca antes había padecido, mientras él pasea por el mundo acompañado de decenas de guardaespaldas que lo protegen mientras quienes aquí soportan sus mentiras no tienen otra salida que callarse para no ir a las ergástulas a las que deberían ir, quienes contribuyen con su apoyo a hundir a Venezuela en el cieno de una dictadura que dice ser democracia.

La “dieta Maduro” a la que el pueblo venezolano con esa agudeza que lo caracteriza, denomina “la dieta más dura”, cuando soporta la inflación, que jamás habíamos padecido, seria suficiente para que “liaran sus bártulos” y se marcharan lejos, pero carecen de dignidad y les sobra avidez de dinero y seria suficiente para que alguien con amor por Venezuela, impida que continúen expoliando a un pueblo que no soporta más tanto delito.

Venezuela es comparable a una olla de vapor, que uno de estos días estallará. Parece que más dignidad tenia el entonces “capital General de Venezuela” Vicente Emparan, cuando en 1810, dijo a la llamada “Junta Patriótica”, integrada entre otros “criollos” por Simón Bolívar: “Sin ustedes no quieren que gobierne, pues yo tampoco quiero mando” y se marchó a España. Y eso es lo que deberían hacer quienes desgobiernan para permitir – al menos – que los venezolanos vivamos en libertad y podamos poner este país en manos honestas y si no, para que puedan ser castigados como ellos no han podido serlo por estar cobijados por el mando de la impunidad.

CONSEJO A LA OPOSICION EN LA “MESA DEL DIALOGO”: No permitan que se nos “queme el pan a la puerta del horno”.




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