(Foto: Dayrí Blanco)
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La sangre estaba ahí, intacta. Recordaba a todos lo que había sucedido hace apenas un par de horas. Todos en el lugar tenían rabia, lo reflejaban con su mirada y sus palabras. No había nadie en la vereda 2 del sector 5 de La Isabelica que no se refiriera a los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana como “asesinos”. Todos vieron cómo uno de ellos, con su uniforme verde y sus armas de represión listas para atacar, le disparó a quemarropa en el pecho Andrés Uzcátegui y lo mató.

El joven de 23 años intentó pararse del piso. Lo logró, dio unos pasos y volvió a caer al piso. Se sostuvo de un poste de electricidad, que aun tiene la huella de su mano ensangrentada, y por última vez caminó. No pudo más. Vecinas del lugar lo levantaron y llevaron a la Clínica Elohim, ubicada a escasos metros del suceso. Cuando llegó ya no respiraba.

Emily Rincón fue una de quienes lo llevó cargado a la emergencia. Dos horas después todavía tenía las manos llenas de sangre. En la puerta de la clínica estaba Adrián, hermano menor de Andrés. Un amigo que estaba en el lugar de la represión lo llamó para darle la noticia. Estaba solo, lloraba y veía con rabia a los funcionarios de la GNB que aun custodiaban el lugar con tres tanquetas. A él le tocó llamar a su mamá, Adriana Ávila, y decirle que habían matado a “pan dulce”, como le decían.

No fue fácil. Tampoco lo fue verla llegar con un grupo de amigas. No podía ni caminar del dolor que sentía. Llegó y se lanzó al suelo a llorar. Gritó: Son unos asesinos. Y quien comandaba el operativo de la GNB dio la orden de retirarse del sitio. Minutos antes el cuerpo del joven estudiante de mecánica automotriz en el Inces de La Isabelica, ya había sido trasladado a la morgue de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET).

“Mamá, voy a afeitarme”. Fueron las últimas palabras que Adriana escuchó de su hijo. A eso iba. Pero en el camino se consiguió con unos amigos y se quedó en el trancazo planificado en conjunto con el paro cívico convocado por la dirigencia opositora. No regresó a casa. Sufrió un impacto en el pecho por lacrimógena que le perforó la caja torácica. También tenía perdigones en el tórax.

Andrés no fue el único que fue víctima de la represión de la GNB en La Isabelica. Hubo otros 23 lesionados. Entre ellos Andrew Pinto, de 23 años, quien tuvo heridas por perdigones en las piernas y sufrió fracturas; Robert Lugo de 24 años, con perdigonazos en abdomen y será operado en la CHET. En la urbanizaciòn fueron 30 los detenidos.

Así como se complicó el paro en Carabobo, también lo hicieron y las acciones represivas. Hasta las 6:00 p.m. las cifras fueron de 90% de actividades detenidas en la región y un fallecido, 52 heridos y 73 detenidos en los municipios de la Gran Valencia.

En El Tulipán, en San Diego, hubo al menos 10 detenidos y 12 heridos, entre los que se cuentan a un uniformado de la GNB y dos de la PNB. En El Trigal no se registraron heridos, pero sí 21 detenidos, 14 hombres y 7 mujeres. En la avenida Paseo Cuatricentenario fueron tres los aprehendidos y un lesionado. Y en La Campiña, en Naguanagua, cinco detenidos y dos heridos.




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