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Para luchar en favor del rescate de Venezuela, debemos sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro, es necesario aceptar y poner al descubierto, con sinceridad, todos los errores cometidos a lo largo de la historia reciente, hacer análisis y autocrítica en forma sincera de lo malo que se ha hecho y se sigue haciendo, para que en lo adelante actuemos más cuidadosamente, un “acto de contrición” se requiere ya, un esfuerzo serio para la motivación política de la sociedad.

Los políticos al denunciar y criticar los errores, deben hacerlo como lo hacen los médicos, para salvar al paciente y evitar su muerte, el paciente es Venezuela, quien oculte sus errores y se empecine en seguir cometiéndolos, dejándose llevar por un impulso personalista, obstaculizan la posibilidad de éxito.

Con relación a la crítica que debemos hacernos ante la situación que enfrentamos no podemos dirigir nuestra atención a las mezquindades, sin comprender que la tarea principal de la crítica es indicar y reconocer pública y objetivamente los errores políticos cometidos, apartando el subjetivismo, todo ello banaliza la autocrítica la cual es un arma para fortalecer la unidad de la sociedad y así aumentar su potencial de combate creando confianza en el activismo social, cuando la actuación de algunos políticos, se enrumba por la descalificación y la crítica subjetiva le hacen un débil favor a quienes somos la mayoría y creemos que aún por la vía democrática del voto podemos intentar salvar al país, debemos desprendernos de las mezquindades e intereses personalistas y estar dispuestos a aceptar la crítica constructiva, desprendernos de las ideas nocivas y de los puntos de vista y métodos contrarios a la realidad nacional que no se correspondan con la necesaria e importantísima unidad. Me pregunto: ¿Habrá interés personal alguno que no podamos sacrificar o error que no podamos superar en aras del bien colectivo?

Es necesario que el “acto de contrición” se realice ahora, el examen de conciencia debe hacerse a tiempo; hay que perder la mala costumbre de criticar y reconocer los errores sólo después de consumados los hechos, como ha sucedido en la MUD, ya debiéramos estar suficientemente aleccionados por los reveses sufridos, comprendo que es difícil no errar, pero es necesario tratar de cometer menos errores y si se cometiera alguno reconocerlo y corregirlo de inmediato.

Hoy tenemos un problema de urgente solución para lograr la confianza casi perdida en los partidos, falta una Visión de País, que se enfrente al pernicioso oficialismo, una Visión que se enfoque desde el punto de vista de la cosmovisión o intuición de las realidades socioculturales y políticas que se nos presentan actualmente, en especial, ante la ausencia de un liderazgo cierto, lo que ha permitido un vergonzoso culto a la personalidad y las reiteradas violaciones a la legalidad, arbitrariedades,  represión y rapiña, como podemos notar los desafíos son de gran magnitud y por ello no basta que un grupo se una, mientras otro disocia, requerimos una unidad sincera sin pérdida de identidad, reconozcamos que hay errores políticos que no se entienden, son tan obvios, que resulta incomprensible que políticos avezados no los hayan evitado, lamentablemente los políticos de oficio son incomprensibles, generalmente toman decisiones contrarias a la lógica y la razón y esto no es una novedad en Venezuela.

Los venezolanos demócratas tenemos la obligación de luchar por una vida mejor, con equidad, justicia e igualdad, en donde las verdades éticas esenciales e innegociables del ser humano conformen el núcleo que indique el camino a seguir para que el bienestar general sea una realidad y no un espejismo que aparece difuso y difícil de alcanzar. Espero que alguna vez superemos la perniciosa demagogia y el populismo que nos lleva a creer que ser pobre da carta blanca para vivir mejor. Sinceremos la política, basta de ocultar los errores.

 

 

 

 

 

 

 




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