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Entre el 90 a 95 por ciento de las personas no logran sus propósitos de Año Nuevo porque se fijan metas inalcanzables o por falta de planeación, según el especialista José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, del Departamento de Clínicas de Salud Mental de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La gente se debe proponer metas más realistas y llevar a cabo una planeación adecuada y viable, sugirió el académico.

Ante la expectativa de un año nuevo, de una nueva etapa en sus vidas, por lo general se expresan ciertos propósitos de lo que debería ser el siguiente año, de lo que quisieran lograr. El problema es que muchas veces, refiere el psicólogo, no se hace una evaluación de lo que se propusieron un año antes, “no se hace un valoración de qué se logró, qué no, cómo es que se consiguió o por qué no”.

Una evaluación implicaría una reflexión y la formulación de una serie de hipótesis sobre el por qué de los resultados, “en relación a propósitos para año nuevo como bajar de peso, comprar una casa, comprar un auto, estudiar inglés o hacer deporte, etcétera”, dijo.

El inconveniente, apuntó, es que muchas veces se formulan los propósitos como buenos deseos, “pero no están sistematizados, como definir metas a corto, mediano y largo plazo, y no precisan las estrategias o acciones a seguir para cumplirlos”.

Esta evaluación no se hace, por lo que los propósitos se estructuran con una mentalidad muy superficial, acotó el experto. “Cuando no se sistematiza de forma adecuada y no se planifica el cómo se van a lograr esos objetivos, a la primera caída se abandona el propósito”.

Como ejemplo, citó que cuando una persona se propone bajar de peso y en el corto plazo “toma de nuevo refresco, ingiere grasas o come en demasía, entonces se frustra y decide no continuar su objetivo”.

Hay propósitos que son difíciles de lograr, por lo que no se pueden plantear situaciones perfectas con una disciplina total, porque si se falla en una ocasión ya no se quiere seguir; “por lo tanto se debería contemplar cierto margen de error o de equivocación”.

La formulación de propósitos viables implica tener mucha claridad, recomendó. “Si se van a lograr metas a corto, mediano y largo plazo, y luego cómo las voy a conseguir, qué estrategias y cómo voy a planificar mi vida para alcanzarlo”.

Si la persona, desde el principio, no sabe cómo va a planificar su día y su semana en términos de los propósitos que se formuló, pues no le va conceder tiempo a esa situación. “Y no lo va a lograr, y si no lo logra en el primer mes viene una desilusión y abandona la lucha por esos propósitos”, enfatizó.

Es lamentable que la mayoría se formula propósitos aislados, “los cuales no están concatenados o vinculados a otras obligaciones o situaciones que la persona tiene que atender”.

Se quiere estar saludable, por ejemplo, pero no se pone a pensar en cuantas horas le tiene que dedicar a dormir, entonces ahora que las exigencias académicas y laborales muchas veces no nos permiten dormir lo que deberíamos, eso facilita que la persona se enferme y por ende no puede impactar más productivamente en las áreas escolares o laborales, apuntó.

Mencionó el especialista que son errores de planeación y de implementación de las estrategias para lograr los propósitos. “También depende mucho de la personalidad del individuo para que cumpla o no las metas que se propone alcanzar”.

Hay personas que son muy disciplinadas, “pero otras que por el contrario son muy negligentes hasta consigo mismo o demasiado flexibles, y siempre posponen el inicio de sus propósitos y eso no facilita el logro de las metas”.

Gutiérrez Rodríguez comentó que durante estas fechas algunos por el consumo de alcohol “viven una euforia y se fijan metas como casarse, tener novia o novio, comprarse un auto, una casa, etcétera, y en ese momento hay mucho optimismo, pero son situaciones circunstanciales, no producto de una reflexión sistemática”.

Aclaró que para formular los propósitos de año nuevo, la gente debe darse un tiempo libre, de preferencia solo, y anotar las metas en cada una de las áreas de su vida.

Apuntó que otras áreas claves en la vida es el trabajo asalariado, en donde se debe ser consistente porque, si no, existe el riesgo de perder el empleo; “y otras serían la escuela, la familia, la pareja, y después vienen una más que varían de persona en persona”.

“Lo que se recomienda para la recreación es que las actividades sean contrarias a las actividades laborales; si el trabajo es intelectual se recomiendan actividades recreativas de tipo manual, y viceversa”.

Recomendó darse un tiempo “donde se esté solo y realizar un ejercicio donde pueda haber una planeación estratégica en su vida, para identificar qué áreas son importantes y cómo va a lograr las metas”..




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