Viernes, 19 de junio de 2026
Valencia, VE


Esta crónica fue producida a mediados de diciembre de 2016, cuando los venezolanos debieron correr a depositar los billetes de 100 bolívares, porque en 3 días ya no serían válidos y no había otra especie que usar para pagar en efectivo las cosas básicas. Luego el billete volvió

Estar y no hacer nada es como no estar. Y por eso hay responsabilidades cuando se tiene un cargo público. Nicolás Maduro, el presidente que heredó el Socialismo del Siglo XXI, lleva a cuestas no solo un desplome de la popularidad de su mandato a 19,5% durante

El siguiente trabajo fue elaborado, y publicado, para la edición del 16 de diciembre del 2016 del semanario de El Carabobeño, La Verdad Impresa. Lamentamos su publicación extemporánea en nuestra web. Andrés Medina y su esposa cumplen por necesidad. El Gobierno recalca: “Cada gota cuenta”. Y

Las preocupaciones de Wilmary Rojas eran muchas al dar a luz a su hija prematura. Fue hace nueve años. La actividad pulmonar de Maya era la prioridad y no había motivos para alarmarse por la falta de alguna vacuna. En ese momento era simple: No había escasez. Ahora

El pasillo largo está en movimiento. Se escucha un estentóreo motor Encava. El frío se cuela por las ventanillas. La treintena de pasajeros aprovecha que se va haciendo de noche para adelantar el sueño después de una larga jornada. Juan Carlos Colmenares es uno de ellos. El

Dos mil 257 bolívares. Esa es la cuenta que debe pagar José, Maritza o Arturo -no importa el nombre- por dos paquetes de galletas y un yogurt en el supermercado. 23 billetes como mínimo necesita, todos de 100. De vuelta recibe solo una unidad monetaria de 50 bolívares,

"¡Yo no tengo ganas de ir para allá, no quiero. Presiento algo!”. Las últimas palabras de una quinceañera embarazada, antes de salir de su casa a buscar los regalos que recibiría de una amiga, presagiaban la tragedia. Amandalís Bello Márquez fue la víctima de un engaño: una supuesta

Fue un golpe fuerte en la mesa. Eso bastó para dejar los roles claros. El sonido sobre la madera tuvo la contundencia necesaria que provoca un arma de fuego empuñada con una rudeza ya habitual. De un lado estaba Felipe Alvarado (*), tratando de lograr que los