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La MUD capituló con el enemigo. No esperemos que suceda nada distinto a lo que ha venido ocurriendo. Basta de sorprendernos. Esto es lo que hay, y punto. Nada cambiará si todos no nos involucramos. Los partidos, o los dirigentes del estatus, apuestan a sus reacomodos, que no son los mismos que los reacomodos de los ciudadanos. Ellos juegan “al cuide”. Los voceros mediáticos opositores planifican su futuro, sus ingresos y puestos en eventuales elecciones. Quizás están negociando tal o cual gobernación o alcaldía. O pactan para que la dictadura no los inhabilite o encarcele.

No quieren hablar claro porque abrirían las puertas a nuevos actores. Ellos, los que se sentaron a negociar, saben que fueron descubiertos en sus maniobras. Poco duró el engaño. Los hicieron renunciar a todo, a cambio de nada. El régimen los destrozó bajo la mirada complaciente, silenciosa y, por qué no decirlo, cómplice, de los organismos internacionales y del tristemente acompañamiento de El Vaticano. No podemos negarlo. El régimen recibió una sobredosis de oxígeno, mientras que esos negociadores, que supuestamente representaban a la oposición, quedaron al descubierto.

Marionetas del diálogo

La MUD entregó los diputados del Amazonas, bajaron la cabeza y sin lograr absolutamente nada. Dejaron a los presos políticos en las mazmorras del régimen. Los vacilaron con el tema del referéndum para 2016, y ni se les ocurra seguir insistiendo en el juicio político a Nicolás Maduro por abandono del cargo. La MUD no fue por lana pero salió trasquilada. Ellos sabían que nada de eso lograrían, pero accedieron a sentarse y enfriar las calles a cambio de algo que no han dicho. A esa mesa de negociación acudieron  títeres de un lado y del otro ¿Por qué no decirlo? Gobiernos extranjeros deciden sobre el hambre del venezolano. En Cuba se negoció el acuerdo de la FARC con Colombia, pero con el visto bueno de EEUU. No es mentira que las diligencias sobre la “paz” en Colombia comenzaron con un impulso desde El Vaticano. De hecho, en el referéndum que ganó el “No”, desde Papa Francisco, hasta el más disimulado de los organismos internacionales, hicieron campaña por el “Sí”. Pero perdieron. En ese paquete metieron a Venezuela garantizando la permanencia de Maduro a cambio de que la FARC se sintiera segura de tener como aliviadero el territorio venezolano; esto es, seguir con sus fechorías, no desde Colombia, sino desde Venezuela.

La paz en la mira del cañón

Hasta la saciedad nos repiten “diálogo o muerte”. Esto es o dialogamos o nos matamos. Vaya equivocación de la MUD aceptar esa premisa como válida. La frase correcta es o dialogamos o “nos” matan. Reconozcan que estamos bajo amenaza del régimen; que estamos sometidos y que a juro aceptemos sus condiciones. Los supuestos “líderes” que se han sentado a capitular, porque me resisto a pensar que hubo diálogo, entregaron la  calle para “garantizar” gobernabilidad. Esos negociadores no representan los ideales libertarios, sino los ideales de los esclavos que aceptan vivir sometidos.

Reconozcan que estamos bajo amenaza del régimen; que estamos sometidos y que a juro aceptemos sus condiciones

No pretendo que estas líneas sean interpretadas como un reto a la desobediencia o un insulto hacia los negociadores. Nada de eso. Lo que quiero resaltar es que aquí con ese chantaje de “dialogar o morir” no podemos seguir. La calle es la que debe hablar, y si hay muertos que el mundo sepa que fue el régimen quien los asesinó. A la calle se sale a protestar no a matar.

El dirigente opositor que no entienda esto, que se ponga las pantuflas y vea los toros desde lejos.

En algún momento volverá el tiempo de negociar, o de pactar. Pero, no la permanencia de Maduro en el poder, sino su salida. Ese momento lo tendremos cuando las calles se abarroten de ciudadanos protestando y exigiendo la renuncia. Desde luego, habrá que asumir riesgos. Por eso estas personas que hoy están pensando en candidaturas a gobernaciones o a alcaldías sobran en estas luchas. Porque de lo que están pendientes es de evitar una inhabilitación antes de pensar en la liberación del país.

Nuevo año nuevos liderazgos

Basta de los mismos, basta de los engaños. Nadie quiere lo que tenemos, pero tampoco lo que teníamos. Chávez llegó por algo, y ni pensar que los que hoy se presentan como sustitutos de este modelo que ha arruinado al país, son distintos. Muchos son tan corruptos como los que procuran desplazar. Podemos hablar de alcaldías oficialistas u opositoras. En muchas ha habido desfalcos. Con ver la lista de contratistas, las obras ejecutadas, o las prioridades de esas administraciones municipales, es suficiente para decir que tanto las “maduristas” como las opositoras son iguales de bandidas. Son de la misma ralea.

Por tal razón, es imperioso que surja un nuevo liderazgo, sin ataduras con la casta malandra que hoy gobierna a Venezuela. Esos que hoy dicen que no les tiren piedras a la MUD, que es el mejor logro que hemos tenido en los últimos años, les contesto, que no son piedras las que les tiramos, sino palabras cargadas de verdades. El triunfo del 6D lo obtuvimos a pesar de la MUD. La gente no votó por los candidatos sino por una esperanza de cambio. Cambio que no se ha materializado porque ha faltado arrojo en la ejecución de sus decisiones, porque la Asamblea Nacional se ha dejado chantajear por los fusiles. Amigos, en las luchas  contra las dictaduras no se juega a muñecas. Las acciones son duras e inteligentes. No elegimos diputados para que guabinearan, ni mucho menos estuvieran pendientes de los negocitos. Se votó por un cambio. No para que fueran a quejarse de lo “maluco” que es el régimen, como si los hubiese sorprendido que en los alrededores de la AN siempre hay malvivientes apadrinados y financiados por el “madurismo” para que les hagan la vida imposible. Para eso no se hubiesen lanzado a diputados.

2017 debe ser el año de los retos, de la verdad frente a la mentira. Un año que, a pesar de lo duro que se vislumbra, tiene que ser de esperanza. En Venezuela hay ciudadanos dispuestos a luchar, pero no para ser sacrificados en beneficio de los vivarachos rojos u opositores. Nada de eso. Hay ciudadanos comprometidos con la transformación del país. Apuestan a Venezuela y a ellos debemos acompañar. No me calo más a la MUD. Ellos ni me representan, ni representan los anhelos nacionales. Mientras ellos buscan un cambur, nosotros batallamos por la liberación nacional. Ese es nuestro Compromiso Ciudadano.

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Pablo Aure
Secretario de la Universidad de Carabobo y Coordinador General de la agrupación política "Compromiso Ciudadano". Abogado. email: [email protected] Cta Twitter @pabloaure
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