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Asdrúbal Aguiar, politólogo. (Foto Archivo/El Carabobeño)

Gabriela Espinoza F. || gespinoza@el-carabobeno.com

A juicio del exvicepresidente regional para Venezuela de la Sociedad Interamericana de Prensa Asdrúbal Aguiar, todo régimen militarista criminaliza a la disidencia y en particular los medios de comunicación social y los periodistas.

En el país se trata de una política de Estado animada por el Gobierno y validada por una administración de justicia sirviente e ideologizada. Aguiar estimó que no por azar el vicepresidente del Tribunal Supremo de Justicia Fernando Vegas, en su discurso de inauguración del año judicial en 2011, instruyó a los jueces para que persigan en los fueros penal, civil y administrativo a todo aquel quien discrepe de la instalación del socialismo del siglo XXI.

Según Aguiar, la puesta en marcha de la hegemonía comunicacional que anunció Hugo Chávez en el 2004, derivó en totalitarismo de ésta. La intención: buscar moldear la opinión pública a través de una propaganda de Estado sostenida, que borra la memoria histórica y nutre a aquella de un pensamiento único, monolítico.

Un ejemplo de esto fue el programa Aló Presidente que mantuvo desde 1999, seguido de la estatización del espectro radioeléctrico con la Ley de Contenidos y la nueva etapa de la revolución bolivariana.

El black out informativo se da también con motivo de la estandarización periodística y de opinión. Aguiar explicó que esto es un sistema en donde la audiencia lee o escucha sin capacidad para reaccionar, bajo el peso de la propaganda y la ausencia de instituciones mediadoras.

La desinformación hoy resulta cuesta arriba, para quien de verdad se preocupe por estar al tanto del acontecer. Al efecto del periodismo tradicional -que declina por la hipoteca legal que le impone el régimen- toma cuerpo, a través de las redes digitales.

La prensa es ahora como nunca antes la columna vertebral de la experiencia política y democrática, de dónde mal cabe que un periodista pretenda esgrimir como muro para la protección de su oficio el “sincretismo de laboratorio”, sentenció Asdrúbal Aguiar.

El Complejo Editorial Maneiro es probable que haya nacido dentro de la citada estrategia de ahogar a los medios impresos restantes en el país, tratando de disciplinar sus líneas editoriales mediante el goteo del papel periódico a discreción. Pero, para Aguiar es sólo una fuente más de corrupción dentro del mismo Estado.




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