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Entre varias definiciones, el Desarrollo Humano podría puntualizarse como una manera de medir la calidad de vida del ser humano en el medio en que se desenvuelve. … El desarrollo humano, según el  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), integra aspectos tales como el desarrollo social, el desarrollo económico (incluyendo el desarrollo local y rural) y el desarrollo sostenible.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como “objetivos mundiales”, son un llamado universal a la adopción de acciones para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

Los 17 objetivos formulados por PNUD se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la innovación, el consumo sostenible y la paz, y la justicia, entre otras prioridades. Todos ellos están interrelacionados,: con frecuencia, la clave del éxito de uno involucrará las cuestiones más frecuentemente vinculadas con otro.

Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. Proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en conformidad con sus propias prioridades y los desafíos ambientales del mundo en general.

Los ODS son una agenda inclusiva. Abordan las causas fundamentales de la pobreza y se interrelacionan para lograr un cambio positivo en beneficio de las personas y el planeta.

“Erradicar la pobreza está en el corazón de la Agenda 2030, y también lo está el compromiso de no dejar a nadie atrás”, dijo el Administrador del PNUD, Achim Steiner. “La Agenda ofrece una oportunidad única para poner al mundo camino a un desarrollo más próspero y sostenible. En muchos sentidos, refleja la razón por la que se creó el PNUD”, aseguró.

De acuerdo con informes de la NUPD, a nivel mundial se han logrado importantes avances en materia de reducción de la mortalidad infantil, el mejoramiento de la salud materna y la lucha contra el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades. Desde 1990, las muertes infantiles factibles de prevenir disminuyeron en más del cincuenta por ciento. La mortalidad materna cayó en un cuarenta y cinco por ciento en todo el mundo, mientras que las nuevas infecciones por causa del VIH/SIDA disminuyeron un treinta por ciento entre 2000 y 2013. Además, más de 6,2 millones de personas se salvaron de la malaria. En Venezuela tanto la mortalidad infantil como la materna, en los últimos años se han incrementado significativamente

 

A pesar de estos avances mundiales tan notables, todos los años mueren más de seis millones de niños antes de cumplir cinco años de edad y 16.000 menores fallecen a diario debido a enfermedades prevenibles, como el sarampión y la tuberculosis. Todos los días, cientos de mujeres mueren durante el embarazo o el parto -igual ocurre en la Venezuela actual- y en zonas rurales sólo el cincuenta y seis por ciento de los nacimientos son asistidos por profesionales capacitados. El SIDA es ahora la principal causa de muerte entre los adolescentes de África subsahariana, una región que continúa sufriendo los estragos de esta enfermedad.

Estas muertes se pueden evitar con prevención y tratamiento, educación, campañas de vacunación y salud reproductiva y sexual -ninguna de estas estrategias existen en la Venezuela socialista-. Los ODS representan un audaz compromiso para poner fin a las epidemias de SIDA, tuberculosis, malaria y otras enfermedades contagiosas para 2030.

El propósito es lograr una cobertura universal de salud y facilitar medicamentos y vacunas seguras y asequibles para todos -En la Venezuela socialista, cada día está más disminuida estas estrategias-. Una parte esencial de este proceso de apoyar la investigación y el desarrollo de vacunas. En la Venezuela socialista por falta de apoyo económico en ningún instituto de investigación y/o de las universidades autónomas no existe programas de investigación y desarrollo.

 

Las autoridades venezolanas encargadas de gestionar y dispensar servicios de salud y garantizar los medicamentos y vacunas para el pueblo venezolano, desconocen el objetivo básico del componente de salud y bienestar de las Naciones Unidas o no tienen la aptitud para garantizar la consecución del mismo: sus acciones llevan a opinar así.

Esta triste realidad se refleja en la siguiente información: “Médicos protestaron recientemente ante la Organización Panamericana de Salud (OPS), en Chacao, estado Miranda, por la grave crisis de salud que atraviesa el país.

Frente a la sede de la instancia internacional y con pancartas en mano, los profesionales de la Medicina pidieron ayuda humanitaria para poder atender adecuadamente a los pacientes venezolanos.

Asimismo, exigieron a dicha Organización un informe de enfermedades reaparecidas durante el transcurso de 2017. Una de las enfermedades reaparecidas es la difteria (que había sido erradicada desde hace más de 24 años) y que está causando casos que han requerido hospitalización bajo aislamiento y una respuesta lánguida de los entes dispensadores de servicios de salud (en el estado Carabobo, se han dispuesto pocos centros de vacunación, en vez de implementarse una campaña de vacunación casa por casa, pues ha habido casos FATALES). Ante este ejemplo cabe preguntarse: si esta enfermedad en prevenible con vacunas, ¿por qué la cobertura poblacional  con las vacunas correspondientes  en el Estado Bolívar llegó a cifras tan bajas como el 20%? Otra pregunta: entre los adagios populares está el que establece que “Es mejor prevenir que lamentar”; ante esto, ¿qué es mejor: acaso hospitalizar o prevenir? (esta interrogante adquiere un valor excepcional en Venezuela, donde no hay la mejor disponibilidad de medicamentos, pues se afirma que la falla de fármacos supera al 80%: Venezuela actualmente, vive una aguda crisis de desabastecimiento en materia de medicinas desde hace más de dos años y la situación no parece mejorar. La agencia francesa de noticias (EFE) hizo un recorrido por unas 15 farmacias ubicadas tanto en el este como en el oeste de la capital venezolana y constató la ausencia de antibióticos, hipertensivos, anticoagulantes y otros. Esta terrible realidad se repite en todas las ciudades y poblados del país). Vale agregar que la Medicina Curativa es mucho más costosa que la Medicina Preventiva (una afirmación cuyo valor es relevante en este país donde hay un déficit importante de recursos financieros).

“No al silencio de la OPS”, “OPS no pueden dejar sola a Venezuela”, y “Salud en juego”, fueron algunas de las consignas y pancartas de los manifestantes ante la sede de dicho ente regional.

Es muy complicado obtener cifras o corroborar la información ya que no existe un reporte actualizado de las epidemias en el país. Desde hace varios años, el Ministerio del Poder Popular para la Salud no ha publicado estadísticas. El Estado decidió de forma inoportuna suspender la publicación del Boletín Epidemiológico. El último fue publicado a mediados de 2016, algo que no sucedía desde la aparición del virus Chikungunya a finales de 2014 y por primera vez hay disponible un informe detallado de los casos presentes por estado en Venezuela.

4 mil 990  pacientes de hemofilia, desde hace dos años vienen presentando desmejoras en su calidad de vida, ante la falta de medicamentos, que los ayudaría a frenar los continuos sangrados característicos de esta enfermedad, alertó la Asociación Venezolana para la Hemofilia (AVH). Y de esta cifra, reportan 23 fallecimientos entre los años 2016 y 2017 por no recibir los concentrados antihemofílicos.

Hasta la fecha, el Gobierno Nacional no ha realizado compras de medicamentos para enfermedades crónicas. “Y esto no es algo que atañe sólo a la Hemofilia, tenemos personas con diálisis, cáncer, trasplantados, diabetes, VIH, entre otras patologías en el país, esperando medicamentos”, señaló Antonia Luque, coordinadora de la AVH.

Venezuela ha retrocedido al menos 50 años en materia de salud pública, ya que existen casos de reaparición de la malaria y (como ya se asentó) de difteria en el país. Para el año 2016, el país contaba con más de 200 mil casos de malaria, una enfermedad exterminada hace 75 años y de igual manera, se calculan hasta 1.400 casos de microcefalia como consecuencia del ZIKA para el mismo año.

Las vacunas y medicamentos no están llegando y el alto costo de estos en el área privada hace casi imposible la obtención de las mismas, ocasionando que los niños no dispongan de la debida inmunización por no poder cumplir con su esquema de vacunación adecuadamente, volviéndolos más vulnerables a enfermedades y epidemias consideradas extintas.

A parte del costo elevado y la falta de vacunas en el sector público, los problemas sociopolíticos y económicos que se presentan en el país, la cantidad de miembros por familia, el ambiente y condiciones donde se encuentran, la desnutrición y el desconocimiento o la falta de educación también son factores determinantes en la propagación de ciertas epidemias y conllevan a una situación precaria y deficiente del control de las enfermedades y epidemias.

 

 

 

 




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