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Cuando nuestros bebés nacen, su cuerpo está preparado para recibir nada más que leche materna, comenzando con la fase de calostro, luego leche de transición y de último leche madura. Pero después de los 6 meses no cubre todos los requerimientos calóricos que el cuerpo del bebé necesita. Ocurre que el 20 % de ellas son aportadas por los alimentos,  y en ese momento el bebé ya está listo para recibirlos.

¿Por qué esperamos a los 6 meses de edad?

Las razones son múltiples, y aquí se las enumero:

  1. Ya el bebé debe tener sostén cefálico: Ya sostiene la cabeza y la controla.
  2. El bebé se sienta, así sea con apoyo, ya que el comer acostado aumenta los riesgos de broncoaspiración (que la comida se vaya por vía respiratoria) y dificultan la deglución.
  3. Madurez inmunológica para recibirlos, no sólo porque le causarán intolerancia, sino también, para defenderse de las probables amenazas microbiológicas que existen en ellos, ya que aunque cumplamos medidas estrictas de higiene, siempre la probabilidad de contaminación existe y de infección, entonces a los 6 meses ya nuestro cuerpo es maduro para defenderse, y gran parte de las vacunas del primer año ya fueron aplicadas.
  4. Madurez digestiva, para digerir un alimento más complejo que la leche materna o de fórmula láctea, incluyendo el que la consistencia cambia de líquido a sólido, evitando así también intolerancias.
  5. Madurez renal, porque cambiamos a alimentos sólidos de una dieta líquida, con cambios notables como el aumento de proteínas y otros grupos complejos, que implican una sobrecarga renal paulatina que a los 6 meses ya el cuerpo está preparado.
  6. Capacidad del niño para tomar incluso los alimentos con sus manos y llevar a la boca.
  7. Mejor capacidad de los músculos de la masticación, para triturar los alimentos.
  8. La salida eventual de dientes a los 8 meses en promedio.
  9. Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la comida con la lengua.
  10. Muestra interés por la comida de los adultos.
  11. Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado).

Ahora me preguntarán, que sucede con algunos de mis colegas que indican iniciar alimentación complementaria a los 4 meses de edad, bueno la razón es que la Sociedad Americana de Pediatría indica que es válido iniciar en esa edad, quizás una de las razones es que la cultura estadounidense es pro fórmula láctea, por la cual justifican esta precocidad.

Pero nos guiamos por lo que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), quienes son los máximos exponentes de los parámetros científicamente comprobados que debemos seguir, como también otras Sociedades médicas, como La Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura y la Asociación Española de Pediatría.

Y tampoco se debe esperar la introducción de alimentos, más allá de 10 meses o el año por:

  • Podría verse afectado el crecimiento del bebé por falta del algún nutriente o de energía.
  • Los bebés podrían mostrar desinterés por dichos alimentos (sobre todo si aparecen después de los 10 meses de edad).
  • Podrían verse afectadas las capacidades motrices orales, como la capacidad de masticar, así como la aceptación de nuevos sabores y texturas.



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