Sábado 4 de Julio de 2009
Opinión Cartas Horóscopo Cine Eventos Sociales Minianuncios Ediciones Anteriores CCEAS
  Inicio
  Ciudad
  Regional
  Nacional
  Deportes
  Sucesos
  Litoral
  Economía
  Internacional
  Ciencia y    Tecnología
  Educación
  Arte y    Espectáculos
  Salud

En la Semana
  Confesiones a    Dhameliz
  Foro Dominical
  Foro de los    Lunes
  Lectura    Dominical

  Paréntesis
  Industrial
  Médico
  Infantil

Minianuncios
  Indice
  Receptorías
Desplegados
  Información Comercial
  Tarifas

  La Fundación
  Don Eladio
  Sede





Sociólogo Roberto Briceño León, Gobierno quebró “pacto social” de encarcelar a quien cometió un delito
Homicidios aumentaron de 4 mil 950 en 1998 a 14 mil 600 en 2008


(Foto Ubaldo Medina)
Rodolfo Mondolfi

Hace una década, Venezuela tenía una tasa de homicidios similar a la de Brasil y México, entre 18 y 20 víctimas por cada cien mil habitantes. Para el año 2008, esos países mantenían sus índices casi iguales, mientras que en el país la tasa había alcanzado los 50 homicidios, contabilizando más de 14 mil asesinatos, siendo Caracas, con 130 homicidios por cada cien mil habitantes, la capital más insegura de América Latina.

La información la presenta el Observatorio Venezolano de Violencia en un volumen de reciente publicación titulado “Inseguridad y Violencia en Venezuela”, que contó para su elaboración con la participación de sociólogos, psicólogos, criminólogos, estadísticos, politólogos y comunicadores.

El sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, estima que en los últimos diez años se ha registrado un incremento, tanto en la magnitud como en el tenor de la violencia. “Hace 15 años hubo un incremento importante, y llegamos en el año 1994 a 4 mil 700 homicidios. Cinco años después, en 1998, en el gobierno del presidente Rafael Caldera, se registraron 4 mil 950 asesinatos. Pasaron cinco años en que no hubo casi variación. Sin embargo, de 4 mil 950 homicidios en el año 1998 pasamos a 14 mil 600 en 2008. Hubo un incremento único en América Latina, por la magnitud y por la rapidez en que se da. La tasa de homicidios pasó de 19 en 1998 a 49 en el año 2007 y 50 en 2008, calculándola de la manera más reducida y modesta”.

El profesor Briceño León destaca que, cuando Venezuela entra en la bonanza petrolera, aumentan los índices de homicidios, y lo que uno encuentra de una manera paradójica en 2008 es que el país recibió ingresos petroleros, dinero como nunca, y también hubo homicidios como nunca, lo cual genera una refutación a una tesis que tiene el Gobierno, según la cual el origen de la violencia y del delito tiene que ver con la pobreza y con el modo de producción del capitalismo. Ése es el argumento básico de ese sector, pero al mismo tiempo dice que ha acabado con la pobreza, que disminuyó el desempleo y se ha aumentado la inclusión social. Si todas esas cosas son verdad y se está luchando contra el capitalismo, la consecuencia lógica sería que en Venezuela bajen los homicidios, pero ha sucedido lo contrario, han aumentado; cuando hemos tenido mayor riqueza y que se ha podido disminuir más la pobreza, resulta que es cuando más han aumentado los homicidios en el país.

Impunidad y quiebre social


“La explicación de este fenómeno es de orden institucional, sabemos que la Ley no se aplica. Impunidad significa que la normativa social sobre la cual se está trabajando no se aplica, la impunidad significa que el pacto social básico, el cual dice que quien cometió un delito debe ir a la cárcel, que debe respetar la vida y los bienes del otro, se ha perdido en el país, donde se aprecia un quiebre del pacto social. Es el propio Gobierno el que se ha dedicado a materializar el quiebre de ese pacto. Quizás porque está en una ‘revolución’ asume que entonces las leyes no son importantes, pero el Gobierno tiene diez años en que decidió no reprimir el delito y alega que hace campañas de prevención, que son buenas en principio, pero este elemento es solamente un componente en el control del delito y la vida ciudadana”.

Aparte de la prevención tiene que haber políticas de control social; la represión obligando al cumplimiento de la ley, ese es el elemento represivo, si una persona está cometiendo un delito hay que detenerlo y castigarlo. El componente represivo es básico en una dinámica poblacional.

- ¿Existe algún tipo de alianza entre Gobierno y hampa?

-El Gobierno ha tenido una teoría de la violencia vinculada a la lucha de clases, y considera que en el país lo que hay es la lucha de pobres contra ricos. La realidad es completamente distinta. Lo que tenemos en Venezuela son pobres matando pobres, esa es la gran realidad. Los que mayor sufren la violencia en este país son los pobres, los humildes, la gente de los barrios. Yo no tendría manera de poder avalar o justificar una hipótesis como una alianza tácita con el hampa. Este gobierno ha sido muy crítico con la policía y se ha dedicado a desmoralizar a los cuerpos policiales, a desarmarlos, y si se escuchan las opiniones oficiales, sistemáticamente con la Policía Metropolitana en particular la ha acusado de asesina, de despiadada. Ha sido crítico, pero no ha hecho nada por mejorarla.

-Cuando los venezolanos ven que los comisarios Iván Simonovis, Henry Vivas y Lázaro Forero están presos a raíz de los sucesos del 11 de abril de 2002, y ven que los delincuentes están sueltos, intuyen que algo está mal, y cuando el Gobierno se dedica a desarmar las policías pero no desarma a los delincuentes, entonces algo está funcionando mal, y se da un quiebre del pacto social.

- Con todas estas medidas, el Gobierno ha tenido una intencionalidad política, porque para haber sentenciado a 30 años de prisión a los comisarios mientras que los crímenes más horrendos en el país no pasaban de 15 años de cárcel y vemos que al asesino de la nieta del ex presidente Raúl Leoni lo sentenciaron a sólo 16 años de reclusión.

-Cuando el Gobierno desarma la Policía del Estado Miranda, en diciembre del año pasado, las razones son políticas pero las consecuencias tienen que ver con la delincuencia. El ministro de Interior y Justicia anunció en estos días que posiblemente va intervenir la Policía del Estado Carabobo, siendo la intencionalidad política, pero las consecuencias afectan la vida cotidiana y el auge del delito común, y lo que hemos visto es que las razones políticas del Gobierno han llevado a una acción donde el delito y la violencia se incrementan. Ésa es la única explicación que podemos encontrar a este gigantesco incremento de violencia que tiene Venezuela, expresa el sociólogo y profesor universitario.

Homicidios: primera causa de muerte


La mayoría de las víctimas de homicidios en Venezuela son hombres jóvenes y pobres, y casi todos están entre los 15 y 24 años de edad, y quienes los matan están entre 15 y 24 años de edad. Obsérvese que las víctimas y victimarios tienen las mismas características, ese es el patrón que se consigue. Entre los 15 y 24 años, la primera causa de muerte es el homicidio.

El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dice que en el país hay 384 mil jóvenes entre 15 y 24 años que no trabajan y tampoco estudian, que están de-sempleados. Si se hace un cálculo sencillo y dice que el 90 por ciento de estos jóvenes están protegidos contra el delito, contra el crimen y la delincuencia, y si considera que el diez por ciento de los jóvenes está en riesgo de caer en la droga, el delito y el crimen, estamos hablando de 38 mil jóvenes, el doble de la población carcelaria en Venezuela, tal es la magnitud del problema, alerta Briceño León.

Y si estos jóvenes no tienen ninguna razón para no delinquir porque no hay castigo, no hay policías, no hay control, pues lo van a hacer, van a entrar en el delito. Ese joven que está desempleado, que tiene una familia viviendo en condiciones precarias, quiere un celular y no cualquier celular, quiere el mejor del mercado, como cualquier otro joven, convirtiéndose en elemento susceptible a pasar al delito.

La teoría que ha desarrollado el Observatorio Venezolano de Violencia, aprecia en los jóvenes tres niveles distintos de actuación violenta. Hay un primer nivel, en el cual el joven simplemente es agresivo en forma continua al enfrentarse uno al otro, empujarse y buscar pelea por cualquier cosa; liceos y escuelas están llenos de esto. Un día un muchacho empuja fuertemente a otro o lo amenaza con un cuchillo y lo hiere; ya está cometiendo un delito, pasando a un segundo nivel, y este joven puede que vaya a la cárcel, o puede no pasar nada porque fue algo accidental, pero este sujeto ya ha cometido este delito y es susceptible a pasar al tercer nivel, que es el crimen organizado. Si este muchacho corre con la mala suerte de caer preso, se va a encontrar con una violencia carcelaria feroz; el peor castigo que existe en Venezuela no es la privación de la libertad, que es lo que dicen las leyes, sino ir a alguna cárcel, que en sí mismas son un infierno. El peor castigo no es que no va tener libertad durante unos años, es todo lo que le pueda pasar en la cárcel, que son los lugares más inseguros del país, cuando debería ser todo lo contrario.

Venezuela tiene una situación paradójica en términos carcelarios, porque es el país de América Latina que tiene el más bajo nivel en encarcelamientos, pero tiene la tasa más alta de homicidios y muertos en sus prisiones, lugares donde la Ley no existe, cuando debiera aplicarse al máximo. Las cárceles no son controladas por el Gobierno sino por los propios delincuentes, donde los internos tienen que pagar para poder ir al baño, pagar para ser trasladados a tribunales, pagar su seguridad personal para ir de un lugar a otro. Las cárceles son los lugares más violentos del país y debieran ser los más seguros.

El profesor Briceño comenta que hay países donde, a veces, los delincuentes por temor a ser asesinados se entregan para ir presos y tener protección en la cárcel, para que no los maten, y dicen “estoy preso pero al menos estoy vivo”. En Venezuela ocurre absolutamente lo contrario, la mayor probabilidad de ser asesinado existe en las cárceles del país. Ahora, si ese joven va allí y enfrenta todos esos riesgos, pero además aprende a ser un delincuente, allí se forma más en su carrera de hampón, acumulando más odio, generando otros vínculos con el crimen. Aprenden a sobrevivir siendo más violentos. Entonces surge la famosa expresión: “Las cárceles son escuelas de delincuentes”. La función del presidio claramente, en una sociedad, es otra; consiste en sacar al individuo de circulación para que no cometa un delito, pero lo que hace es generar una venganza, un castigo por parte de la sociedad, y mandar un mensaje claro de que los individuos van a estar allí para ser penados y castigados si hacen algo malo. Pero en las cárceles del país no tiene valor la vida.

Posible evitar la violencia


Briceño considera importante que los venezolanos entiendan que es posible evitar la violencia, la cual es prevenible. Existen ciudades de otros países que tenían niveles de violencia tan altos o superiores de los que tenemos en Venezuela, y han logrado reducirla de una manera visible. Es importante que los venezolanos entendamos que podemos superar y salir de la pesadilla de la violencia, pero requiere voluntad política, requiere de un mensaje muy claro a la sociedad de que se va a hacer respetar las leyes; un mensaje claro en que se condene la violencia y no donde se la elogie. Se requiere una postura política muy clara en la cual se desarme a los delincuentes, se castigue a los malandros y se fortalezca la institución policial, los tribunales y la convivencia entre los ciudadanos. Eso es posible, pero requiere de una orientación política, de un sentido de la institucionalidad muy distinto al que tenemos en este momento.

Imprimir Enviar Aumentar letra Disminuir letra
       



Inicio | Opinión | Cartas | Cine | Horóscopo | Minianuncios | Ediciones Anteriores | CCEAS
Correo a la Redacción Web | Correo al Webmaster

Copyright 1999 - 2008 - Todos los derechos reservados.

Buscar
 
Utilidades

Imprimir artículo

Enviar por Email

Aumentar letra

Disminuir letra


 

 










 
   
     
     
     
     
Edición Impresa