08 junio 2013

Cogollal perdido en el mapa gubernamental

Marianela Ágreda Armas

La planta Termoeléctrica La Cabrera, límites de Aragua y Carabobo, es la referencia para la localidad de Cogollal, un punto perdido en el mapa gubernamental. Las 197 familias en estado crítico afectadas por el Lago forman parte del rosario de problemas. Más de dos kilómetros de una vía de tierra comunica a los habitantes con la carretera nacional Maracay-Mariara, pero sin transporte público. La ruta financiada por el municipio Girardot dejó de funcionar hace 10 años según explicó Oswaldo Rodríguez, residente desde hace 41 años en el sector. Algunos habitantes pusieron a disposición viejas unidades para el traslado de moradores, pero en tiempos de lluvia el lodazal impide el desplazamiento vehicular. 

A la entrada se levanta la imponente planta Termoeléctrica La Cabrera que de alguna forma esconde las calamidades de miles de familias que subsisten entre la falta de atención de las autoridades. “Los apagones son de 3 y 4 horas casi todos los días”, comentó Rodríguez mientras la nube de zancudos trataba de impedir la serie de denuncias. 

No existen jornadas de fumigación. Aseguró que dejó de vender pollos en su pequeña bodega porque han soportado hasta 20 horas sin servicio eléctrico, “se me pudrieron en la nevera y luego no encontraba como quitar el mal olor”. 

El montarral abunda en los costados de la vía principal y la recolección de basura tampoco es constante. Los habitantes se las ingenian para su disposición, de lo contrario, los perros se encargan de regarla por toda la zona. 

Los afectados por el Lago reclaman atención del Gobierno de Aragua. William Tovar, vocero de Contraloría Social apuntó que son 197 familias que tienen el agua dentro de las viviendas, pisos levantados y otras afectaciones por el incremento del Lago de Valencia. Mesas de trabajo con el ejecutivo regional quedaron en puro papel. Tampoco fueron citados para estar presentes en el encuentro con las comunidades que el lunes 3 de junio sostuvo el vicepresidente Jorge Arreaza con los habitantes afectados por el reservorio natural. El Gobierno de Calle no atendió a este sector. Además del Lago, hay otras familias que viven en alto riesgo porque el cerro cedió y tumbó parte de las viviendas. 

En Cogollal 3, once ciudadanos miembros de tres familias viven a la expectativa de quedar tapiados por el alud en tiempos de lluvia. Arelys Azuaje, una de las afectadas, indicó que desde hace siete años fueron censados por Protección Civil. Tienen su código como habitantes en zona de alto riesgo. Quedaron por fuera en el 2010 cuando varias familias fueron indemnizadas. “Cuando llueve vigilo el cerro para que no me estripe, todo se viene y hasta el agua me inunda la casa”. No quieren repetir la pesadilla de otro invierno en el lugar, pero tampoco les ofrecen salida, traslado a refugio o adjudicación de viviendas. 

En el sector Loma Linda otras 130 familias se ubican en igual número de ranchos. Ocho de ellos se cayeron con un torrencial aguacero. El ex gobernador Rafael Isea le prometió sustitución de rancho por casa y nada se concretó.




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