El Carabobeño, una institución


El diario más antiguo y de mayor prestigio en el centro de Venezuela es obra de Eladio Alemán Sucre, quien dedicó su vida a forjar una empresa periodística, cuyos principios indeclinables son la información veraz y la defensa de la libertad de prensa, como expresiones de la democracia.

Este ejercicio de la comunicación social ha sido recompensado con la entrega del Premio Nacional de Periodismo en los años 1968, 1977 y 1983. En este mismo año El Carabobeño fue distinguido con un premio especial de las Naciones Unidas que reconoció su labor en beneficio de los niños venezolanos. En 2001 la Conferencia Episcopal le otorgó el premio Monseñor Pellín, una de las más altas distinciones periodísticas concedidas en nuestro país.

El diario inició sus ediciones el 1 de septiembre de 1933, en tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez, con una férrea censura a la prensa. El joven periodista Eladio Alemán Sucre salió exiliado del país hasta la muerte del dictador, en 1935. Pero su empresa continuó con el apoyo de los más destacados intelectuales de la ciudad.


Don Eladio y su esposa

Con un tiraje limitado, las cuatro páginas en formato de un octavo eran editadas en la librería "París en América", hasta 1948 cuando fue inaugurado el edificio Ayacucho, en la avenida Urdaneta, cerca de la Catedral. Allí se instaló una imprenta con mayor capacidad, sustituida en 1955 por otra que permitía imprimir 20 páginas tamaño "standard", su formato actual.

La transformación de El Carabobeño en uno de los diarios con la infraestructura más modernas el país comenzó en 1976, con la mudanza a un nuevo edificio en la avenida Soublette, siempre en el centro de Valencia. Fue dotado con el sistema de procesamiento electrónico m s actualizado de América Latina en ese momento. Estos procesos electrónicos fueron perfeccionados en la sede actual, en la avenida Universidad de la urbanización La Granja, en Naguanagua, inaugurada en 1997 por el presidente de la República, Rafael Caldera, quien calificó a esta institución como ejemplo para el Periodismo Latinoamericano.

En esta edificación de arquitectura contemporánea fue instalada una rotativa Goss Headliner y se hicieron cambios sorprendentes, utilizando la m s avanzada tecnología para una presentación e impresión impecables, de acuerdo con las exigencias del lector contemporáneo.

La sede de El Carabobeño, diseñada por la arquitecta Marisol Alemán de López, cuenta con un museo abierto sobre la Historia del Periodismo en Venezuela, con la colección de las primeras rotativas y equipos de impresión que utilizó el diario; dos grandes murales elaborados por el Maestro Braulio Salazar, un auditorio y dos amplias salas de exposición que integran los espacios del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, donde se ofrecen atractivas programaciones de exposiciones, conciertos, danza, cine y actividades recreativas para la familia.

Junto con la edición diaria, El Carabobeño ofrece sus productos editoriales Paréntesis, Suplemento Infantil y Lectura Dominical, que circulan los domingos; además de los suplementos Médico e Industrial