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Dayrí Blanco

El subsidio ya no es suficiente, nunca lo fue. Desde 2008 los precios del gas residencial están controlados por el Ejecutivo a valores tan bajos que es necesario que desde el Ministerio de Energía y Petróleo se le cancele una compensación a cada empresa para poder cubrir las estructuras de costos. Pero ya los 495 mil bolívares que reciben al mes no alcanzan ni para cubrir los más de 600 mil que se requieren para el pago de la nómina. 

En todo el estado Carabobo 22 empresas privadas que se encargan de la distribución están al borde de la quiebra. Adrián Martínez, representante del sindicato de la industria del gas en la región, detalló que las gerencias de las compañías presentarán una propuesta al Gobierno de ajuste del precio de hasta 3900% con el aumento de la bombona de 10 kilos de cinco a 200 bolívares. La de 18 kilos de 10 a 250 bolívares y la de 43 kilos de 20 a 500 bolívares. 

De no ser aceptado ese planteamiento dejarán de prestar el servicio a las comunidades que desde hace tres años se ha reducido en 66,6%. En Petroval, una de las empresas afectadas, solo cuentan con mil cilindros de tres mil que requieren, lo que cambió el mecanismo de trabajo. “Los choferes salen a recorrer las comunidades, recogen los cilindros vacíos y al día siguiente los llevan llenos”, explicó Alí Sánchez, dirigente sindical. 

Pero eso no es todo. Las pocas bombonas que circulan representan un riesgo grave de accidente al haber cumplido ya con su tiempo de vida estimado entre siete y 10 años, y la mayoría ya tienen 20 años en funcionamiento. 

Lo normal era que a diario salieran de esa empresa los 12 camiones cargados con 50 cilindros cada uno, pero actualmente solo cuatro de los vehículos funcionan para la distribución por falta de repuestos y recursos para el mantenimiento de las unidades, lo que limita el servicio a 200 bombonas por día en lugar de las 600 que repartían en todo el estado. 

Como consecuencia de esta crisis los trabajadores tienen hasta tres años sin recibir dotaciones de uniforme y, sin implementos de seguridad. Más de 300 puestos de trabajo están en riesgo en firmas como Comagas, Pérez Gas, Petroval, Petergas, Limagas y Centeno Gas, que se surten de Valenplanta, la única empresa de llenado privada que existe en Carabobo. El Ejecutivo controla en la región las otras 21 distribuidoras.




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