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El presidente Santos espera que Alzate explique al país su secuestro. (Foto AFP)

EFE

El Gobierno colombiano se movilizó este lunes para salvar las negociaciones de paz con las FARC a través de dos acciones clave: enviar a sus negociadores a La Habana, sede de los diálogos, y explicar las circunstancias del secuestro del general Rubén Darío Alzate, que motivó la suspensión del proceso.

Un día después de que Alzate, junto con un cabo y una abogada, fuera liberado por la guerrilla, el Ejecutivo envió una reducida delegación a Cuba para retomar los diálogos con el grupo subversivo, que en sus dos años han conseguido hasta 70% de los objetivos establecidos por las partes.

Con esta misión partieron hacia la isla el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, y dos generales retirados que ya han ejercido de negociadores con la guerrilla, Jorge Humberto Mora (del Ejército) y Óscar Naranjo (de la Policía).

Antes de partir de Bogotá, De la Calle dijo a periodistas que viajan con la voluntad de pasar “de la discusión a la acción” y promover un “desescalamiento” del conflicto que pueda salvar el diálogo.

“(Hay que mostrar) hechos que les demuestren a los colombianos en el terreno que nos aproximamos al fin del conflicto. Hace meses que venimos discutiendo con las FARC medidas de desescalamiento. Es hora de pasar de la discusión a la acción”, declaró.

Los diálogos de paz se encuentran suspendidos por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, desde la madrugada del pasado 17 de noviembre, horas después del secuestro de Alzate, y recibieron luz verde para continuar a última hora del domingo, cuando finalizó la jornada de liberación del general.

Sin embargo, retomar los diálogos costará algo más que volver a sentarse en la mesa, pues este episodio ha supuesto un punto de fractura tras el cual las negociaciones cambiarán.

“La mesa vivirá una especie de catarsis y deberá asumir unas reglas más sólidas”, apuntó a Efe el director del Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional, Alejo Vargas, que acompaña de manera activa el desarrollo de las negociaciones.

Esos cambios se definirán tras la visita de De la Calle y sus acompañantes, pero mientras el Gobierno avanza en otro frente: explicar el secuestro del general para que la sociedad conozca el origen de la peor crisis que ha atravesado el proceso de paz.

Alzate fue apresado en una remota zona del selvático departamento del Chocó a la que viajó sin avisar a las autoridades locales, vestido de civil y sin los escoltas que por cuestiones de seguridad deben acompañarlo. Tampoco se conoce por qué fue allí.

Las circunstancias han despertado todo tipo de conjeturas en Colombia, donde nadie se explica cómo es posible que un general a cargo de una unidad antiguerrilla pudiera adentrarse desprotegido en una zona donde las FARC son especialmente fuertes.

Las dudas, sembradas durante las dos semanas de secuestro, florecieron hoy después de que la guerrilla haya publicado unas imágenes en las que se ve a Alzate en actitud distendida con miembros del grupo subversivo.

En una de las polémicas fotografías, el general, que tiene a su cargo la unidad antiguerrilla Fuerza de Tarea Conjunta Titán, posa junto a “Pastor Alape”, negociador de las FARC en La Habana y líder del Bloque Iván Ríos, que lo secuestró.

“Rechazamos enérgicamente cualquier uso por parte de las FARC de imágenes de esas liberaciones, eso está por fuera de lo acordado. (…) Si las FARC pide trato digno, también tienen que brindar trato digno”, destacó De la Calle, única voz del Gobierno colombiano que ha reaccionado oficialmente.

Consciente de las suspicacias que provoca esta situación, el propio Santos confió en que el general explicará prontamente lo sucedido, algo que ha sido interpretado como una orden velada.

“Yo espero que en el transcurso del día de hoy las Fuerzas Militares y el propio general Alzate salga a decir qué fue lo que sucedió y le dé una explicación al país”, dijo el mandatario en el programa semanal del Gobierno “Agenda Colombia”.

Tras estas palabras, se pudo observar la llegada de altos oficiales al Hospital Militar Central de Bogotá en el que el general permanece ingresado desde ayer para, según medios colombianos, organizar su declaración ante la prensa.




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