¡Apreciado amigos, escúchenme estas cosas raras!

Nuestro organismo físico y psíquico opera como con las vitaminas caseras, pero lo hace contra las emociones mentales dañinas. Una prometedora “vitamina casera” es tener buenos amigos y amigas (¡aunque, no demasiados, es mejor!). En los buenos amigos opera un efecto multiplicador, sanador y previsor, y por eso, como se afirma en el sabio hablar de la calle, podemos decir que !“los amigos de mis amigos son mis amigos, hasta que…”! ¡Y es verdad!

Aunque sea con un solo amigo, ese único es buena manera de comenzar. ¡Pero no pidamos auxilios a quienes buscan claridad para sus propios dolidos problemas, cargados de irrealidades y angustias! ¡Porque sólo el desaparecido puede buscar a dónde ir, sin perderse! ¡Escuchar cómo habla y cambia la gente, al sentirse acompañada, es una manera de entender el silencio!

Procuren trabajar siempre en equipo, en pareja o con un amigo (a), porque es reconocido tónico etílico para mantener elevada autoestima: Los efectos y afectos benefactores, y de seguridad, se sienten con facilidad, y nos ayudan a respirar mejor, al sentir la oxigenación casi instantánea en la totalidad orgánica…

¡Recuerden que la realidad supera a la fantasía, por más disfraces que haya en esa fantasía! La realidad tiene la ventaja de ser palpable y estar ante nosotros; podemos tocarla, sentirla, manipularla, y es lo único que, realmente, tenemos garantizado, inclusive como garantía para nosotros mismos y para comenzar bien un buen día. Alejémonos de los súper poderosos humanos que nos rodeen, llenándonos de glamurosa habladuría, que sólo nos dejan huellas inútiles, cargas de miedos, esperanzas pegajosas, quebradizas adicciones y, muchos vicios menores, pero grandes. Nada de esos residuos engañosos serán buenas garantías de futuro, y menos aún de presente.

¡No dejemos de recordar, ni de recordárselo a los hijos, que el mayor y gran poder está dentro de nosotros; en somos nosotros! “Hoy es una dimensión de tiempo muy importante, porque hoy será el mañana del ayer”. ¡Qué finesa de hablar, pero cuántos entendieron!

“Hoy es el mañana del ayer”, es una afirmación tan ambigua, como confusa y difusa. Es posible que diga algo, inclusive verdadero, serio y hasta respetable. Todavía hoy estoy tratando de entender, si lo que yo entendí es lo que quiso decime quien me lo dijo, sin querer. ¿Por qué no cambiar esos enredos del habla? ¿Cuál es la intención oculta (si la hay) de que haya gente que no puede dejar de hablar, y hablar, de esa manera? ¿Quién lo sabe?

Todo cambia, y por eso, se transforma. Eso lo descubrió el filósofo heleno que entendió que “nunca se bañaba dos veces en el mismo río”. Y hasta ahora se ha aceptado que, en verdad, como que ese filósofo nunca, ni en segundos, podía haberse bañado, dos o más veces, en el mismo rio.

La gente somos complejos y confusos. No hay mala intención en todo lo que hacemos. ¿Es cuestión de la postura analítica? Muchos se marchan y otro tanto regresan, pero también se dice que “el que se va no regresa, aunque creamos que vuelva “arrepentido”. ¿Y todo esto es sencillamente complejo? ¿Lo dejamos así?

Les deseo un gran día, en medio de un sólido abrazo recubierto …

Hernani Zambrano Giménez

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