Puerto Cabello
Foto: Cortesía José López

La actividad portuaria se complica cada vez más. Son varios los retos que han tenido que enfrentar durante los últimos dos años quienes se dedican a labores ligadas al comercio desde los muelles de Puerto Cabello, pero el mayor impacto ha sido el cobro del combustible que se calcula hasta en mil dólares para que una gandola cumpla con un solo viaje.

Para llenar el tanque de gasoil de una unidad de siete u ocho ejes se necesita de ese monto y así recorrer 700 kilómetros, esto es igual al despacho de mercancía desde el terminal más importante del país, ubicado en la costa carabobeña, hasta Sucre, por ejemplo.

Es un gasto que se incluye en la estructura de costos de las empresas de transporte desde el 25 de octubre de este año, cuando de forma sorpresiva en 50 estaciones de servicio del país, comenzó el cobro del gasoil en 0,5 dólares, luego que, desde el inicio del esquema de venta de gasolina en moneda extranjera, el 31 de mayo de 2020, el combustible para el transporte público y el de carga pesada quedara exonerado.

En Carabobo, son alrededor de 20 estaciones de servicio las que venden el gasoil a este precio, mientras que en el resto que se mantiene gratis, las colas son de tres a cinco días.

Como un gran problema, definió esta situación el presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello, Jesús Rodríguez. “Los costos de los fletes del transporte pesado están tarifados, y la gente de la Cámara Regional de Carga y de la Cámara de Transporte del Centro han estado presionando porque no pueden sobrevivir con ese aumento”.

Todo esto ya comenzó a afectar los precios de los productos que están en los anaqueles, sumado a las fallas que existen en los puertos chinos y la falta de contenedores, que ha provocado que lo que está entrando por Puerto Cabello “está casi al doble de lo que estaba… eso ha influido en el costo del flete internacional y lamentablemente también en el costo de los productos terminados que van a llegar a los estantes de los comercios y a nuestros hogares”.

Comercio y cuarentena en Puerto Cabello

Durante los primeros meses de cuarentena en Venezuela en los que solo se permitía que los establecimientos de venta de alimentos y medicinas abrieran al público, la afectación para los comercios en Puerto Cabello fue severa.

Se estima que el 35 % cerró sus puertas aunque hayan cambiado de rubros en un intento desesperado por seguir operativos. De esa cifra, con la flexibilización de las medidas en el país, 60 % pudo subir nuevamente sus santamarías agregando servicios como el despacho a domicilio para captar clientes y al menos pagar las nóminas del personal.

Desde la Cámara de Comercio de Puerto Cabello insisten en que volver a las restricciones económicas en enero no tendrían ningún impacto positivo. “Hace poco nos reunimos con el alcalde de y le reiteramos que no tenía sentido cerrar los comercios, porque los contagios no son en los establecimientos, sino en las familias que se quitan el tapabocas, se confían y de ahí viene el problema, sin decir de esos lugares públicos en los que hacen espectáculos y ahí todo el mundo viola las normas de bioseguridad”.

La posición de Rodríguez es que en los comercios hay reglas para prevenir el contagio de COVID-19 con la higiene de las manos, la verificación de temperatura corporal antes de entrar al local y la exigencia y vigilancia del uso de la mascarilla de parte de clientes y trabajadores.




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