Muchas veces al terminar las horas de clase nuestros hijos acuden a actividades diferentes a las desarrolladas en el colegio. Ellas pueden ser formativas, lúdicas, artísticas o deportivas. Aunque tienen características y acciones diferentes, persiguen la misma finalidad: Que nuestros hijos tengan una educación integral que les permita desarrollar todas sus habilidades.
Sin importar la naturaleza de las actividades extraescolares, estas les permiten a nuestros niños y adolescentes tener una visión y contexto diferente en sus vivencias diarias, donde se generan nuevos espacios de vida donde crecer y consolidarse.
En mi criterio son fundamentales y refuerzan la naturaleza humana de cada persona, ya que les da la posibilidad de conocer y desarrollar tanto su aptitud como su actitud y habilidades a veces insospechadas.
Por otra parte, mejoran sus destrezas y asertividad social, incentivan el trabajo en equipo, el esfuerzo compartido, la responsabilidad, la cooperación y el compañerismo. Reafirmando los valores, el crecimiento personal y su inteligencia emocional.
Como padres debemos incentivar todas las actividades que lleven a nuestros hijos a crecer no solo personal sino socialmente, que les permite conocer y desarrollar sus destrezas y tener un crecimiento armónico acorde a sus necesidades y las de su entorno.
En ocasiones podemos sentirnos frustrados y hasta decepcionados porque nuestros hijos no son proclives a realizar actividades extraescolares o simplemente ellos eligen alguna actividad con la que nosotros no nos sentimos cómodos o no conocemos.
Puede suceder, que tal vez tengamos un cuarto lleno de atuendos de diferentes disciplinas, con uniformes de futbol, beisbol, raquetas de tenis, instrumentos musicales diversos, y nos preocupa que a pesar de nuestro esfuerzo y compresión, ellos no encuentren algo que realmente los seduzca y los atrape.
Si eso ocurre, una vez más debemos llenarnos de paciencia ya que a veces no le es fácil encontrar su elemento, lo que les lleva a explorar diferentes opciones hasta que en algún momento y por la circunstancia menos esperada consiguen esa actividad que realmente buscan y los hace felices.
De eso se trata de que cualquier opción que tomen debe generar en sus vidas el balance y bienestar que hemos estado buscando. Son ellos los que deciden y en consecuencia deben ejecutar la acción, por tanto son ellos los deben sentirse cómodos y a gusto con lo que están haciendo.
Como padres debemos servir de orientadores y soporte, pero no es saludable que los presionemos para que hagan algo que no les guste y que estén en situaciones en las que no se sienten cómodos, ya que esto no les va a permitir desarrollar de forma plena sus capacidades y puede llevarlos a un estado de frustración e incomprensión.
Adelante, creer en nuestros hijos, estar orgullosos de sus logros, acompañarlos, y una vez más ser parte fundamental de sus victorias y hasta de sus derrotas. Mostrarle nuestro amor y paciencia, les va a permitir que hagan lo que realmente saben hacer.
Explorar, buscar, crear, reír, soñar, cantar y conseguir. Esa es su esencia y su camino. Abracemos y sigamos creciendo.