Las venideras de gobernadores y de gobernadoras de los Estados que conforman la división político territorial de Venezuela, se realizarán -después de muchos obstáculos impuestos por el CNE, para complacer a esta dictadura- el próximo domingo en cada entidad federal. Serán las novenas elecciones de este tipo que se realizarán en Venezuela desde 1989, por segunda vez separando las elecciones estatales de las municipales, las cuales podrían realizarse a finales del presente año.

A nadie, pues, debería escapar la importancia de este objetivo: mediante el ejercicio del voto castigo hay que convertir estas elecciones en una nueva ocasión para que el pueblo venezolano manifieste una vez más su rechazo a esta dictadura “narco-corrupta-madurista”. Y es que, en este momento, más que unas promesas electorales ciertas o engañosas, la gran mayoría sabe que la solución de la descomunal crisis que agobia a Venezuela sólo es posible sacando a ese pequeño grupo de ineptos que hoy mandan en este país.

Por eso, hay que insistir en que las venideras elecciones programadas para el domingo venidero –si es que el régimen no las suspende ante su evidente descalabro–, son otra oportunidad para infringirle una nueva derrota, al igual que la de diciembre de 2015. Si esta última, junto a la lucha vigorosa en las calles, amplió el respaldo mundial a la oposición democrática venezolana, la de ahora puede terminar de aislarlos y minar aún más los raquíticos soportes que al día de hoy sostienen la actual dictadura.

Por esto el destacado hombre público venezolano Gerard Kartay, sobre este transcendental evento, afirma lo siguiente: –“Las elecciones en sí mismas casi nunca han sido la solución automática de los problemas, pero constituyen un instrumento irrenunciable para los demócratas. Por lo tanto, participar en ellas, no como el simple acto mecánico de votar, sino como el mecanismo de movilización y activación de millones de venezolanos, constituye un derecho y un deber de todos. Quienes consciente o ingenuamente estimulan la abstención escogen un camino que sólo conduce a la pasividad estéril, la cual, a la larga, termina convirtiéndose en una actitud cómplice de los torvos propósitos del régimen “cubano-comunista-madurista”.

En ese sentido, constituyen otro mecanismo importante para seguir movilizando al soberano en contra de esta dictadura, contactando a los sectores populares con mayor profundidad y entregando a cada venezolano un mensaje de libertad y justicia, tan necesarios ahora, y esenciales para las políticas de reconstrucción nacional que debe adelantar el venidero gobierno democrático.

Que se sepa, aún en las circunstancias más difíciles frente a una autocracis, la utilización de la vía electoral ha sido un mecanismo siempre a la mano de quienes las han combatido. Lo fue en 1952, cuando la dictadura perezjimenista convocó una Constituyente. Lo fue en 1957, al realizarse un plebiscito igualmente diseñado por la misma tiranía para perpetuarse en violación a su propia Constitución, aprobada en 1953. En ambos eventos, por cierto, el voto silencioso derrotó entonces a la dictadura, aunque el último proceso fue determinante para su caída.

Por lo demás, hay tres realidades que no deben olvidar los candidatos unitarios de la oposición y sus comandos de campaña en esta recta final electoral. Uno: no caer en el triunfalismo, ni subestimar al adversario. Dos: ampliar cada vez más su base de apoyo, desterrar el sectarismo y no dejarse aislar por su círculo más próximo. Y tres: buscar los votos y cuidarlos, evitando el fraude, porque candidato que lo permite más nunca vuelve a levantar cabeza.

En los países subdesarrollados la cultura política es muy básica y pragmática, las estrategias de captación del voto muchas veces se resuelven con demagogias y praxis de populismo, es decir: cuánto cuesta tu voto y listo, vender el voto es equivalente a callar tus críticas por adelantado si existieran contra la gestión en un futuro, esto es parte del drama que viven los votantes venezolanos.

Muchas empresas consultoras en materia electoral, hacen afirmaciones que reflejan fisuras de este régimen que revelan que se le agotó su tiempo, está a nivel vulnerable.

Así como se pronosticó la derrota del socialismo en las pasadas elecciones parlamentarias, la derrota en las próximas elecciones del domingo 15, indican, salvo ocurra una trampa descomunal, y/o la inhabilitación de candidatos a través de la “asamblea nacional constituyente” (así: en minúsculas), o suspenderlas con algún subterfugio jurídico, como por ejemplo,: un “recurso de nulidad” ante el mal llamado Tribunal Supremo de “Justicia” (TSJ), todo indica que el madurismo perderá entre 13 y 21 gobernaciones.

Realidad, miles de millones de dólares ha administrado esta dictadura, suficientes recursos para construir aquella Venezuela que se idealizó y soñó el pueblo en diciembre de 1998, sin duda alguna: todo fue una promesa que se fundamentó en un engaño ilusorio planificado estratégicamente que derivó en los actuales tiempos complejos, ruidosos, llenos de hambruna y más pobreza, con falta de medicinas (situación que complica las enfermedades y hasta causa muertes), hechos violentos y enfrentamientos. Es evidente, que existe un pueblo activado en habituales protestas que luchan día a día por una anhelada y mejor calidad de vida,

Finalmente, se insiste en destacar la importancia del voto castigo contra este régimen y su conjunto de aduladores y corruptos. Ese puede ser el gran estímulo para vencer el abstencionismo opositor y movilizar a las mayorías a votar el domingo que viene, convirtiendo el triunfo de los candidatos democráticos regionales en la antesala de la derrota final del comunismo.

Sólo así se puede hacer posible una mejor calidad de vida,; es decir, comida, medicinas, seguridad, empleo, servicios públicos, progreso, paz y desarrollo, así como rescatar el sistema democrático, el respeto a los derechos humanos y las instituciones republicanas.

Ya se verá la respuesta del pueblo de Venezuela. En síntesis, el madurismo (por ceguera política y por fanatismo e intereses inconfesables) perderá entre 13 y 21 gobernaciones. A propósito de ceguera.: quien tenga ojos que vea.

Esto es parte del drama que se vive en Venezuela, se tiene la oportunidad de VOTAR o ELEGIR el próximo 15 de octubre de 2017.

¡AMIG@ QUE LEE ESTE ESCRITO: TIENES LA ÚLTIMA PALABRA..!, ¡no te rindas: vota:; la abstención es la aliada de este régimen

 




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