El Carabobeño
Sede de El Carabobeño en Naguanagua. Foto archivo

El 16 de marzo de 2016 cerca de la medianoche se encendió por última vez la rotativa que daba vida a la edición impresa de El Carabobeño. El 17 fue el primer día, en casi 83 años de existencia, que el Diario del Centroestuvo ausente de los kioskos de la región central, producto de la censura impuesta por el gobierno de Nicolás Maduro, que acogió la iniciativa de Francisco Ameliach de cercenar otro espacio para la libertad de expresión en Carabobo.

Se fue parte de la historia, pero lejos de anotarse un triunfo, el gobierno solo impulsó la decisión de seguir informando, acogiendo la denuncia ciudadana como una de sus principales misiones. La reinvención era una decisión obligada.

Hoy, El Carabobeño es un portal de actualidad, con la noticia día a día, temas de mayor profundidad, dinámicas redes sociales y un compromiso con la verdad sostenido a lo largo de casi 88 años.

El Carabobeño se resiste a dejar de luchar. Ya es parte de las estadísticas de violaciones a la libertad de expresión a través del cierre de medios impresos. Lo es también de las cifras más recientes, que hablan de las limitaciones informativas que destacaron durante todo 2020.

Fiebre de represión

Detenciones arbitrarias, ataques, amenazas y agresiones contra medios y periodistas en Venezuela fueron denunciadas por el Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, IPYS Venezuela en su último informe, el Virus de la censura. “Se contabilizaron 636 violaciones a las garantías informativas entre enero y diciembre pasado, período en el que una fiebre de represión se dio contra la libertad de expresión y el acceso a la información pública en el país”.

El Ipys, galardonado con el premio “Valores Democráticos”, en la categoría “Libertad de Pensamiento” del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, detalló como en 2020 una fiebre de represión se dio contra la libertad de expresión y el acceso a la información pública en el país.

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La curva de casos de vulneraciones estuvo lejos de aplanarse y los atropellos  afectaron a 325 personas, de las cuales 194 eran reporteros, según el informe. “La emergencia sanitaria por COVID-19 complicó aún más el cuadro clínico de la labor informativa,  la cual sigue sin ser inmune a las restricciones impuestas fundamentalmente desde el Poder Ejecutivo“.

Por una protesta

La ONG Espacio Público documentó 38 violaciones a la libertad de expresión, sólo en el mes de febrero. 

De estas estadísticas formó parte nuestro redactor kevin Arteaga. Solo por darle voz a las comunidades en sus reclamos por una adjuicación fraudulenta que dejó a más de 70 familias fuera de sus viviendas, Arteaga fue demandado.

La ONG lo reseñó de la siguiente manera: !El Ministerio Público del estado Carabobo, citó en calidad de «investigado» al reportero de El CarabobeñoKevin Arteaga, el pasado 4 de febrero, a propósito de la cobertura que realizó de una protesta por servicios. Dos semanas antes, una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística (CICPC), solicitó al departamento de Recursos Humanos  de El Carabobeño, la consignación de los datos filiatorios del periodista, sin explicar el motivo de ese requerimiento”.

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Arteaga acudió a la Fiscalía de Valencia  y fue recibido por María Alejandra Macualo Cermeño, fiscal auxiliar interina de la Fiscalía Primera de Carabobo, quien le informó que el procedimiento que se le adelantaba tenía que ver con la cobertura  de una protesta y dar a conocer las denuncias de los habitantes de esa comunidad, detalló Espacio Público en su informe.

Las intimidaciones, ataques a su personal y a su sede no son ajenas a El Carabobeño. Desde que la Revolución Bolivariana se adueñó del poder, estas maniobras han sido una constante, no solo contra este medio, sino contra todos los que asumieron el compromiso de defender la verdad.

El compromiso, no obstante, se mantiene inquebrantable. Hoy El Carabobeño trabaja con más fuerza que antes, denunciando las irregularidades y apoyando a las comunidades en sus reclamos.

Novedades, mayor dinamismo, actualización de primera mano, forman parte de las decisiones editoriales tomadas por este medio de comunicación, que ha vivido en carne propia los ataques de las dictaduras, desde Gómez, hasta Maduro y que se dispone a seguir luchando por garantizar a los venezolanos información veraz e imparcial.




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